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Opinad de mi Diosa

Mi esposa me pone. Como no. Por eso quiero compartirla con vosotros. Quiero que opineis. Cuando hayan varias opiniones le dejaré ver los comentarios para ver su reacción.
También podeis incluir fotos de reacciones que os produzcan, etc.

Espero os gusten tanto como a mi.


Su trasero siempre ha sido un punto fuerte. Las miradas se van a él.

Pero que decir de sus pechos.

Y sabe vestirse sexy cuando tiene ganas. Sabe marcar sus curvas. Las minifaldas le gustan y las sabe llevar con clase.

Entrevista de trabajo

Tenía una entrevista de trabajo y los nervios apenas me dejaron dormir. Mi marido me acompañaba. Me dejaría allí y no volvería hasta la tarde, ya que nos habían avisado que la entrevista sería de varias partes y duraría todo el día. Pensé en ponerme un vestido ajustado que me hacía un poco más elegante de lo que normalmente suelo ser. 

En el trayecto a la ciudad iba con los apuntes que estudié sobre la nueva empresa. En una hora podría revisar por encima los detalles más importantes. Pregunté en recepción, pero me dijeron que tardarían unos 20 minutos en entrevistarme. Había visto una cafeteria al lado del edificio, así que les dije que volvería en 20 minutos. Cuando salí no vi a mi marido, y por el poco tiempo que disponía, pensé que era mejor no llamarle para el café. Me senté en una mesa pequeña.

A mi lado se sentó un chico más joven, alrededor de unos treinta años, atractivo y cordial. Me saludó con una sonrisa y yo le respondí, a pesar de mi mala cara tapada por el maquillaje.
Comencé a jugar con mi móvil pero mi vecino de mesa olía demasiado bien como para poder concentrarme. No podía disimular que me sentí atraída por él. Me había dedicado una sonrisa muy atractiva cuando se sentó.

Pasaron los 15 minutos. Al levantarme tuve que pasar junto a él, y  rocé mi culo contra él. Al menos, algo me llevaba. Le sonreí y le dije un fugaz adiós.

Mientras entraba en el edificio nuevamente, no paré de pensar en su olor y en lo excitada que me había sentido por un momento. Pero necesitaba concentrarme, la entrevista era importante y no podía perderme por aquello.

Al llegar a la empresa, me mandaron a una sala conjunta con otros candidatos. Me senté en una zona vacía de gente a mi alrededor, cuando para mi sorpresa, le vi aparecer. Él acudía a la misma entrevista que yo. Me miró y me sonrió. Se sentó a mi lado y de nuevo su olor – así que compañeros de nuevo- y le sonreí. Me estaba poniendo otra vez y mi mente pensaba en follar con él en cualquier despacho. Entonces nombraron mi nombre y me despedí.

Teníamos una hora para comer entre entrevista y entrevista. En el momento del descanso, le busqué entre la gente del restaurante, pero nada. Ni rastro.

Acabé de comer pronto así que pensé en salir a tomar el aire, necesitaba relajarme. Me dirigí hacia el baño para refrescarme la cara cuando oí su voz hablando por teléfono. Venía del baño de hombres. Pensé en entrar y pedirle que me montara allí mismo. Me esperé fuera hasta que colgó y abrí la puerta del baño de mujeres, haciendo tiempo hasta que me viera.

Le miré y no hizo falta pedírselo, entendió perfectamente lo que quería de él. Le cogí de la mano y le metí en el baño.

Su lengua se movía por mi boca con fuerza y notaba su erección por debajo de su pantalón. Le toqué por encima y metí mi pierna en su entrepierna, rozándome, mientras él metía su mano por debajo de mi vestido hasta llegar a mis bragas. Oímos un ruido así que me cogió del culo y me metió en uno de los wáteres, cerrando la puerta con pestillo. Yo estaba sentada en el wáter y su cintura estaba justo a la altura de mi boca. Pensé en chupársela hasta que se corriera dentro. Empecé a desabrocharle los botones de forma rápida y deseosa de meterme su polla. Le bajé los calzoncillos y le miré a los ojos mientras rozaba con mi lengua la punta. Él empezó a gemir y a acariciarme el pelo, mientras le lamía el pene arriba y abajo. Lo cogí con mis manos y empecé a masturbarle. – chúpamela otra vez- y volví a jugar con mis labios y mi lengua, metiéndomela lo más profundo que podía, mientras le tocaba el culo.

Me miró y paré. – quiero que me folles ya- y me levanté. Me quitó el vestido y empezó a lamerme los pechos por encima del sujetador mientras sus manos me bajaban las bragas. Se entretuvo con mi culo mientras yo me masturbaba con su polla, hasta que me la metió. Gemí tan fuerte que quien estuviera allí sabría la que se estaba montando, lo que aumentaba todavía más mi excitación. Él me daba con ganas mientras yo agarraba su pelo y le susurraba voy a correrme en breve. Entonces paró y se sentó en el wáter. Me coloqué encima y se la chupe antes de metérmela. Volvió a gemir y a pedirme más, yo apoyaba mis piernas contra el suelo, moviendo mis caderas despacio. Le puse las manos en mis pezones y empezó a moverlas con fuerza mientras yo aumentaba el ritmo. Su polla dura me gustaba demasiado y necesitaba sentirla lo más profundo posible.

Nos miramos con deseo. Nuestras lenguas húmedas volvían a encontrarse. Me gustaba su lengua y su polla, estaba pegando un polvo de los que hacen historia. Sus gemidos iban en aumento y yo estaba ya a punto de correrme. – voy a correrme, sigue así- y me la saqué para darme la vuelta y metérmela de nuevo. Me cogió desde atrás y movía mis caderas, mientras yo colocaba mis manos contra la puerta. – me encanta tu culo - me dijo y puso su dedos en mi clítoris.  Grité con fuerza y tuve el orgasmo mientras él seguía moviendo sus manos. Paré y me levantó de encima de él. – quiero correrme en tu boca- así que me arrodillé y empezó a masturbarse delante de mi cara. Empezó a gemir con fuerza y me la metí en la boca. Seguí chupándosela hasta que no pudo más y se corrió. La mantuve dentro un poco más mientras agarraba mi pelo y seguía gimiendo hasta que la sacó. Tragué saliva y su semen que sabía mejor de lo que imaginaba. 

Le miré y me sonrió.

Miramos los relojes. Quedaban cinco minutos para volver a la ronda de entrevistas. Nos vestimos con prisa mientras rozábamos nuestros cuerpos todavía sudorosos. Salimos fuera y nos lavamos la cara. Intentamos disimular el cansancio y el calor. Me miró a través del espejo y se dirigió hacia mi – intenta no volver a coincidir conmigo de nuevo, o no salimos de aquí- y se fue.

Cuando acabé todas las entrevistas, le envié un mensaje a mi marido que me podía venir a recoger. Quedamos en el café.  

Estaba recordando lo vivido, cuando alguien me preguntó a mis espaldas.

- ¿Interesante la entrevista?
- Si, mi amor. Muy intensa. Vamos a casa que te la explico. Le dije a mi marido.

Entonces ví que en la barra estaba el chico. Me guiñó el ojo. Yo le sonreí mientras salía a la calle.

Tres en mi mente (versión para el cornudol).

Una fantasía comunmente en los hombres, es ver y compartir a su pareja con otros hombres. Aunque muy pocas veces se lleva a la realidad. Con esta fantasía y la ayuda de la esposa, esta fantasía se podrá llevar a la práctica, sin ningún riesgo, pero sólo será real en la mente de él.

Llegué a casa y no me esperaba que viviría una experiencia tan excitante.
Tal como le había insistido muchas veces, esa noche estaba dispuesta a satisfacer y complacer mi fantasia, pero no exactamente como yo esperaba, ¿o si?

Estaba vestida tal como a mi me excitaba mas. Con un conjunto de lenceria muy sexy, donde se marcaban sus pechos, un tanga donde su culo marcaba laperfeccion, unas medias muy sexys y unos zapatos de tacón alto negros muy excitantes.

Siempre he sido muy fetichista con ciertas cosas, y sin duda, los zapatos de tacón altos son unos de ellos.

Me ordenó que me acercara a ella, y me sentara en la butaca. Encima de la mesa pude observar varios de nuestros juguetes sexuales. Cogió la venda negra para los ojos, y me la puso quitándome toda luz de mis ojos.
A continuación me ordenó que me sacara los pantalones y los calzoncillos. Queria tener mi verga a la vista.
Me ordenó que me quedara inmovil en la butaca:

- No te muevas pase lo que pase !, y disfruta de tu fantasía !!!.

Me dió un dulce beso en los labios y escuché como se alejó y me dejó solo durante unos instantes que se me hicieron eternos.

Por mi mente empezaron a pasar imagenes de todo tipo. Estaba nervioso.
No estaba seguro de lo que iba a suceder.

Al cabo de unos minutos asi a la espera, mi sexo se había relajado.
Escuché como la puerta de casa se abría, y mi mujer decía:

- Pasa, te estaba esperando.

Por mi mente me venía la idea de sacarme la venda, pero, tal como había aceptado, no lo hice.

Escuché pasos de mi mujer, y ya no estoy seguro si de alguien más,
porque mi imaginación funcionaba al máximo (y la mente es capaz de muchas cosas).
Se acercó, y oí como se sentaba en el sofá al lado de mi butaca.

- No seas tímido . Eres muy atractivo. No hables. ¿te gusta mi cuerpo?.

Preguntó a alguien que claramente no era a mi.
- mmmmm. Ya veo que si.
- No te preocupes por mi marido. Estará muy quieto y calladito. 
- A él le gusta que su mujer sea feliz, dijo claramente mirándome.
No veía nada pero lo pude intuir por su voz que me venía directamente a mi..
- Siii, tocame las tetas. ¿te gustan? Mmmmm. Si. Toma. Chupalas.
- mmmm. Si, sabes chupar muy bien. Me has puesto los pezones duros. ¿los notas?

Por mi mente pasaban mil imágenes. Estaba nervioso y excitado a la vez.
Esa sensación me recordó las primeras relaciones sexuales,
donde tienes un nerviosismo extra, que luego, se atenua con los años.
Veía (en mi mente) a mi esposa con sus tetas al aire y sus pezones
salidos al aire. Se notaba mi excitación porque mi verga estaba muy dura
y me empecé a tocar.

- Si, (escuché) , a mi marido le excita que su mujer excite a otros hombres. ¿ no lo ves?
- Le gusta verme con otras pollas. Por cierto, aún no he visto la tuya,
pero noto un bulto en los pantalones.
- mmmm. ¿Qué hay aqui? Déjame que te baje estos pantalones, y los calzoncillos.
- Espera, que me pongo de rodillas delante tuyo, para verlo mejor.

Pasaron unos segundos donde yo me imaginaba la escena.
- ¿Qué, marido mio? ¿Te excita verme asi?
Respondí un si timido, pero mi sexo demostraba claramente la respuesta.
- pues mira bien. Voy a chupar esta polla hasta el fondo.
- Mmmmm, mmmmmmm, mmmmmmmmm, mmmmmmmmmm.


En mi mente era real. Estaba viendo y escuchando sonidos de como mi mujerestaba de rodillas chupando otra polla.  
Asi estuvo un tiempo que se me hizo eterno.

- Deja que bese a mi marido. Que note el sabor de mi boca.

Note que los labios de mi mujer se juntaban con los mios. Estaban mojados.
Nos dimos un beso muy apasionado.

 Mientras nos besabamos, me preguntaba cosas como:
- ¿Te excita verme con otra polla? ¿notas como me sabe?
Mientras me decía cosas de este estilo, me interrumpió para decir...
- Uy, espera, que me quiere follar por detrás mientras nos besamos.
Ya no sé si era mi imaginación, era real, o ella lo hacía muy bien,
pero mientras nos besabamos, notaba las embestidas con un empujón de ella sobre mi.


Me decía...
- Mmmmm, me esta follando, que gusto!. Que polla mas dura. Métemela toda.
- Tócame las tetas, mientras él me folla.

Sus tetas son una delicia. Y sus pezones demostraban la excitación que tenía.
Estuvimos unos instantes asi, hasta que me ordenó...

- Túmbate en el suelo cara arriba.
Asi lo hice. Entonces escuché como decía:
- Ahora me voy a sentar con mi coño húmedo en tu boca,
para que me hagas correr de gusto.
- Quiero que chupes lo que hasta ahora estaba lleno de polla.
- Y tú, ponte delante mío y fóllame la boca. Ordenó al invitado de mi mente.Ese vocabulario me volvía loco. Estaba desinhibida y muy excitada.
Se notaba y me lo hacía disfrutar a mi.

Pude saborear aquel maravilloso coño humedecido que me puso en la boca.

Con mi lengua le daba todo el placer que podía en su punto mágico,
mientras ella gemía de gusto, y de vez en tanto soltaba ...
- Qué polla más buena y dura. Fóllame la boca. Mi boca es para chupar pollas !
- Te gusta que tu mujer sea una comedora de pollas?
- Mmmmm siiii.
- Me comeré todas las pollas que me apetezcan. Tendrás que vivir con eso. ¿Te gusta?
- Mmmmmm. Lo que tu quieras, mi amor.

Estaba tan excitado que diría que si a cualquier cosa.

No pude aguantar mucho más, asi que me corrí tal como estaba.
Tumbado boca arriba con su coño en mi boca mientras le provocaba un orgasmo a ella simultáneo. La primera vez que ella se corría en mi boca.

No me sacó la venda. Mientras se tumbaba a mi lado, me preguntó si me había gustado.
Le respondí que mucho.

Dicho esto me puso un dedo mojado de leche en mi boca.

- Toma, para que aprendas. Me encanta estar llena de leche. Saboreala como yo.
Y quizás, algún dia, deje que te llenen la boca a ti.

La calentura del tercero

Aceptaste la mano del chico y éste te arrastró fuera de la pista de baile. Comenzaste a moverte entre la gente y la oscuridad, buscándome. No me encontrabas y maldijiste en silencio la velocidad a la que te llevaban.
-Más despacio, corazón…

El chico giró y te sonrió. Y obedeció solícito. “Dios”, pensaste. ”¡Qué sonrisa!” Y sentiste cierta calentura. Pero también preocupación porque no encontrabas lo que buscabas.
“Jaime, ¿dónde te metiste…?”

Me habías pedido que te trayera una cerveza bien fría. La aclaración “bien fría” significaba “mi amor, dame tiempo que quiero que juguemos un ratito con este bombón”.
La realidad era que la palabra clave no hacía falta. Nos entendíamos a la perfección, como si nos leyéramos.

Pero bueno, no me encontrabas y el chico ya estaba llegando a los reservados. Me conocías lo suficiente como para saber que aunque no estaba previsto, no me iba a enojar si te salías un poco del plan. Jugar también era improvisar. E improvisar era algo que a ti cada vez te gustaba más. El problema era que yo no te iba a encontrar en la pista, y quizá pensaría que te podría haber pasado algo. A veces me preocupaba demasiado por esas cosas.
Buscaste tu móvil y lo pusiste en silencio. Cuando yo me preocupara en serio, te llamaría.

Por otro lado…

Sonreíste divertida. “Por otro lado –pensaste- va a ser divertido que Jaime me busque por todo el local creyendo que estoy bailando, y me encuentre en el reservado matándome con éste guapo chicarrón…”

El chico te agarró de la cintura y te apretó un poco para pasar entre una barra y un grupo de gente. Me buscaste por última vez. Dos metros más allá y estaríais fuera de mi alcance.

-¿En serio ese tipo era tu amante? ¿No es muy grande para ti?

Entraron al muy oscuro reservado, el chicarrón siempre tomándote de la cintura. Viste que había varias parejas pero de pronto te sorprendió un sillón con una sola persona.
-¿Uno solo…? –miraste bien y adivinaste mi silueta y mi forma de sentarme. Sonreíste desde tu alma y fue como si el sol te iluminara. Tenías ganas de ir corriendo a darme el mejor de tus besos, pero no podías. Volviste a sonreír. Ese beso se lo llevaría el chico lindo que habías elegido para jugar.-

Sin soltarte de la mano, lo llevaste al silloncito que estaba enfrente mío. La oscuridad era nuestro cómplice. Y la desesperación del muchacho, una ayuda inestimable.
Te cruzaste de piernas deseando que yo te espiase. Te gustaba lucirte para todos, pero te fascinaba mostrarte para mí en momentos en que yo no podía hacerte nada.

Y claro que te espiaba. Estabas delante mío y encajada en esa cortísima minifalda que recién ahora entendía por qué habías insistido en ponerte esa noche. Se me paró la verga nada más de saber que habías premeditado con tanta anticipación esa jugada. Además, recordaba qué llevabas puesto debajo de esa minifalda.
Me habías obligado a ponerte una micro tanga negra que te quedaba tremenda. Tuve que ponerme de rodillas y pedirte que subieras primero una pierna y luego la otra, y con paciencia infinita y calentura mayor, te fui subiendo la tanguita casi sin tocarte nada. No poder tocarte las noches que salíamos a jugar se estaba convirtiendo en una costumbre cada vez más excitante.

Se puso a apretar descaradamente. El chicarrón fue casi inmediatamente a tus piernas desnudas tratando de meter mano por debajo de la falda. Tú lo agarrabas también de todos lados y tratabas de acomodarte en el asiento para que metiera la mano más profundamente. Aquel ambiente nos recordaba a ambos las primeras citas, donde ibamos a locales oscuros y nos metiamos mano.  ¿Lo recuerdas?

El chicarrón comenzó a magrearte las piernas y los pechos. Sus besos eran apasionados. O calentones. Te estabas excitando pero el chico iba un poco demasiado rápido para tu gusto. Además, te preguntaste cómo lo estaría pasando yo. Aunque confiabas que bien o muy bien, siempre te fastidiaba tener que esperar a vernos después para preguntarme y estar segura. Igual, por experiencia, ya sabías que si te veía disfrutando, yo disfrutaba a la par.
Miraste por sobre el hombro de tu amante, buscándome en el silloncito de enfrente. Y me viste.

Un flash de luz dio por un segundo sobre mí y viste que tenía disimuladamente una mano sobre mi bulto, por sobre el pantalón. Eso te calentó más de lo que te habías calentado hasta ahí. Tenías ganas de hablarme, de besarme, de mimarme. Pero también tenías muchísimas ganas de que ese chico te manoseara, te besara y te usara. Para disfrute tuyo, mío y suyo. Un trio donde él no era consciente de participar. Querías todo a la vez y hubieses pagado para poder decirme: “amor, vas a tener que esperar porque ahora le toca a él…”
Deseaste que te hubiese leído el pensamiento y te zambulliste en sus brazos que te manoseaban todo el cuerpo.

Deliberadamente me ignoraste. Te dedicaste a disfrutar del juego en toda su dimensión. Sus dedos te recorrían toda pero cada vez se quedaban más bajo tu minifalda. Lo dejaste hacer. Trataste de ponerte bien para que yo pudiera ver mejor. El chicarrón comenzó a coparse con tu sexo húmedo.
Comenzó a meter un dedo y sacarlo, luego a volver a meterlo y jugar. Tu coño ya estaba totalmente empapado y comenzabas a gemir mientras os besabais con los ojos cerrados.
-Uhhh…

El primer “uhhh” casi me pone la verga en la garganta, tal la erección que me provocó. Mi boca comenzó a secarse sin remedio y tu seguías con tu hermosa melodía:
-Ahhh… Sí…

Te estabas abandonando al placer y el chicarrón lo sabía. Comenzó a mover más y más e incursionó en tu sexo sin que ofrecieras una mínima resistencia.
Cuando te apoyó un dedo en el ano pensaste inmediatamente en mí. Una ola de calentura extrema te invadió. Y le dijiste fuerte, más para mí que para él:
-Ahhh, no…

El chicarrón sonrió porque mientras le decías que no, acomodabas tu culo para que su dedo entre más fácilmente.
-No, el coño… nohhh… uhhh…
Pero te acomodabas mejor y te enterrabas el dedito un poco más.
-Sí, preciosa… -te decía él.- El culo, sí…

Yo estaba tan duro que ya había sacado la gotita de líquido pre seminal y la sentía en mi boxer. No sabía cómo acomodarme para gozar mejor del espectáculo que me daba mi caliente esposa.

-No… -insistías sin ninguna convicción. Y agregaste mirándome directamente a mí sin que él se diera cuenta:- A mi marido no le dejo… Así que no deberías…
Pero te seguías enterrando más y más el dedito. El chicarrón también aprovechaba para meterte otro dedo en el coño empapado. A veces lo sacaba y te magreaba las tetas. Te besaba todo el tiempo y en un cambio de posición lograste quedar hacia fuera del sillón, dejándolo a él adentro.

Hacía rato que querías quedar así. Los silloncitos que estaban enfrentados se separaban por muy corta distancia y era fácil estirar las piernas y buscarme. Yo lo advertí y también me estiré. En la oscuridad del local nuestros pies permanecieron unidos mientras el chicarrón te enterraba el segundo dedo en el culo y te hacía gozar de una manera absolutamente perversa y libre.
La calentura era demasiada. Le dijiste: -No aguanto más. Voy al baño y cuando vuelva, preparate.

Así que te fuiste al baño. Pero yo sabía que ya no volverías. Así que unos minutos después me levanté a buscarte a la puerta del local.
Nos íbamos en el auto a la velocidad de la luz. No hacía falta calefacción. La temperatura que llevábamos era suficiente. Yo no sabía si hablar o callarme. A veces te gustaba hablar y comentar todo, pero a veces te ponías en tu rol de reina-diosa y negabas hablar nada hasta llegar a casa.

A mitad del camino silencioso me diste una pista:
-Jaime, hoy me vas a adorar toda la noche cómo nunca en la vida…
-Sí, mi amor… -dije con la verga dura como un garrote.
-Y si te portas bien, solamente si te portás bien, vas a tener el privilegio de poder follarme…
Cruzamos la puerta del departamento y ya sabías lo que venía. Dijiste irónica:
-¿Quieres que me pegue una duchita, amor…?

Por toda respuesta tiré tu cartera y mis llaves lejos y te apoyé contra la pared. Te tomé de los muslos desnudos por la corta minifalda y me arrodillé ante ti dispuesto a adorarte y rendirte tributo.

Te levanté apenas la mini y me zambullí en tu entrepierna con hambre y devoción. Salvajemente. Como un animal. No te estaba haciendo sexo oral. Te estaba comiendo tu sexualidad y tu vitalidad de hembra. Era como comerme tu emputecimiento. A tu frivolidad y corrupción. De día adoraba con mimos todas tus virtudes, pero ahora adoraba todos tus pecados.

Me tomaste de los cabellos y levantaste la vista hacia el cielo, cerrando los ojos.
-¿Te gustó mi amor…? –me decías.- ¿Te gustó verme mientras otro me hacía de todo…?

Mi rostro se metió más dentro tuyo, si eso era posible. Y disfrutabas ese arrebato de pasión incontrolable con la satisfacción de saber que lo habías provocado todo.
-Mi amor… -me dijiste, y me apartaste levemente.

Te diste vuelta y te pusiste contra la pared, sacando el culo hacia fuera y poniendo carita de nena triste.
-El bruto ese me metió dos dedos en el culo y me hizo arder… duele…
Y sabías ya lo que venía. Y lo disfrutabas por adelantado.

La pasión animal desapareció como por arte de magia. Inclinaste tu cara hacia la pared, dándome la espalda totalmente. Yo te moví la tanguita negra hacia un costado. Con ternura te tomé las nalgas y acerqué mi rostro despacio.

Con la mayor de las dulzuras y el mejor de los cuidados traté de aliviar con mi lengua los dolorcitos que te había hecho ese bruto. Una y otra vez. Una y otra vez…
Tu me guiabas sonriendo: “así, mi amor… así…”, “más adentro, mi amor… me duele mushhhio…”
Y disfrutabas y disfrutabas… La pasión. La ternura. Los cuidados.

Terminábamos abrazados en la cama, cansados, felices. Plenos. Cada uno daba lo suyo y recibía justo lo que necesitaba del otro. Era perfecto. Mañana sería otro día. Mañana sería otro juego.

Perverso o cotidiano, no importaba. Sabías que siempre terminarías tu día dormida sobre mi pecho abrazados.

Un excitante TRIO con dos MORENOS


Delicioso trio con dos morenos y una espectacular mujer madura.

10.000 Visitas !!!

Gracias a todos/as.

Soy consciente que este blog, que nació de manera privada para compartir entre mi mujer y yo, ha ido creciendo. No son muchos los comentarios que recibo en él, pero si los comentarios de apoyo y reconocimiento.

Y ya son 6 años. Una característica que veo de la mayoría de blogs de este tipo es que duran unos dos o tres años y son abandonados o cerrados por sus creadores.

No está en mi mente cerrar este por el momento, asi que a disfrutar, que hay cuerda para rato.


Vaya regalo de Cumpleaños

Ella estaba impaciente.

Dentro de una semana él cumpliría su cumpleaños. Su matrimonio había perdido la chispa que tanto habían tenido. Eran muchos los matrimonios que llevando igual cantidad de tiempo se desmoronaban, por eso estaba decidida a hacer hasta lo imposible para que a ellos no les sucediera lo mismo. Haciendo una lista mental con todas las cosas que debían mejorarse en su matrimonio, llegó a la conclusión de que la más urgente era la parte sexual. Cada vez le dedicaban menos tiempo a los preliminares, ya nunca se disfrazaban y hacían juegos de rol ni lo hacían a cualquier hora y en cualquier lugar de la casa.

Es cierto que teniendo hijos la cosa cambia, que los tiempos ya no son los mismos, y que no se puede tener sexo en la mesa de la cocina si los niños están por levantarse a desayunar,

Pero ¡vamos! Que hay muchísimas alternativas y no hay por qué dejarse estancar. A esa conclusión llegó Cristina, y se puso a maquinar montones de ideas para tener una gran noche de placer el día de su cumpleaños. Tenía que ser una idea realmente magnífica, que lograra reavivar la pasión. Pensaba y descartaba ideas continuamente hasta que se dio cuenta de algo.

Sólo necesitaba hacer memoria. Es que Jaime, su marido, antes siempre le contaba los sueños húmedos que tenía, o con lo que fantaseaba, Entonces solo era cuestión de rememorar alguna de esas fantasías que nunca se hubiesen realizado, y cumplirla. Su cabeza no paraba. Jaime había sido tan caliente que siempre estaba contándole alguna de sus fantasías a Cristina para hacerla mojar. Pero ahora que recordaba todo desde cierta distancia, se dio cuenta de que había una fantasía que, salvo por algunos detalles, Jaime siempre mantenía: hacer un trío, o verla a ella con otro.

Era algo muy fuerte, pero si lo soñaba tanto, era porque lo quería ¿o no?

Cristina se dio cuenta de que todo el tiempo había tenido frente a sus narices la solución, la vuelta de tuerca que le faltaba a su vida sexual. Él le había enviado incontables señales, y ella como una tonta no las había sabido leer. Definitivamente, tantos años de paciencia y de espera tenían que tener una buena recompensa. ¡Lo iba a volver loco, y de paso, ella iba a vivir una fantasía que también tenía, pero no había compartido con nadie!

Mientras Cristina juntaba coraje para pensar en un tercero, ocupaba su tiempo poniéndose a tono. Fue a un centro de estética a que la depilaran bien. A ella no le gustaba afeitarse, porque la piel quedaba áspera, así que siempre depilaba con cera sus piernas, y los bordes de su sexo. Sin embargo esta vez hizo algo distinto. En lugar de dejar su sexo con un prolijo triangulito de vello, lo quitó completamente quedando suavecita y peladita como una bebé.

A la depilación le siguieron manicura, pedicura y por supuesto compra de lencería. Medias negras a mitad de muslo, con una línea roja recorriendo desde su talón hasta el borde superior de la media. Coulotte de gasa también negro, formado por diminutos voladitos y que dejaba traslucir su nueva sexo pelado. Usaría un corsé que su marido le había regalado pero aún no había estrenado. Ya no lo podía dilatar más.

Tenía que hablar con el tercero. Por su mente habían pasado varios hombres: un compañero de trabajo, un amigo de ambos, etc.  Como proposiciones no le habían faltado a ella, porque muchos hombres le tiraban indirectas, tres días antes del día D, Cristina le hizo una propuesta un poco indirecta a Martin. Éste era soltero y atractivo. Pero no sabía como reaccionaría, y sobre todo, tenía miedo de lo que podría pensar él. Se lo hizo venir bien para dejarle saber que a su marido le encantaría de regalo de cumpleaños hacer un trío y verla con otro. Le dijo que creía que su marido estaba loco, pero cuando vió que él le contestaba que no era ninguna locura, y que él medio en broma, aceptaría de buen grado su invitación. 


La propuesta estaba hecha muy discretamente, y cuando vió que sus ojos parecían que se iban a salir de sus órbitas, y su pene del pantalón, que pudo observar con disimulo, como sólo saben hacer las mujeres, ya lo tenía claro. Tenía el candidato.  

Cristina se justificó en que sólo faltaban 3 días y no conocía a nadie más que le gustara. Martin entendió el ofrecimiento y el piropo, y le dijo que no se preocupara. Él ocuparía ese lugar con mucho placer. Fué tan decidido que hasta le dijo que no se preocupara, que él reservaría una habitación de hotel en la ciudad.

Llegó el día, o mejor dicho la noche de su aniversario. Jaime había pasado el día trabajando, y no había recibido su regalo.

Cristina le envió un mensaje al móvil:
"AMOR, HOY ES TU CUMPLEAÑOS, LÁVATE BIEN Y VE A LA HABITACIÓN 169 del HOTEL CONTINENTAL. TE HE DEJADO LA LLAVE EN EL BAÑO. CUANDO LLEGUES A LA HABITACIÓN, DESNÚDATE, Y ESPÉRAME. TENEMOS MUCHO QUE CELEBRAR. AVíSAME CUANDO ESTÉS PREPARADO. FELICIDADES. TE AMO"  

Le había entrado esa excitación que tanto le gustaba de pensar que le estaría esperando. No tardó ni 5 minutos en salir para el hotel. Ni lento ni perezoso Jaime siguió las indicaciones de su esposa y se dió una buena ducha. Cuando salió de la ducha, envió un mensaje a su mujer diciendo que estaba preparado, y se puso a leer un poco para distraer su excitación evidente. No tenían muchas oportunidades de estar solos, y estaba contento porque su mujer había pensado en una, y hasta había reservado un hotel, pensó él.

Pero nunca, nunca, jamás pensó en encontrar lo que vio cuando abrió, tras oir una sutil llamada, la puerta de su habitación.

Jaime abrió la puerta desnudo y muy nervioso.

Su esposa vestida de manera infartante con unas botas de tacón muy altas, estaba frente a él con tres botellas de cerveza en la mano. Pronunció un

- FELIZ CUMPLEAÑOS, MI AMOR !!!

Ella dió un paso al interior y le besó. Él tenía alguna duda en su mente, y lo único que supo decir es:
- 3 cervezas, ¿mi amor?

-Sí, respondió ella. Una para cada uno. Dicho esto de un lado de la puerta apareció un hombre. Cristina le dió la mano. Te presento a Martin. 

Jaime por un momento se quedó allí de pié desnudo de piedra y mudo, ya que había pensado que su mujer nunca aceptaría la fantasía de compartirla con otro, pero estaba claro es que ese hombre estaba ahí y la oportunidad era real. Por un momento no sabía que hacer, y el nerviosismo era evidente. Pero Cristina entrando léntamente y apretándose contra su cuerpo desnudo le susurró muy lentamente en la oreja que solo estaba cumpliendo su fantasía. Y aunque su mente no acababa de procesar lo que estaba sucediendo, su cuerpo lo hizo rápidamente, agolpándose la sangre entre sus piernas.

Cristina al sentir contra su vientre la verga dura de su marido esbozó una sonrisa como la de un gato relamiéndose, y apretando su mástil con una mano lo besó con pasión, a la vez que cogiéndole el mastil, le llevó al interior. Jaime notó que el aroma de sus esposa era de haber bebido alguna copa. 

Cuando llegaron al interior, los labios de Jaime se abrieron para responder a los de su esposa, sus manos apretaron ese culo que tanto le gustaba. Estaban tan perdidos en su abrazo que no notaron que Martín se acercaba por detrás de ella. Era más que evidente que Jaime no lo rechazaba, así que no había más que hablar. Cuando llegó a donde estaba la pareja se pegó a la espalda de Cristina y besó su nuca. Jaime jadeó al sentir el contacto del cuerpo de su amigo contra sus manos, que seguían en el culo de Cristina.

En ese momento fue consciente de lo que estaba haciendo, que estaba compartiendo a su esposa con otro hombre.

Martín acarició las tetas de Cristina, rozando sus pezones por encima de la tela del vestido ajustado que se había puesto. Su boca se trasladó desde la nuca hasta el lóbulo de la oreja derecha de ella. Tantas sensaciones juntas en el cuerpo de Cristina, la hicieron jadear y contonearse.

Jaime se alejó un instante para observar a su mujer en brazos de ese desconocido hasta ese momento y al ver las manos de éste rozando los pezones de ella, decidió que ya era hora de que pudiera tocar piel en lugar de la gasa de la ropa interior. Le desabrochó la cremallera trasera del vestido, y Martín desde atrás lo desprendió. Era su primer movimiento conjunto. 


Después bajó el coulotte y al ver a su esposa totalmente depilada, ya no pudo apartar la vista de tremendo espectáculo. Se agachó y desde abajo miró a Cristina hundiendo su lengua entre sus piernas. Cristina jadeó. 
Martín le pellizcó los pezones a Cristina mientras le sacaba el vestido, quedando únicamente solo con sus zapatos de tacón y medias.

Estuvieron unos instantes así. Cristina mientras tanto con una prodigiosa habilidad había desabrochado los pantalones de Martin, y los había bajado. Le agarraba la dura verga mientras seguían en un beso profundo.

Cristina se puso muy lentamente de rodillas enfrente de ese miembro. Miró a su marido enseñándole el miembro que tenía en la mano, y dejándole entrever lo que iba a hacer.
Cristina se giró para ver de frente a Martin, y ofrecer su culo a su marido. Ella besó apasionadamente a Martin mientras su marido hundia su boca en el precioso culo de Cristina.


Empezó a deslizar suavemente la lengua por el tronco, pero cuando sintió la boca de su marido contra su trasero húmedo abrió completamente su boca y engulló la verga que tenía delante. Martín estaba muriendo de placer, Cristina chupaba verga como si su vida dependiera de ello, succionaba su tronco, chupaba sus pelotas, las amasaba y meneaba su culo para pegarlo más a la cara de su marido. Jaime nunca había probado a su mujer así, sin la barrera del escaso vello que siempre se dejaba. Estaba fuera de sí, chupaba su clítoris, hundía la lengua en el coño empapado por el placer, sentía los ruidos que hacía su mujer al chupar la verga de otro hombre y solo deseaba devorarla más, darle todo lo que  ella necesitaba.  

Cristina jamás en su vida había hecho algo así, y las sensaciones eran tan intensas que no sabía cómo lo había evitado  durante tanto tiempo. La boca de Jaime trabajaba tan bien su coño que en poco tiempo empezó a llegar a su límite. movía sus caderas cada vez más rápido, chupaba con más fruición, hasta que con el último resquicio de cordura sacó la verga de su boca para no morderla, y se dejó llevar por el éxtasis, y mientras apretaba con fuerza los glúteos de Martin, tuvo un orgasmo devastador. 



Era la primera vez que se corría en boca de jaime, pero es que el morbo de esa situación la sobrepasó, y se dejó ir.

Cuando terminó quedó tirada en el suelo, con cara de querer más. Jaime la subió a la cama y le hizo saber que había llegado el momento de que ellos gozaran tanto como ella.

Jaime autorizó entregando un preservativo a Martin, a que cogiera a su esposa.

Se tumbó boca arriba y Cristina se tumbó encima suyo, abrazándose y besándose. Mientras Martin se preparaba para penetrarla desde detrás.

Jaime mientras  tenía una tarea mucho más dulce, preparar ese rico culo para su invasión. Buscó entre sus cosas un tubito de lubricante. Cristina llevaba muchos años siendo penetrada únicamente por la verga de Jaime, de modo que inmediatamente notó diferencias con la de Martín. La de éste era curvada, rozando zonas que la de Jaime no, además tenía una base más ancha. La de Jaime era mas corta.

Cuando sintió el dedo de Jaime hurgar en su fruncido ano, por un momento se puso rígida. Ella al pensar en un trío, había imaginado a uno por el coño y otro por la boca, nunca dos por sus entradas inferiores, siendo tan delgada la separación entre ambas. Luego pensó que no importaba lo que ella hubiera pensado, esto era para Jaime, y si él quería que lo hicieran por culo y concha a la vez, así sería. Jaime la había penetrado muchas veces por detrás y a ella le gustaba. Jaime sumergió en el culo de su esposa otro dedo, y al moverlos sintió la verga de su amigo.

Movió sus dedos como tijera para acostumbrar más rápidamente a su esposa a estar invadida por dos lados a la vez. Pasados unos momentos, Cristina empezó sola a moverse contra los dedos de Jaime, buscando que la penetraran más. Su esposo de inmediato interpretó las señales y untando su verga con lubricante, y pidiendo a Martín que se quedara quieto un momento, comenzó a entrar en el culito de su esposa. Cristina sentía que iba a reventar, nunca antes se había sentido tan llena. Los dos hombres se movían sincronizadamente, cuando uno entraba, el otro salía, pero nunca la dejaban vacía. Siempre había una verga dura adentro de ella, siempre había una cabeza entrando, siempre había un tronco saliendo.

Martín estaba extasiado. El sentir otra verga friccionando contra la suya, separadas únicamente por una delgada piel le generó sensaciones nuevas, que nunca podría lograr penetrando solo a una mujer. Era el cielo y el infierno. Se sentía tan apretado, que creía que iba a morir en cualquier momento. Jaime pellizcaba los pezones de su esposa, los estiraba, los estimulaba y envestía cada vez más rápido y más profundo dentro del canal apretado de su culo.

Martín de inmediato se acopló a los movimientos de su amigo. Estaban frenéticos, resoplaban sobre Cristina. Martín no podía más, venía aguantándose desde la mamada y dando un último empujón, se descargó. Jaime sintió los movimientos espasmódicos de su amigo acabando y también se dejó llevar, llenando con su leche caliente el culo de su esposa.

A Cristina le bastó sentir el primer chorro de leche dentro de ella para alcanzar el orgasmo una vez más, y gimiendo muy muy fuerte acabó de ordeñar las vergas que la llenaban. Jaime se giró hacia un costado arrastrando a Cristina con él para que no aplastaran a Martín.

Y ella, al sentirse arropada entre los brazos de su marido le susurró "Feliz aniversario mi amor"



Nos quedamos un rato tumbados, como asimilando lo que había ocurrido y disfrutando de la situación. Cristina estaba acostada en el centro, y a ambos lados estabamos los dos machos. Le acariciabamos los pechos. 

Así estuvimos un rato más. Cristina se levantó y fué al baño. Cuando volvió abrimos las cervezas e hicimos un brindis los tres.




Trio Morboso

Una buenisima mamada. Que gran final.


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Yo no sé bailar !!!



Llevamos mas de media vida juntos y nos compenetramos cada dia mejor, en lo referente al sexo tambien, los tabus y todas esas cosas no existen ya para nosotros en la intimidad, pero desde hace unos años nuestra vida sexual a cambiado por completo, en el pasado nuestros encuentros sexuales eran de lo mas normales, por pasar el tramite como quien dice, ahora no se porque pero parecemos dos adolescentes con las hormonas casi todos los dias revueltas, unas veces hacemos el amor y otras follamos como si fuese a acabarse el mundo, nuestro menu sexual es de lo mas variado, lo unico que nos queda por probar, es introducir a una tercera persona. 

Ella conoce mis fantasias y yo creo que conozco las de ella, a veces mientras follamos nos las susurramos al oido, es de lo mas excitante escucharla decir que soy un amante cuando su marido está trabajando, o que la gustaria estar a cuatro patas con dos vergas para ella. No lo puedo remediar pero me pone a tope. La confianza y complicidad es total.

Ella es de media altura, media melena, pelo negro, con buenas curvas y los pechos muy apetecibles. Se los aumentó hace años, y la verdad es que le quedaron de lo mejor. Parecen muy naturales. 
Yo soy mas alto y de complexión normal, no tenemos el cuerpo perfecto pero se puede decir que estamos bien, sobre todo ella (se nota en las miradas de los hombres).

Todo empezo un fin de semana, cuando nos fuimos a otra ciudad cercana a la nuestra para disfrutar de un concierto de nuestros cantantes preferidos y a pasar el fin de semana.

Estabamos ya en el hotel vistiendonos para ir a dicho concierto, yo vaqueros y camiseta y ella una minifalda negra, medias y botas no muy altas, cada vez que se pone esa falda me vuelve loco, me excita ver como la miran cuando vamos por la calle, la verdad es que la queda muy bien y va de lo mas provocativa.

Bueno, después del concierto decidimos ir a tomar unas copas a  algun pub. Estuvimos en varios, y ya con alguna copa de mas, nos lo estabamos pasando muy bien, pero mi mujer ya animada por el alcohol solo queria bailar, la verdad es que baila muy bien todo, pero yo no bailo por muchas copas que beba.

-Venga vamos a bailar,  anda.
-No seas pesada, si ya sabes que no me gusta, baila tu con alguien y yo te veo, venga que no me enfado.
-A si, pues tu lo has querido.

Se fué para la pista mientras yo la miraba y pensaba lo buena que está, y el polvo que la iba a echar esa noche.

La pista estaba medio llena, y ella bailaba  de lo mas sensual, y como suponia, no tardo mucho en que un tio se le acercara para bailar con ella.

Estuvieron bailando un buen rato mientras yo no les quitaba ojo y seguía tomandome una copa, la verdad es que el chico tambien bailaba muy bien, y parecía muy simpático.  Para todo esto ya se habian presentado, las manos del chico apretaban la cadera de mi mujer, sus cuerpos estaban completamente unidos, no paraban de moverse, sus piernas se entrelazaban, se miraban fijamente y se sonreian, yo apoyado en la barra con mi copa boquiabierto, no solo estaba dejando que un tio bailara y tocara mas de la cuenta a mi mujer, sino que me estaba excitando como nunca. Al rato dejaron de bailar y para mi asombro se dirigieron los dos hacia donde yo me encontraba, esto si que no me lo esperaba.

-Mira, te presento a Miguel.

Nos dimos la mano, el chico era un poquito mas alto que nosotros, con un cuerpo de gimnasio pero no con mucho musculo, moreno, guapete y de unos 30 años.
-Que bien baila tu mujer, dan ganas de no parar.
-Ya lo se, pero a mi es que no me va.
-Pues ten cuidado que te la pueden quitar, que mira que mujer mas guapa tienes.
Mi mujer sonreía picarescamente ante los halagos.

-Os invito a una copa en otro sitio mas tranquilo que conozco.
-Vale, nosotros no somos de aquí y no conocemos nada. Respondi.

Salimos de aquel sitio y en dos minutos llegamos a otro, un pub muy chulo, con poca gente y musica a menos volumen, el sitio perfecto para hablar sin gritar. Nos sentamos en una mesa y Miguel se levantó para ir a por las copas que nos prometió. Entonces ya a solas con mi mujer le digo.

- ¿te lo has pasado bien bailando con él?,  a lo que ella me respondio con voz de viciosa 
– Mucho, ¿y a ti te ha gustado mirar?. Y sin dejarme tiempo para contestar, se acerco un poco mas a mi y me beso metiendome su lengua hasta la garganta, a lo que yo la correspondi con la mia y de esa manera la hice intuir que me habia encantado verla bailar con otro.

-Como os cuidais.- dijo Miguel acercandose a nosotros con las copas.

Entonces dejamos de besarnos y ya mas tranquilamente empezamos a charlar: De donde eramos, la edad, el trabajo, en fin todas esas cosas que se cuentan cuando se conoce a alguien. Estabamos pasando un rato agradable, la charla, las copas, la musica y la excitación que todavía no se me habia esfumado, ni a mi, ni a mi mujer a juzgar por los colores de su cara y las miradas que nos lanzaba a los dos. Esa noche se la veía muy deshinibida como nunca.

 Poco a poco la conversación fue derivando al tema sexual, Miguel nos conto que su novia, bastante puritana, le acababa de dejar al conocer sus anteriores relaciones bisexuales, entonces ella no hizo otra cosa que preguntar como habían sido dichos encuentros, escuchando sus experiencias logro excitarnos todavía mas si cabe. Las copas se acabaron y mi mujer le preguntó directamente dejándome a mi de piedra:

- ¿Que te parece si la ultima la tomas con nosotros en la habitación de nuestro hotel?
- Vale como queráis. Encantado.

En ese momento dude, no sabia si oponerme o aceptar, ya me imaginaba en que todo aquello iba a acabar en una de nuestras fantasias, y claro una cosa es la imaginación y otra la realidad, pero en un segundo se me paso por la cabeza, que  las fantasias son para cumplirlas cuando se dan las condiciones.

-Por mi no hay problema.

 En cinco minutos llegamos a la recepción del hotel, entramos en el ascensor, Miguel el primero, mi mujer y yo después. Ella sin mediar palabra acaricia con una mano su paquete y con la otra lo coge por el cuello y le acerca a su cara, lo besa con deseo y yo agarro sus caderas y la beso el cuello de igual manera, es lo mas excitante que me ha pasado en la vida. Oimos el timbre del ascensor, salimos y sin dejar de manosearla nos dirigimos a la habitación, una vez dentro,  vuelven a besarse mientras rápidamente se quitan la ropa, yo me siento en un sillón y los observo, los celos empiezan a dar vueltas por mi cabeza, pero el alcohol y lo que estoy viendo hace que se esfumen por completo.

Continuan de pies y la única ropa que les queda por quitarse es el tanguita de mi mujer y los bóxer de Miguel, los ojos de ella están cerrados, pequeños gemidos salen de su garganta, Miguel le aprieta los pechos, su lengua dibuja sus pezones, las manos de ella acarician su trasero, le quita los bóxer y la polla completamente erecta de Miguel nos deja deslumbrados, su polla era enorme, larga y gorda, la verdad es que tenia un cuerpo escultural y ella parecía encantada con su nuevo amante. Como es de imaginar no se pudo contener, se agacho y empezó a comerle la polla, mientras me miró. Casi no le entraba en la boca, la chupaba por todos los lados, su mano subia y bajaba, con la otra apretaba sus nalgas.
-mmmmmmmmm que polla mas rica, dijo mientras me seguía mirando. Mi excitación era total.

Me desnudé por completo y acaricié sus pezones, erectos y duros.

-Mira cariño que polla mas rica me estoy comiendo.
-Siii, te gusta eh? putita?
-Siii, me gusta mucho, esta muy rica, ahora me gustaria que la probaras tú.

Muchos nervios se apoderaron de mi cabeza, nunca había tenido una experiencia con otro hombre aunque una verga siempre excita, y si, era una de mis fantasias, dude, pero esa polla era preciosa, brillante y latente por la mamada que le estaba haciendo,  no pude negarme a su invitación, ella se aparto, yo me acerque, la agarre con una mano y me la lleve a la boca sin dudar. Me la meti todo lo que pude, sentí calor y un escalofrio recorrió todo mi cuerpo, mi cabeza iba y venia, mi mujer me cogió la polla y empezó a pajearme mientras me decía.
-Asi comele la polla entera siiiii, me estas poniendo muy cachonda, chupa no pares, ¿Te gusta?

-Siiiiiiiii, me gusta mucho, esta calentita, me gusta comer esta polla.

Su herramienta latia en mi boca, el gemia y con sus manos sobre mi cabeza marcaba el ritmo, ella a la vez que me pajeaba se acariciaba el clítoris. Nunca pense que comer una polla resultara tan excitante, sentir su cuerpo y su calor en mis labios, en el interior de mi boca. Mi polla estaba durisima y ella se dio cuenta de que si seguia pajeandome me iba a correr. Paró, agarro la polla de Miguel y comenzo a chuparsela otra vez, ahora la compartiamos, cada uno por un lado, subiamos hasta la punta y bajabamos hasta la base los dos a la vez, nuestras lenguas se rozaban y los ojos de cada uno estaban fijos en el otro. Era una experiencia muy morbosa.

Miguel se tumbo sobre la cama y ella le siguió buscando el calor de su polla como una perra en celo y introduce otra vez su verga en su boca, se encontraba a cuatro patas, yo me quede unos segundos observando la escena, en ese poco tiempo mil pensamientos otra vez, no sabia si habiamos llegado demasiado lejos, mil veces habiamos tenido este tipo de fantasias pero ahora era realidad y esto podia ser el principio del fin de lo nuestro, quizas a partir de mañana todo podia cambiar, los celos y los reproches. Por suerte la escena otra vez hace que se me evadan estos pensamientos.

Con mis manos acaricio las nalgas de mi mujer, cada vez me acerco mas a su coño, lo tenia mas mojado que nunca, estaba disfrutando como un niño con una piruleta, mi lengua se pierde entre sus labios vaginales, los gemidos son cada vez mas sonoros, sobre todo cuando la punta de mi lengua dibuja circulos sobre su clítoris. Entonces Miguel que hasta ahora habia estado callado la dijo a mi mujer que queria que se subiera encima de el y lo cabalgara.
Su enorme polla comenzo a adentrarse en el interior de ella y no gemia, gritaba al sentir ese enorme cacho de carne en su coño, nunca habia tenido una polla de ese tamaño, estaba empapada de sus flujos, la polla de Miguel brillaba, entonces ella empezo a subir y bajar rapida y bruscamente, nunca la habia visto tan cachonda, el la chupaba y mordia las tetas, yo la besaba el cuello, la espalda, el agujero de su trasero. Mi polla me pedia calor, asi que como pude la acerque a la entrada de su culito, empuje y mi polla entro sin dificultad en su cavidad y un largo siii salio de la boca de ella.

-Follame el culo mi amor siiiiiii, estoy muy cachonda, folladme toda !!!

Por supuesto acate sus ordenes sin protestar, lo que mas cachonda la pone es que la folle el culo, lo bueno para ella es que ahora tenia una enorme polla dentro de su coño, la estabamos follando por sus dos agujeros, tambien para mi la experiencia era inigualable y nunca vivida, porque mientras la follaba sentia el vaiven de la polla de Miguel, en la habitación se podia oir los gemidos de placer de los tres.
Despues de estar unos minutos asi, mi mujer se tumbo en la cama boca arriba y me dijo que la chupara el coñito. Me temia lo peor, o mejor según se mire, la postura invitaba a Miguel a penetrarme.

-Miguel quiero que lo folles, quiero ver como le metes la polla en el culo.

Yo seguia a lo mio entretenido con el coño de mi mujer, mientras pensaba que yo tambien estaba a punto de cumplir una fantasia, iba a sentir el calor de una preciosa polla en mi culo y mi mujer iba a ser testigo de ello, era super morboso.
Con sus manos me agarro las nalgas y su lengua empezo a lamer mi culo, humedeciendolo, después de unos segundos se acerco a ella para que con su boca mojara su polla y asi facilitar su entrada en mi.
Senti su polla deslizarse entre mi culo que era apretado por sus manos, se detuvo justo en la entrada y ahora si, senti una presion, su polla se estaba adentrando en mi, me dolia pero me aguantaba, esa polla era muy grande y hasta ahora las unicas pollas que habia probado son las que me metia mi mujer, pero eran de latex y bastante mas pequeñas. En un momento tenia toda esa rica polla ya dentro de mi, Mi mujer me miraba con cara de mucha excitación. 

-Venga follalo fuerte, estoy deseando verlo, quiero que sienta lo mismo que yo cuando el lo hace conmigo.
Parecia por momentos que para ella no existia, que era un objeto y que mi mision era hacer lo que a ella la vendria en gana para cumplir sus fantasias mas oscuras.

Miguel tambien acato las ordenes de ella y empezo a follarme como a una putita, al ritmo de sus envestidas salian gemidos de mi boca y a su vez mis labios chocaban fuerte contra el coño de Sandra que tambien se estremecia cada vez que notaba la presion.
Ella con sus manos me agarraba la cabez y me obligaba a estar chupando su coño empapado de los fluidos mas sabrosos, ella se retorcia de placer sintiendo mi lengua en su coñito, yo estaba siendo follado salvajemente, sus manos me tenian atrapado a el y a su deseo, su polla latia dentro de mi culo, mis manos alternaban el pajeo de mi polla. Un buen rato estuvimos asi.

Miguel dijo que no aguantaba mas que se iba a correr, entonces salio de mi, se puso de pies sobre la cama, su polla volvio a ser presa de nuestras bocas, una mano de mi mujer subia y bajaba, entera se metia la polla en la boca para después sacarla  y hacer yo lo mismo, Miguel gritaba ahora fuerte, su corrida era irremediable y la descargo en la boca de ella.

-Mmmmmm, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Otra vez su polla entraba hasta la garganta de ella, ella tampoco aguanta mas, la llema de su dedo indice masajeaba su clítoris.
-Aaaaaaah, me voy a correeeeer, aaaaaaah.

-Comele la polla otra vez mi amor, siiiiiii, mientras me corro, siiiiii, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah, siiiiiii.
Mi corrida ya tampoco tenia remedio, me incorpore para que mi leche tambien fuera a parar a la boca de mi mujer.
-Siiiii, me corroooooo, siiiii,aaaaah.
Mi leche inundo su boca por completo, mi eyaculacion fue bestial, nunca habia vivido una experiencia sexual como esta y eso se notaba. Ella y yo nos besabamos intercambiando fluidos y sabores, Miguel besaba sus pechos.
Despues de estar una hora follando, mi mujer le ofreció a Miguel la copa prometida, la copa complice de hacer nuestras fantasias realidad.

Al dia siguiente, cuando desperte me di cuenta que todo habia sido un sueño, mi polla estaba mojada y dura, aunque noté que mi culo me dolía. 

Romantic Session

Comparto pocos videos. Mas que nada porque este blog no es una fuente de videos. Para eso ya hay muchas páginas dedicadas. Pero a veces comparto algunos que me llaman la atención. Buen gusto. Calidad. Erotismo.
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¿Y si te enganchas del otro?

¿Y si me gusta más con otro?

parece simple, pero tiene un significado profundo, porque no es tanto si te gusta más con otro, todos podemos tener momentos en que disfrutemos más de una caricia o de un beso que de otro, va más allá, va a un ¿y si me engancho de otra persona?

Es un miedo lícito, es ese pensar, si, me atrae la idea, pero ahora estamos bien con mi pareja, no se si esto puede llevarme a cotas insospechadas de placer haciendome desear más y más encuentros alejándome de la persona a la que amo.

La respuesta era sencilla. No debemos confundir conceptos, no se mete uno en ésto para irse con otros, bueno algunos sí, pero no suelen durar, uno o una se mete en éste berenjenal en busca de nuevas sensaciones, de sentir cuatro manos en tu cuerpo, o seis u ocho, dos lenguas buscando ese punto en tu anatomía que te hace vibrar, es ese sentir dos miembros en tus manos, o abrazar a otra mujer mientras sientes las manos de ellos en tus muslos. Es ver esas miradas electrizantes de amor compartido, sentir esa fuerza, esa energía que se genera cuando varios amantes se juntan. No mentiré, no es lo mismo la relación de pareja en lo que a cama se refiere después de tales encuentros. Pero no porque encuentres una lengua más habilidosa, aunque pueda darse.

La ventaja de la pareja es que te conoce, sabe tus secretos más recónditos, sabe que necesitas cuando tienes esa mirada perdida, sabe cuando debe ser brusco y cuando suave, conoce tus deseos casi mejor que tu misma. Pero las relaciones de a dos, son de a dos. Después de probar los múltiplos, hay momentos en que te invade el deseo de repetir esas sensaciones, aunque cada vez sean distintas, porque el tacto de las pieles varíe.

Recapitulemos, ¿en que cambia la relación?

Una vez lo has probado, la relación de pareja se incrementa, los encuentros se suceden en un torbellino de deseo, porque esa confianza depositada en sus manos, en sus acciones, hacen que aún le ames más, te atraiga más y le necesites más.

Además los recuerdos excitantes, el hablar de ellos, el rememorarlos entre susurros son un gran afrodisíaco. Y quien sabe si no aprendes nuevas técnicas que contarle a tu pareja, un oye, me han acariciado por esta zona y sentí algo nuevo, que me vuelve una loba, ¿probamos?

Pero a su vez, sueñas con sentir de nuevo la invasión de varios cuerpos, es difícil probarlo una vez y olvidarte, porque eso vuelve a ti, te llama, y caes de nuevo en la tentación del sexo en grupo, una y otra vez, dejándote envolver por el manto de la lascivia, impregnándote de deseo lujurioso, poniendo esa mirada felina que pide más.

El arte de una buena Mamada !!!


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The art of cunninglingus


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