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Un viaje de sueños

Se merecía  estas mini vacaciones. Entre el trabajo, su empresa y ahora sus nuevos estudios tenía menos tiempo para ella. Esta vez habían  decidido viajar  a un lugar cálido. Relax. Calor. Sin muchas cosas que ver. Buscando habían encontrado un resort privado que les llamó la atención. Eran unas villas con todo lujo de detalles, pero lo que realmente llamaba la atención era la piscina privada con jacuzzi, una cama balinesa exterior, y todo esto en la total intimidad para que nadie pudiera tener acceso visual. Un lujo que debían permitirse una vez después de años duros de trabajo sin ningún premio.

Estaban emocionados porque iban a celebrar sus 23 años de convivencia juntos, y eso no era muy normal hoy en día. Se entendían demasiado bien y a menudo sólo con una mirada sabían transmitirse los mensajes. 

Su vuelo estaba a punto de partir hacia Lanzarote. 

El despegue se iba a producir y tal como era su costumbre, se entrelazaron la mano como amuleto para desearse buena suerte. El avión ascendió con normalidad mientras veían dejar atrás a su hogar, sus costumbres, sus limites, sus problemas rutinarios. Los dos tenían muchas ganas de vivir ese viaje con pasión. Ultimamente no disponían de mucho tiempo intimo. 


Mientras en la televisión se visualizaba un documental, el sueño se hizo vivo y tras el madrugón que habían tenido que sufrir, fue imposible evitar cerrar los ojos.

La bolsa que llevaba encima de sus rodillas cayó al suelo del avión de golpe. Eso les despertó a los dos. Se miraron. Él la notaba acalorada. Le preguntó:

- ¿en qué soñabas?
- Glups. En ti.
- Jajaja. Te ofrezco un masaje cuando lleguemos a cambio de tu sueño.

Una sonrisa pícara apareció en su cara.

- De acuerdo. ¿estas preparado?

Ella se le acercó a la oreja, para no querer ser escuchada por los vecinos pasajeros.

- Me da un poco de verguenza.
- Cuenta:

Estábamos en el apartamento. He entrado con las maletas y alli estabas tú. Casi Desnudo con unos shorts de rejilla. Sin vacilar te he preguntado:

- ¿Eres el chico que he encargado a mi servicio?
- Sí, señora. Has respondido.
- MMm. Bien.

He visto que tenías una erección, asi que me he acercado a ti y delante tuyo agarrándote el miembro duro y erecto, te he preguntado mirándote a los ojos:

- ¿te alegras de verme?
- Sí, señora.
- Ya lo veo. ¿deseas dar placer a tu señora? ¿me deseas?
- Si señora. Soy todo suyo.

Eso me ha dejado unos segundos para pensar en la situación. Muy morbosa. Siempre me ha excitado la idea de tener a los hombres a mi servicio. y ahora era real. O eso pensaba yo, jeje.
Así que he aprovechado la situación y he dicho que me quería bañar.

- Desnúdame !!! Me voy a bañar a la piscina.

Te has esmerado en  sacarme la ropa con mucho cuidado y mimo.
- ¿Tienes la piscina a mi temperatura? Voy a probarla.

He metido un pie, y a pesar de que  estaba perfecta para entrar sin pensártelo dos veces, he aprovechado la ocasión para amenazarte:

- Está un poco más fría de lo que yo deseo. Te tendré que castigar luego. Así que ahora vístete con mis bragas como castigo y ve a comprar algo para comer. Me apetece una barbacoa. Ah. Y cava.

Me he quedado unos minutos sola relajándome en el agua. Durante unos minutos me he sentido en la gloria, allí con el agua caliente, pensando en como castigar a mi chico a mi servicio.
Así que cuando has llegado, yo  estaba en la tumbona, y ya tenía un plan de castigo.

- Ven aquí !. Me he puesto estirada totalmente desnuda en la tumbona. Desnúdate delante mío y quédate de pie.

Te has quedado allí inmóvil de pie después de sacarte la ropa. Me ha excitado ver que llevabas mis bragas, y que estas estaban un poco mojadas.

- ¿te gusta llevar las bragas de tu señora?
- Si, mi señora.
- Bien. Cuando te has ido ha venido el técnico de la piscina. Me ha arreglado la temperatura tal como yo quería, cosa que era tu trabajo, y no has hecho. No sabía como darle las gracias y viendo que se alegraba de ver mi cuerpo, le he hecho un favor. Me ha follado como loco y al final se ha corrido en mi coño. Ahora lo tengo sucio y mojado, y necesito que lo limpies, con tu lengua. ¿Te parece?

- Pero señora, eso es ...

- Eso es lo que te mando. No protestes. O tendré que azotarte con mi látigo. No sé de donde pero me ha aparecido un látigo en la mano. Jejeje.

He abierto las piernas y allí estaba, mi sexo totalmente mojado y relleno de lecha blanca y brillante.
Te he mirado a los ojos y abriendo mi sexo, te he ordenado:
- Come y déjalo limpio!

Te has resistido un poco al principio, pero enseguida has tomado conciencia de tu estado. Te has arrodillado delante y has empezado a chupar como un drogadicto que toma su dosis. He visto que tu miembro se ponía muy grande y duro, así que te he ordenado que te tocaras mientras me limpiabas.

- Que no quede nada del otro hombre. Tu ama se merece estar bien limpia, ¿no?
- Si. mi ama.

Cuando llevabas un rato haciendo tu trabajo, he sentido que necesitaba sentir tu verga dentro mío así que te he ordenado que me follaras bien duro. Me has follado bien como a mi me gusta, pero no has podido aguantar y te has corrido rápido.

- Vaya, con lo limpio que había quedado, lo has vuelto a ensuciar. Mmm. Vas a tener que repetir tu trabajo. Así que te he ordenado que te tumbaras boca arriba y me he sentado en tu boca a la vez que te ordenaba:
- Venga, límpiame otra vez. Mira como sale. Chupabas como un poseso nuevamente. A mi me encantaba que estuvieras chupando mi sexo relleno nuevamente.

- Veo que te estás volviendo adicto a mi sexo relleno de leche, y además veo que te gusta de verdad, porque estás teniendo una erección de nuevo. Tendré que aprovechar esa virtud tuya y traerte el sexo relleno más a menudo.

- Cuando acabes prepárame un masaje. Me apetece. Ah. Por cierto. Me ha aparecido un rotulador de tattoos temporales y he tenido una idea. Tu sexo es mío y quiero que lo sepas.

Así que te he tatuado con el rotulador encima de tu verga. "Propiedad de Cristina".

- Así no tendrás ganas de tener sexo por ahí. jeje.



El avión hizo un movimiento brusco... el cual les despertó de golpe. Ella le estaba mirando sonriendo...

- ¿que soñabas?
- ¿porqué lo preguntas?
- Porque noto algo hinchado en tus pantalones, respondió con una sonrisa pícara .
- Buff, muy fuerte.
- ah, si? Tendremos que remediarlo al llegar. ¿Me quieres explicar que ha sido?
- Bueno, pero recuerda que ha sido un sueño. Yo no controlaba nada.
- jajaja. ¿pero te ha gustado?
- Si. me ha puesto muy caliente, y si no me despierto creo que hubiera acabado ...
- Mmmm. Explica !
- Me da un poco de corte, pero te recuerdo que era un sueño.

Hemos llegado alli, he ido al lavabo, porque tenía ganas después del viaje, y al salir del lavabo, ahí estabas tu. Arrodillada en medio del salón, con la cabeza baja. Me ha sorprendido, y te he preguntado:

- ¿Te pasa algo?
Sin tiempo a reacción, me has respondido:
- Mi amo, estoy aquí para complacerle y obedecerle en todo lo que desee todos estos días.

La escena me ha puesto burro ya de entrada, y sólo he optado por preguntar:

-¿Todo?

-Si, todo. Mi amo. Su deseo le ha sido concedido, y yo he sido la afortunada. Seré suya para lo que desee. Sin negarme a nada.

Después de un momento de reflexión, quise probar si estaba soñando o era real su ofrecimiento.

- Desnúdate. De momento irás desnuda. Sólo déjate zapatos de tacón y unas medias si las tienes. Y prepárame una bebida. Te espero en el jardín.

No me lo podía creer. Obediente, se adentró en la habitación, mientras yo salí al jardín. Allí me tumbé aprovechando el sol.

Pasaron unos pocos minutos, y allí apareció sensual con un movimiento lento.  Casi desnuda con sus zapatos y una bebida que me ofreció.

- Mmmm. Gracias.
- ¿Desea alguna cosa más mi amo?
- Pues mira, aprovechando mi suerte, me gustaría que me hicieras un trabajo oral. Algo para ponerme a tono mientras me tomo mi refresco y te veo.

Ella no lo dudó ni un momento. Se arrodilló delante, y empezó su trabajo muy lentamente y dulcemente. Realmente se preocupaba de dar placer a su nuevo y afortunado amo.

Estuve un buen rato disfrutando de su trabajo. Luego mi mente empezó a brillar. Las imagenes de lo que podría disfrutar aquellos días se me acumulaban en mi mente.

Estaba a punto de explotar y quería retardarlo.

Allí estaba ella. Dispuesta a su amo.

- Escucha, esclava mía. Le dije mientras ella seguía con su trabajo oral.
- A mi me gusta que mi esclava me ponga caliente todo el día. Y me obedezca siempre con una sonrisa. Que haga todo lo que sea para complacerme. Soy un hombre muy caliente y sexual. Mi verga se carga varias veces al día. ¿Crees que realmente podrás satisfacerme en todo?

- Si, mi amo. Del todo. No dudó en responder con una sonrisa.

- Primero te voy a decorar y vestir a mi gusto. Quiero que luzcas todavía más atractiva. Quiero que todo el mundo se gire al verte pasar. Deseo que pongas muchas vergas duras con sólo verte y desearte, porque indirectamente estarás poniendo la de tu amo bien dura, al saber que me perteneces sólo a mi.

- A partir de hoy serás  decidida, descarada, caliente, sumisa, sucia y dulce. Vas a vestir sin ropa interior o con la que yo te diga. Te doy libertad para que te desahogues por ahí con machos que quieran descargar sus vergas ante tanta belleza, pero quiero que cuando llegues ante mi, se lo expliques a tu amo y me muestres los restos de tus aventuras. También si ves a un macho en mi presencia que te gusta, deberás indicármelo para darte mi aprobación.

- ¿te gusta esta libertad que te doy?  La droga de tu amo es a partir de hoy tu sexo femenino usado y tu cuerpo lleno de orgasmos masculinos. Pero eso si, te advierto. Tu culo será sólo mío. Lo disfrutaré cuando me plazca, a mi antojo, igual que el resto de tu cuerpo. Y si tienes  sexo con otro macho, cuando llegues, te haré vibrar nuevamente penetrándotelo. Ese será el precio que tendrás que pagar por la libertad sexual que te ofrezco. ¿Qué te parece?

- Sí, mi amo. Mi culo es suyo. Asumió ella en voz alta.

- Enséñame el culo que me pertenece.

Una sonrisa se me escapó de mis labios.

Ella se dio la vuelta. Se agachó y me mostró su hermoso culo.

- A cambio, serás mi esclava en nuestra intimidad, pero serás una señora sexy en la sociedad. Mujer de nivel alto. No ahorraré en gastos en ti.

- Túmbate en la cama. Te voy a dar un masaje. Quiero que tengas el cuerpo perfecto para mi.

Cogí mi equipo de música y le puse los cascos.

PLAY. Un movimiento de su cuerpo me hizo saber que la música había empezado a sonar en su cabeza. Una bonita selección de Enigma de música relajante y sensual.

Empecé con un pequeño masaje sobre su cuello. Poco a poco fui recorriendo su cuerpo, que era mío. Me deleitaba de poder acariciar a mi antojo aquel regalo de la naturaleza. Poco a poco fui masajeando lentamente todo su cuerpo.

Ví una caja encima de la cama. Mágicamente había aparecido allí. Es lo que tienen los sueños, jeje.

En él pude ver un tattoo temporal que decidí poner sobre el cuerpo de mi esclava. Este decidí que lo pondría sobre uno de sus muslos, un poco encima de sus tobillos.

Seguí mirando dentro de la caja, y descubrí un segundo tattoo mucho más grande. Este era para la espalda. Así que procedí a transferirlo sobre mi espalda sumisa. Cuando hube acabado de este segundo me retiré un poco para comprobar que la obra de mi propiedad estaba quedando preciosa.

- Cómo que eres mía, he traido esta cámara de fotos. Voy a hacerme un buen album. Posarás para mi. Así que le hice algunas fotos para tener el recuerdo.

Miré dentro de la caja y todavía habían más artilugios. Saqué uno al azar. Era una tobillera. Se la puse con mucho mimo en el tobillo derecho. Era una tobillera un poco provocativa pero eso me excitaba.

Cuando hube acabado me sentía orgulloso de mi obra. Ella se había quedado dormida profundamente.
La tapé con una sábana. Le dejé un vestido que había dentro de la caja en el pie de la cama, para que lo viera cuando despertase. Fui al jardín y me bañé en el agua climatizada para relajarme y bajarme la excitación que tenía acumulada.

Pasó un buen rato. Allí apareció ella. Con su vestido. Estaba preciosa. Un vestido corto. Ella se acercó con sus zapatos de tacón moviéndose muy sensualmente. Observé la joya en su tobillo.

Yo estaba en el borde de la piscina con mis dos brazos en el perímetro de la piscina y la cabeza apoyada.

Cuando estuvo cerca, se dio la vuelta lentamente. Pude ver mi obra de arte. El vestido le dejaba la espalda descubierta, y se podía ver el tattoo que le daba un nuevo aire encantador, hipnotizador y sexy a su cuerpo. Esa era mi obra de arte.



 - Beeep.

Sonó en el avión para indicar que debían abrocharse los cinturones porque iban a descender.
Los dos se despertaron y se sonrieron. Se cogieron de la mano y se miraron dulcemente.

- ¿Te lo has pasado bien en este viaje?
- Muy bien. Me ha gustado todo. Tenemos que repetir.
- Sí. El año que viene nos toca otra isla. En esta ya nos conocen demasiado. Jeje.
- Sí. Y lo que pasó en la isla, queda en la isla. Dijo ella mientras le guiñaba un ojo a él con cara pícara.

Se besaron.

- Te amo.
- Yo más.















La ceremonia del Anillo

La ceremonia del anillo.

Mi mujer me comentó que los hombres se fijan mucho en si las mujeres llevan anillo de casadas o no. Yo personalmente pienso que no, porque por ejemplo, he entrado hace poco en un colectivo con muchas mujeres, y muy guapas, por cierto, y sería incapaz de decir ni una que llevara o no anillo. Yo personalmente no lo he observado nunca, pero posiblemente es porque no estoy buscando a ninguna mujer, porque la única que hace que me levante con una erección por la mañana o a media noche es ella, y la tengo en casa.

Así que esta es la ceremonia sobre este asunto. Y de paso servirá para saber quien lleva razón. (y mucho me temo que como casi siempre será ella, aunque esta vez incluso me guste que sea así, jajaja).

Llegamos después de comer del viernes al hotel de lujo. Veníamos directamente después de comer, así que llegábamos a buena hora para descansar. Mi mujer al llegar me aclaró que íbamos a hacer la ceremonia del anillo. Un ritual de celebración inventado por nosotros donde el significado lo es todo. La habitación era una suite bastante amplia con salón privado. Me ordenó que esperara allí desnudo y con una pajarita porque era una celebración. También que dejara en la mesilla unos 5-10 euros. (pensé que era muy poco), pero no tenía ni idea de para que era.

Ella entró en la habitación y cerró la puerta tras de si. Pasaron los minutos. Tensa espera para mi, pero obedecí sus ordenes y allí me encontraba delante de la puerta, como el que espera su turno para entrar en una visita del ginecólogo (esto lo digo por lo de estar desnudo). Menos mal de la pajarita. No me imagino al ginecólogo visitando así.

La puerta se abrió inesperadamente. Ya empezaba a olvidar para que estaba allí. Su imagen me impactó muchísimo, y supongo que lo notó en una erección mas que notable.

Ella  miró a mis bajos instintos, luego a los ojos y sonrió.

Cuando entré en la habitación había abierto las cortinas de par en par. No se podía ver nada desde el exterior porque la ventana daba a una parte del hotel sin edificios. Pero entraba muchísima luz.

Vi la cama abierta y unos trozos de tela negra en cada esquina. Una venda para los ojos encima la cama. Ella, no me había fijado hasta entonces, llevaba un pequeño látigo en su mano. Muy sensual. Su conjunto le sentía de maravilla. Y sus botas de tacón, que por alguna razón tanto nos excitan a los hombres, la dotaban de ese aire de superioridad y sensualidad ante mi.

No voy a relatar todo lo que me pidió que hiciera, porque cada cual tiene su imaginación, pero pasado no mucho rato yo estaba ya al borde de la eyaculación. Entonces se subió literalmente encima mío, y me cabalgó como ella sabe hacer. Mi corrida no tardó en llenarla.

Entonces me explicó, ahora vamos a hacer la ceremonia del anillo. En ese momento me preguntó si deseaba seguir para adelante. Por supuesto dije que si. Me preguntó si la amaba, pasara lo que pasara. Contesté que si.

Me ató a cada extremo de la cama, de una manera delicada, suave pero firme. Me dio un beso muy dulce mientras me guiñaba un ojo en sentido de complicidad. Se sacó el anillo que llevaba en la mano y lo acercó a mis labios, mientras me decía:.

- Ahora vas a besar el anillo de nuestro compromiso mutuo. El anillo que dará sentido a la renovación de nuestro amor, y confirmará que aceptas nuestra relación.

- ¿Aceptas que yo sea tu mujer por el resto de nuestra vida mientras la fidelidad esté presente entre nosotros? ¿Aceptas que soy libre como tu Diosa siéndote fiel y nunca te ocultaré mis extra relaciones? Porque una infidelidad es cuando hay engaños. Yo te seré fiel porque compartiré contigo todo y lo disfrutaremos juntos. Y esa libertad mía la disfrutarás a través mío y no obtendrás placer sin ser yo el centro de tus pensamientos por el resto de tu vida. Yo acepto ser una Diosa. ¿Aceptas tu?

- Besa el anillo en prueba de tu aceptación.

Me puso el anillo en los labios y lo besé a pesar de su sabor a sexo. Entonces me lo puso en uno de mis dedos de la mano (tenemos la suerte de tener la misma talla de dedos, debe ser otra señal de que estamos hechos el uno para el otro).

- Ya soy tu Diosa por el resto de tu vida. Te amo. Ahora falta la prueba física para completar la ceremonia. Y no me hagas enfadar, me decía sonriendo mientras me enseñaba el látigo.

Me vendó los ojos. Me dijo que iba a hacer un café a la cafetería. Que volvería en 30 minutos aproximados. Se vistió muy rápida. Escuché que cogía el dinero que yo había dejado en la mesita. Me puso música con unos auriculares. Me tapó con una sábana para que no cogiera frío y salió de la habitación.

Los minutos pasaban. Por mi mente pasaban muchas ideas. No sé el tiempo exacto que estuve así. Era la primera vez en mi vida que me ataba. Era una sensación extraña, excitante, desconcertante, estimulante. En una cama extraña atado. No me sentía incómodo a pesar de estar atado porque trataba de relajarme.

La sorpresa me la llevé de repente. No había escuchado la puerta porque la música estaba en un momento álgido, pero cuando me retiró la sábana de encima del cuerpo, supongo que mi cuerpo se erizó.

Me sacó la venda. Me desató. Iba vestida muy sexy. Me dijo:

- Te he desatado porque quiero que esto lo hagas por voluntad propia y lo veas.

Se puso encima de la cama. Pude observar que no llevaba bragas. Me miraba con pasión. Su sexo estaba húmedo. Al fin y al cabo hacía poco me había corrido en el.

- ¿Quieres chupar el sexo de tu Diosa?

- Si, quiero. Respondí a modo de repuesta.

Se sentó encima de mi y fundió mis labios con los suyos vaginales. Eran húmedos. Pero sabían a las mil maravillas. Estuvimos disfrutando esta escena algún tiempo sin prisa. Poco a poco. Como sólo dos amantes saben hacer y piensan que tienen todo el tiempo del mundo.


La primera parte de la ceremonia concluyó así de dulce.

-¿Me vistes?
Esa fue su petición después de despertarnos de la siesta que disfrutamos. Así que por primer vez me dediqué a vestirla con mucho mimo y detalle. La ropa para noche la había escogido con mucha sensualidad. Poco a poco fui poniendo las prendas una a una a mi Diosa. Aquello era tan excitante como el proceso de sacarlas.

Por la noche salimos a cenar y brindamos nuevamente por nuestro amor. De allí fuimos directamente a una sala de fiestas. Teníamos ganas de marcha, de bailar, de liberarnos de tensiones, de jugar.  No lo hablamos en ese momento, pero solo nos quedaba comprobar la duda que nos había quedado a ambos respecto al anillo. Su anillo lo llevaba yo, así que ella iba libre de anillos. Faltaba saber si los hombres era verdad se fijaban en ese detalle. Habíamos estado varias veces en esa sala de fiestas y nunca ningún hombre se había acercado a ella. Hoy era la prueba final. ¿Quién llevaría razón?

Al entrar yo me dirigí al baño. Ella se dirigió a la barra donde normalmente pedimos las copas.

Yo esperaría deliberadamente unos 15 minutos viendo desde la distancia. Si yo tenía razón nadie se le acercaría. Como llevábamos móvil los dos nos podíamos enviarnos algún mensaje y hablar desde una distancia próxima. Si no se le acercara nadie yo actuaría como si no la conociera e intentaría ligar con ella. Ese sería nuestro juego de esa noche. Si alguien se le acercara ella diría que estaba esperando a su marido ( si le parece conveniente). Yo  me dedicaré a observar y disfrutar del efecto que mi Diosa causa en los hombres. Si ella lo desea me buscará con la mirada y haciéndome un gesto para que me acerque inmediatamente o a través de un mensaje.

La noche es joven. No os puedo decir como acabó la noche. Solo os puedo asegurar que ese día iniciamos una nueva relación de pareja renovada que dio un nuevo impulso a nuestra vida. La vida, a nuestra edad, te das cuenta que es efímera. Los problemas vienen solos, y tratar de disfrutar la vida y los pequeños placeres depende de nosotros mismos.
A partir de ese día tratamos de vivir la vida con más pasión. Con mi Diosa como centro de mi vida. Libre, pero siempre conmigo a su lado. Cada día la amo más por ser como es !

¿Quién lleva el anillo en el futuro? Hay de todo. La mayoría de días lo lleva ella, pero algunos días me pide que lo lleve yo. Cuando ocurre eso tengo una erección instantánea, no lo puedo evitar!

Declaración de amor cornudo


Sueño contigo, con que de verdad existes y te he encontrado.

Sueño que por fin puedo "declararme", decirte cuánto te amo y te amaré, de por vida. Sin límites. Porque tú me habrás dado la vida, me habrás hecho nacer como hombre a una nueva vida. Porque hasta ahora vives porque vives, porque te han traído a un mundo al que no le encuentras sentido porque naces para morir y lo ves todo con una una rutina animal, vegetal, sin sentido.
Porque esa vida no es vida pues todo es monótono, previsible y rutinario, hasta que envejeces y esperas la muerte. Y así malvives un día con otro, sin esperanza, al saber que te toca vivir porque sí, sin encontrarle el aliciente, ni la esperanza de encontrarle un sentido. Y así vegetas, comes, duermes, sueñas y despiertas a un nuevo día que ya sabes cómo será de la mañana a la noche. Sin esperanza de levantarte con la ilusión de vivir cada segundo del día porque la mujer soñada a la que amar incondicionalmente no existe. Sabes que no existe, porque todas son vulgares, verduleras que gritan. O que te creen un enfermo cuando les cuentas tus fantasías. O les falta clase, estilo y distinción para poder admirarlas por entero. Para adorar hasta sus sobacos.  


Y así malvives hasta que un día aparece de pronto ella; una mujer inteligente con una arrolladora personalidad, carácter, estilo, clase y elegancia. Un ser exquisito que desprende un halo de belleza interior y un carácter de mujer segura de sí misma que la hace bella, irresistible, y con una belleza que te iluminan la vida con su sola presencia. Una chica excepcional, divina, que te hace sentir mariposas en el estómago. Una mujer muy lúcida de armas tomar, pero dulce, muy dulce, aunque segura de sí misma. Que sabe lo que quiere, lo que busca, lo que requiere, lo que espera de la vida. Lo que se merece. Sencillamente: que la adoren.
 

Que todos sean sus sumisos. Porque tú has nacido para ser adorada y es justo y cabal que lo exijas porque es de justicia que así sea. Lo mismo que es justo acabar con la pobreza y darle a cada uno lo que le corresponde, es justo que tú, mi Diosa recibas la adoración que te mereces porque has nacido para ser Diosa, para ser amada incondicionalmente y sin recato. Porque un segundo a tu lado es una eternidad, aunque sea en la distancia.
Aunque todo sea un sueño y mañana despierte a la realidad. Pero mientras tanto sueño que existe, que eres, que estás y que yo me entrego a ti para ser tu más sumiso esclavo cornudo. Para adorarte, cogerte en brazos, llevarte al baño, bañarte, secarte y cogerte de nuevo en brazos para llevarte a la cama y vestirte prenda a prenda adorando cada parte de tu cuerpo. Porque te lo mereces. Porque es de justicia que yo sea tu sumiso cornudo. Porque es natural, lógico y justo. Y humano. Sobre todo es de justicia que tú tengas un esclavo sumiso cornudo como yo. Si no lo tuvieras te faltaría algo. No estarías completa. Tú has nacido para eso y es lógico, natural y consecuente que lo tengas. Tan natural como la lluvia o una puesta de sol. Porque sueño que fue conocerte y cambiar mi vida. Como si un huracán arrasara con todo, como si un vendaval de dicha y felicidad abriera de golpes las ventanas de mi opaca vida y lo llenara todo de aire fresco, de vida. Fue conocerte y cambiarlo todo; cambiar mi forma de entender la vida al comprender que la vida está en ti, que tu eres el sentido de la vida. Porque sueño que te quiero, amor mío, y desde el primer día que te conocí supe que sería tu sumiso cornudo. Siempre lo he sabido. Siempre te he buscado. Es irremediable, es inútil luchar contra ello porque tú terminas por imponerte sobre mí pues si tú has nacido para gobernarme, yo he nacido para ser tu sumiso cornudo. Afortunadamente. Porque amarte y ser tu sumiso cornudo, para entregarse a ti, es una vocación, un estilo de vida, una dedicación absoluta que se vive y disfruta segundo a segundo. Y sueño que lo has cambiado todo en mi vida y no sólo mi forma de vivir, sino mi forma de ser, de pensar, de entender la vida. Has conseguido que vuelva ser hombre, aunque resulte paradójico. Porque con tu estricta severidad y tu dulce instrucción, me haces recordar que he nacido para amarte, para entregarme a ti y para adorarte por el resto de mi vida. No sé a dónde me vas a llevar, pero ya me he comprado el pañuelo porque quiero ir de tu mano y con los ojos cerrados a donde quieras llevarme, amor mío. Sin miedo, con seguridad, sin impedimento alguno. 


Voy de tu mano a rebasar todos los límites que tú quieras, a donde quieras llevarme, al amor absoluto y total, a la entrega incondicional. Porque te amo profundamente, porque contigo la palabra amar significa más que un “te quiero”; significa entrega y sumisión a tus caprichos y entregarse a un amor absoluto y definitivo. Total, sin límite, sin miedo, sin recato. Porque ser tu sumiso cornudo me hace hombre, me hace renacer, me hace sentirme vivo. Porque no concibo otra forma de vida que no sea la de ser tu sumiso, la de aceptar tu voluntad, la de adorarte, la de no tener ningún derecho sobre ti y ser tu fiel esclavo cornudo mientras tú eres inmensamente libre. Es de justicia: tu libre y yo esclavo. Es normal, lógico y consecuente. Ley de vida. Porque te amo. Porque lo aceptaría todo de ti  como símbolo de que mi amor por ti no tiene límites y rompe todas las barreras sociales. Aunque nadie lo entienda. Da igual. Y por eso te suplico que me ates más a tu amor por ti porque no quiero tener ningún derecho. Sólo obligaciones; la deliciosa obligación de servirte, adorarte y darte placer porque mi placer es ver que tú lo tienes. 

Y porque adorarte y amarte es un privilegio y todo lo que graciosamente quieras darme lo aceptaré como un generoso gesto tuyo, al que no tengo derecho. Renuncio a todo. Y acepto lo que gentilmente quieras darme, ya sea un beso o el privilegio de verte con otro. Pero esa decisión será siempre tuya y no te suplicaré nada, excepto que me dejes mirar cómo me haces cornudo, cómo me humillo ante ti al entregarte mi bien más preciado: mi dignidad como hombre. Mi orgullo de macho. Porque para mi los cuernos son un signo de amor, de entrega, de que te lo doy todo: hasta lo más preciado que tiene un hombre. Así que reconozco que no tengo absolutamente ningún derecho sobre ti, ningún privilegio, y que mi vida estará dedicada exclusivamente a servirte porque mi única misión será esperar a que mi Diosa se digne concederme una satisfacción. 

Lo acepto. 
Y estaré en castidad absoluta y sin que ninguna mujer me toque, mientras que tú follas con quien quieres, donde quieres y cuando quieres, porque yo te daré y doy las gracias por hacerme cornudo. Porque voy a ser el mejor cornudo y luciré tus cuernos con orgullo y dignidad, con la esperanza de que me regales con asiduidad el premio de llamarme “mi cornudo” o “mi marido cornudo”. Porque que no me lo llames, que no pueda oírlo de tus labios, sí que será mi mayor castigo. Y porque será un honor dormir sobre las sábanas donde has follado con tus amantes y limpiarte el coño de su semen. O poner su polla en tu coño y lamerles los huevos para que sienta más placer y te puedan follar mejor. Para que me humilles ante ellos, se exciten y puedan follarte mejor y darte más placer. Todo por ti, por tu amor, por tu placer, porque amarte es vivir y ser tu sumiso paladear la vida, tu vida, y disfrutar el privilegio de respirar el aire que tú respiras.  

Porque eres la vida, porque un sencillo gesto como apoyar la cara sobre tu coño y estar ahí quieto, me lleva a perder la noción del tiempo, sentir la felicidad plena segundo a segundo, y comprender que sólo puedes decir que has vivido si se te ha amado y lo has experimentado, si has tenido tu cara pegada al coño de tu Diosa y el tiempo se ha hecho eterno. Porque esa es la eternidad, amor mío.  

Porque ya te quiero, amor mío. 

Te amo.

Aniversari especial 18



Ceremonia de celebración:

Te pasaré a buscar a las 20.40 puntual con el coche grande y lujoso.

No picaré a la puerta, y cuando mi ama esté dispuesta y arreglada, saldrá. Estaré atento a su salida, y saldré a abrirle la puerta del coche. Podrá escojer sentarse delante o detrás, indicándomelo al entrar en el coche. Dependerá de su libre elección. El sentarse detrás ya sería un primer símbolo de aceptación de su estado de Ama.

Irá muy bien arreglada, y por supuesto con talones altos. Símbolo de su superioridad y feminidad. Aunque muy tapada por un abrigo largo.

Le preguntaré si le apetece ir a la mejor cerveceria de España. Si ella acepta, pondremos rumbo a ella en Mataró. Una vez lleguemos, la dejaré lo más cerca de la puerta, y saldré a abrirle la puerta. Le indicaré que entre mientras voy a aparcar.

Mientras busco un aparcamiento, ella entrará y se sentará con la reserva que tendrá hecha a su nombre. Si le apetece pedirá algo para pasar la espera hasta que llegue yo.

Llegaré y le pediré permiso para sentarme. Accederá, y ni tan sólo me dejará ver la carta. En ese momento veré que lleva un collar del símbolo de mi amor a mi ama. Un escalofrío de felicidad me recorrerá el cuerpo al verlo, aparte de darme cuenta que llevará un escote de infarto.

Pedirá lo que realmente le apetezca, sin importar el precio. Pedirá para ella y para mi. Lo que pida me parecerá perfecto. Durante la cena observo que está en su nuevo rol de ama. Se mira a los otros hombres, que desde luego no disimulan cuando pasan por nuestro lado, ni el camarero, que no se pierde ni una vista del escote. Me pregunta si me molesta que los otros hombres la miren con deseo. Le contesto que no, que soy feliz de que les guste a los otros hombres. Yo tengo la suerte de poder complacerla cada día.

Cenaremos y tomaremos varias cervezas, hasta que llegue la hora de salir. Evidentemente, pedirá la cuenta, y me ordenará que pague. Evidentemente pagaré de mi cuenta personal, que sirve para los caprichos de mi ama.

Iré a buscar el coche, y procederemos a hacer la acción inversa. Traeré el coche a la puerta, y saldré a abrirle la puerta a mi ama. Nuevamente ella decidirá donde sentarse. Ella decidirá donde vamos. Si le apetece una copa, le apetece ir a casa o a cualquier lugar.

Y no os voy a contar más porque es elección de mi ama ...



Hoy serás mi esclavo

Me encantan las camas de barrotes de hierro y me encanta tenerlo atado a ellos. Parece tan indefenso, tan desamparado y a la vez tan excitado. Me encanta verle así, desnudo, con las manos y los pies atados a los barrotes. Me encanta mi maillot de cuero y me encanta que Santi me vea con él puesto, sé que le excita y eso me encanta.

Precisamente me lo regaló él, hace ya meses. Aún recuerdo aquel día; entramos a un sexshop, más que nada por curiosidad, y empezamos a mirar. Yo me puse a curiosear entre la ropa y vi aquel extraño maillot de cuero negro, que tenía un par de oberturas en los senos y otra en el sexo, además de las normales para los brazos, las piernas y el cuello. Santi se acercó a mí y me dijo:

Seguro que estarías muy excitante con eso.

¿Tú crees? – Le pregunté.

Sí, seguro. Sobre todo para convertirme en tu esclavo sexual.

¿Mi esclavo sexual?

Sí, ya sabes que me encantaría hacer realidad esa fantasía, que me ates y me hagas lo que tú quieras.

Lo sabía. Me lo había dicho ya varias veces, quizás por eso compré aquel maillot. Y quizás por eso he decidido que hoy sea le día que haga realidad esa fantasía.

Vuelvo a dar otra vuelta a la cama, y de nuevo pienso que me encanta verle así. Hace unos minutos, cuando tras acostarnos en la cama, yo le he preguntado:

¿Estás preparado?

Sí, – Ha contestado sin pensar - ¿Para qué?.

Para ser mi esclavo. Hoy serás mi esclavo.

Su cara ha enrojecido como nunca antes lo había hecho. Siempre, cuando se excita mucho, sus mejillas se enrojecen, y a mí me encanta.

Después de proclamar mis intenciones, me he vestido con el maillot, mientras él se desnudaba. Tras lo cual me ha preguntado:

¿Y ahora que hago?

Acuéstate en la cama bocaarriba. – Le he indicado mientras sacaba los pañuelos de la maleta.

Me he acercado a la cama y lo he atado de pies y manos a los fríos barrotes.

Ahora está a mi merced, ahora yo domino la situación y tenerle así me excita. Siento como mi sexo se humedece con sólo pensar en las cosas que vamos a hacer.

Me acerco a él, me arrodillo poniendo mis rodillas, una a cada lado de su cintura. Él me mira, mira mis senos excitados; sé que desea tocarlos, le encanta hacerlo cuando hacemos el amor, pero hoy no puede. Acerco mi boca a la suya y le beso, nos besamos, siento como su pene, que está bajo mis nalgas se eriza y se endurece.

Me incorporo y acaricio mis senos mientras él me observa, luego acerco uno de mis pechos a su boca y le ordeno:

Chúpalo, lámelo.

Él me obedece y dejo que su lengua recorra mi pezón y que su boca lo chupe. Mi sexo se humedece un poco más.

¡Vale! – Digo apartando el pecho.

Le acerco el otro:

Ahora este.

Y él repite la operación. Mis pezones están erectos. Me encanta sentir el calor de su boca sobre ellos.

Vale. – Aparto mi seno de su boca.

Me incorporo y luego me adelanto hasta que mi sexo queda a la altura de su boca y le pido:

Cómemelo.

Con mis dedos abro mis labios vaginales, los aparto para que pueda acceder más fácilmente a mi clítoris y mi vagina.

Sí, así, despacio – Le indico.

Siento como su lengua roza mi clítoris, como recorre el húmedo camino hasta mis labios vaginales y como se introduce en mi húmeda vagina.

¡Uhm, sí, muy bien! – Gimo

Siento su lengua recorrer el camino de mi clítoris a mi vagina con rapidez y grito:

¡No, así no!

Elevo mi cuerpo para que mi sexo quede alejado de su lengua.

¡Así no! Debes hacerlo despacio – Le indico.

Vuelvo a acercar mi sexo a su boca y dejo que siga lamiendo. Mueve su lengua despacio, haciendo que mi cuerpo empiece a convulsionarse. Su boca recorre mis genitales, siento como sus dientes mordisquean mi clítoris y su lengua juguetea con él. Veo sus manos atadas por los pañuelos, abriéndose y cerrándose nerviosas. Sé que desearía tocar mis senos o mi culo, pero no puede, y eso me encanta.

Su lengua se mueve cada vez más veloz y diestramente por mis labios vaginales, y siento que de un momento a otro me voy a correr. Por eso empujo mi sexo contra su boca, me estremezco y gimo cada vez más fuerte, hasta que el orgasmo se desencadena e inundo su boca con mis jugos.

Muy bien, cielo, lo has hecho muy bien. – Le digo.

Le beso en la boca como premio al buen trabajo realizado. Observo su sexo y veo una gota de líquido preseminal en la punta, así que no puedo evitar desearlo. Acerco mi boca a ese caramelo que me espera y ansia. Lamo la gota de líquido y luego el glande, lo rodeo con mi lengua y lo lamo. Observo a Santi, se está mordiendo el labio inferior y sus manos no paran de moverse, gime.

Introduzco el glande en mi boca y él se estremece, lo saboreo, lo chupo, me deleito con él. Lo saco de mi boca, desciendo lamiendo el tronco, llego a los huevos y los lamo, chupo uno, luego el otro, vuelvo a lamerlos. Me encanta tenerle con las piernas así, abiertas. Deslizo un dedo por la raja de su culo, lo llevo hasta su ano y lo acaricio, lo masajeó, mientras con la boca vuelvo al glande y lo chupo. Empiezo a meter el dedo en su estrecho ano y siento como se excita, como su sexo se hincha dentro de mi boca. Su ano se contrae alrededor de mi dedo, que muevo dentro y fuera de él. Decido meter otro de mis dedos en el estrecho ano y lo muevo. Sigo chupando el glande, saboreándolo, mientras él gime. Siento como su ano se va expandiendo y como su verga se endurece cada vez más, sé que le falta poco para correrse, por eso dejo de chupar su verga. Quiero alargar el momento cumbre, que lo desee con todas sus fuerzas y me lo suplique.

Sigo introduciendo mis dedos en su ano y le observo. Gime, se mueve excitado, introduzco un tercer dedo y siento como se convulsiona. Dejo de penetrarlo y me dirijo hacía la maleta. Busco el consolador, ese que compramos juntos hace un par de años y que hemos usado tantas veces. Vuelvo a la cama, me sitúo entre sus piernas. Su pene sigue tan erecto como hasta ahora.

-¡Oh, venga! – Me suplica.

Me pongo encima de la cama de pié. Mis botas de altos tacones le excitan. Le paso suavemente el tacón por todo su cuerpo. Le aproximo el tacón a su culo.

Me encanta verle suplicar, que desee que lo folle por el culo y me lo suplique.

Me coloco de rodillas entre sus piernas, acerco el vibrador a sus nalgas y se estremece. Eleva un poco su culo para que pueda acceder más fácilmente a su ano. Lamo el vibrador y él me mira con deseo, luego vuelvo a acercar el instrumento a su ano y muy despacio lo voy introduciendo. Él se estremece y gime. Cuando el vibrador está totalmente dentro lo coloco de forma estratégica, asegurándome que esté bien apoyado sobre la cama para que no salga.

A continuación, me siento sobre su vientre. Rozo mi húmedo sexo con el suyo. Estoy a mil, pero ver como me desea me enloquece y me excita aún más. Coloco el glande frente a mi vagina y hago el amago de introducírmelo.

Santi gime. Separo mi sexo del suyo y lo beso en la boca.

Venga nena – Me suplica.

Vuelvo a colocar su sexo a la entrada del mío y desciendo haciendo que el glande entre en mí. Se estremece, sé que desea que siga, que empiece a cabalgarle para sentir el vibrador moviéndose en su culo, pero en lugar de eso, vuelvo a sacar el glande de mi sexo. Su rostro refleja la decepción. Vuelvo a rozar mi sexo con el suyo y de nuevo sitúo su glande frente a mi vagina y finalmente desciendo hasta que su polla penetra por completo en mí.

Empiezo a moverme despacio, sobre todo para que su ano se acostumbre al vibrador. Le miro a los ojos, están brillando. Sé que está disfrutando, poco a poco voy aumentando el ritmo de las embestidas. Su fantasía se ha cumplido. Ser follado mientras me folla.

Siento su verga entrando y saliendo de mí, mientras él siente como el vibrador entra y sale de su ano. Cabalgo cada vez más rápidamente, disfruto, me deleito y a la vez me acaricio los senos. Estoy a mil y sé que él también lo está. Si seguimos a este ritmo ambos nos vamos a correr, pero no puedo parar, veo su cara de placer y me excito aún más. Siento que mi vagina se contrae y que de un momento a otro me voy a correr. Empujo con fuerza, cabalgo frenéticamente. Santi gime y siento como su verga se endurece, está a punto de correrse. Paro y le dejo a punto de estallar.

Venga, enséñame tu culito. Ponte a cuatro patas. Le ordeno.

Santi se pone en cuatro, mostrándome su culo. Me excito al verle así. Su sumisión hacía mí, ahora es total y eso me excita, igual que a él, que tiene la verga de nuevo tiesa.

Bien, acerca las manos a los barrotes – Le ordeno.

Y él me obedece. Vuelvo a atarle las manos con los pañuelos y una vez lo he hecho acaricio sus brazos suavemente, desciendo por su espalda y finalmente su culo, sobre el que doy una ligera palmada.

Santi se excita al sentirla.

Vuelvo otra vez a la maleta y saco un pañuelo negro. Me acerco a Santi y le vendo los ojos con él.

Bien, mi pequeño esclavo, el juego ha empezado. – Le susurro al oído.

Vuelvo a la maleta y cojo el arnés. Me acerco a la cama y lo dejo sobre ella. Empiezo a besar su cuello, mientras acaricio su espalda, la araño suavemente y al llegar a sus nalgas las aprieto con fuerza y doy una palmada en cada una. A continuación me pongo el arnés, uno que compramos por internet de látex. Tiene una verga interior para mi sexo y una verga para dar placer. Acaricio el culo de Santi, él se excita. Sé que un montón de situaciones pasan por su cabeza tratando de averiguar cual de ellas será la que realicemos.

Saco el bote de lubricante anal y le unto bien su culo. Acerco mi boca a su nalga derecha y la muerdo, la lamo. Abro sus nalgas y meto mi lengua entre ellas, busco el oscuro agujero y lo relamo, introduzco mi lengua y siento como Santi se estremece al sentirla. Su pequeño agujero se abre fácilmente. Mientras sigo con las caricias bucales, busco su sexo y lo acaricio, está duro como una piedra, caliente, e irremediablemente tiembla al sentir el contacto de mi mano. Me decido por fin; me incorporo y me sitúo tras él. Mi sexo artificial queda a la altura de su ano. Lo restriego suavemente contra el estrecho agujero. Santi gime excitado.

Ahora serás mi putita. – Exclamo.

Guío la punta hasta el estrecho agujero y poco a poco, lo voy metiendo. Me siento extraña y a la vez excitada en mi nuevo papel, pero estoy dispuesta a hacer disfrutar a Santi. Así que empujo el artificial pene hacía el interior del agujero e introduzco solo la punta.

Santi gime.

¡Ah!

Lo sujeto por las caderas e introduzco un poco más. Santi vuelve a gemir.

¡Ah, sí!

Termino de meter un poco más la polla y me recuesto sobre su espalda. Muerdo su hombro, lo lamo y trazo un camino hasta su nuca, subo hasta la base de su oído y le pregunto:

¿Te gusta, putita?

¡Uhm, sí!

Empiezo a moverme despacio, haciendo que el instrumento entre y salga lentamente de su ano. Me incorporo y sujetándolo por la cadera voy acelerando el ritmo poco a poco. La verga que está dentro de mi me produce mucho placer al mismo tiempo.

Siento como él empuja hacía mí, haciendo que mi pene entre más en él.

Eso es, muévete putita. Siente como te perforo.

Empieza a gemir, vuelvo a recostarme sobre su espalda, llevo mis manos hacía su pene erecto y empiezo a masajearlo, mientras empujo una y otra vez, embistiéndole cada vez con más rapidez. Su polla se hincha entre mis manos. Santi se convulsiona cada vez más fuerte, finalmente siento como el semen sale de su interior llenando toda mi mano; a la vez empuja hacía mí.

¡Aaaaahhh! – Gime y finalmente se deja caer sobre la cama. Yo caigo a su lado. Le acerco mi mano a su boca. Todavía está excitado por la situación de estar vendado y atado. Cojo un poco de su leche y la restriego por el vibrador que he usado antes. Se lo pongo en la boca. Me excita verle así. Él abre los labios y yo se lo introduzco. Le ordeno que lo deje limpio. El obedece.

Le desato las manos y le quito el pañuelo de los ojos. Me abraza. Soy feliz porque él es feliz. He disfrutado por que él también lo ha hecho. Santi me mira a los ojos, y en los suyos veo esa llama de su amor por mí, ardiendo más fuerte que nunca.

Gracias, cielo.- Me susurra.-.

Lo he hecho porque te quiero. – Le digo yo.

Yo también te quiero.

Nuestros labios se encuentran, se sienten y se funden en un beso apasionado.


Un fin de semana al servicio de mi ama

Llegué a la hora acordada a casa de mi Ama. Me había enviado un SMS la orden muy precisa.

Entré y pasé al salón, tal como me había indicado en el mensaje.

Me excité con sólo escuchar los pasos que producían sus botas. El salón tenía un sofá lleno de cojines. En medio había una mesita baja y encima de ella una maletita metálica que contenía los “juguetes” de mi Ama.
Cuando llegó vi que llevaba el pelo húmedo, lo que significaba que acababa de darse una ducha.
Vestía de negro muy sexy, pero con mucha clase. Estaba seria, y con una mirada fija.

Ella apartó un poco la mesa y me mandó arrodillarme. Yo obedecí.“ Quítate la camisa”- me dijo. Yo me la quite y ella comenzó a dar vueltas a mi alrededor dándose golpecitos en la mano con su pequeño látigo negro de piel. “Recuérdame, esclavo, ¿para que estás aquí?”-me preguntó.
“Para servirla, mi Señora”-le contesté.

Ella sonrió. Se paró frente a mí y agarrándome por el pelo me dijo “¿y estás dispuesto a satisfacerme en todo lo que te mande tu señora y ama?”. Yo asentí. La verdad es que el hecho de escucharla hablar así me excitaba. Creo que a los hombres siempre nos han dado morbo las mujeres con poder, y es una fantasía muy compartida el poder dar y servir a una señora ama.

Llevaba un corset, unas medias de redecilla ,un liguero, unas braguitas que dejaban transparentar su coño y unas botas que le llegaban hasta las rodillas. Todo de color oscuro.

Abrió la maletita y sacó un tanga, se dirigió a mí y me ordenó que me desnudara y me pusiera el tanga… Una vez colocado, me ordenó que fuera a buscar una copa de vino para ella. Cuando volví colocó su bota sobre la mesita. “Sácale brillo, mi esclavo”-me ordenó, mientras ella cogía y bebía de la copa de vino, casi sin fijarse en mi. Yo,de rodillas, me agaché para limpiar la bota. Usé las manos, y ella, autoritariamente me ordenó:

- No, con la lengua.

Primero la punta y luego subiendo por ella hasta la parte más alta.Mi lengua subía y bajaba por su bota dejándosela bien reluciente. Luego bajó la pierna y colocó la otra sobre la mesa.Sin que me dijese nada comencé a lamérsela para dejársela tan reluciente como la otra. “¿Te gustan mis tacones altos?”.

Levantó la pierna para que los viera bien, y me lo puso suavemente encima de mi.
- “Muy bien…déjame las botas como nuevas”-me dijo mi Ama mientras me sonreía complacida por mi obediencia. Entonces volvió a colocar la bota sobre la mesa y se inclinó para coger un cigarrillo .
-“¿Traeme fuego y una copa de vino?”-dijo ella.”
Lo siento, Ama ”-respondí, y fuí rápidamente a buscar un encendedor, y le llené una copa con vino…

Sin dejar de beber, mi Ama se colocó detrás de mí y me fue bajando poco a poco los vaqueros.Me los bajó hasta las rodillas y comenzó a golpearme suavemente en las nalgas con su látigo. Yo dí un pequeño gemido.”¿Te has portado bien?”-me dijo. - Casi, mi ama.
-¿Cómo que casi? Ponte a cuatro patas. Me dió un latigazo en mis nalgas.
-¿Qué has sido malo?. ¿Acaso has mirado a otra mujer?
-Sí, mi ama. Es la primavera. Pero sólo pienso en servirla a usted.
Me dió otro latigazo. - ¿Y si yo mirara a otros hombres? ¿Te gustaría?
- Si a usted le gustan, sí, mi ama.

Mi culo se fue poniendo cada vez más colorado.La marca del látigo de mi Ama se iba marcando en mis nalgas. Cada vez me azotaba más deprisa y más fuerte.Luego paró y coloco su bota sobre mi espalda..Se agachó y me agarró la polla con la mano por los huevos, al tiempo que me miraba fíjamente y me preguntaba:
-¿Y si quisiera chupar a otro hombre?
-Usted es libre, mi ama.
-Pues toma, nota mi boca, que puede saborear cualquier polla que se le antoje. Acercó su boca a la mía y comenzó a morrearme.
-¿te gusta el sabor de polla?
- Sí, mi ama. Me excitaba lo que me decía y el sabor de tabaco.
- Algún día como premio dejaré que veas como gozo con otra polla.
Se dirigió luego a su maleta metálica y extrajo de ella un consolador finito y largo. Luego se sentó enfrente de mí en el sofá. Yo seguía de rodillas. Separó las piernas y comenzó a pasarse el consolador por su coño por encima de las braguitas. Al poco apartó a un lado sus bragas y empezó a pasarse el consolador por su rajita.La tenía totalmente depilada,y su vista me excitaba mucho. Se lo metió poco a poco dentro,y empezó a moverlo. Mi polla se endurecía cada vez más. Ella se lo sacó de dentro del coño y me lo alargó para que lo lamiese. -Toma, chupa. ¿Te gustaría chupar una polla si te lo ordenase? - Sí, mi ama. Mi lengua recorrió todo el consolador y luego ella se lo volvió a llevar a su conejito. Se lo metía en el coño y yo se lo limpiaba con la lengua, y asi estuvimos un buen rato.Luego,me hizo sostener el consolador con los dientes para que se lo metiese y sacase.Yo notaba que mi Ama estaba cada vez más mojada así que me esmeré bien en mi trabajito, y seguí lamiendo y metiéndole el consolador.
Cuando pensé que mi Ama ya se iba a correr, me hizo parar y levantarme. Ella permaneció sentada en el sofá . Me quitó el tanga. Me quedé de pie frente a ella totalmente desnudo. Entonces me agarró por las nalgas y me acercó a ella. ”Mmmmm la tienes depiladita como a mi me gusta…”-y dicho esto comenzó a masturbarme despacito mientras pasaba su lengua por mi puntita. Luego fue lamiendo desde mis huevos, recorriendo toda mi vena hasta la punta. Mi polla se fue endureciendo por momentos. Me agarró por los huevos y se la fue metiendo en la boquita…creí que me iba a desmayar de gusto.
-”Te gusta como te la chupa tu Ama?”-preguntó.(A lo cual sólo pude responder con un gemido de placer)…Luego,se la sacó de la boca y comenzó a pajearme muy rápido,mientras miraba hacia arriba para ver como su esclavo disfrutaba. Comenzó a lamermela de nuevo, esta vez dejando regueritos de saliba por ella.Se la metía en la boca y se la volvía a sacar dejando hilitos de saliba entre sus labios y mi polla. Cuando la tuve bien dura dijo..”Ya basta,has tenido suficiente ,ahora me toca a mí disfrutar de tu rabo”.
Se levantó y agarrándome por el collar me hizo girar y me empujó sobre el sofá, quedando yo sentado y con la polla bien dura. Mi ama se puso de pie sobre el sofá, con las piernas separadas y yo en medio,sentado.Fué bajando hasta que pegó su coño a mi cara y yo comencé a lamerselo.”Mmmmmm asi,muy bien mmm”.Una vez lubricado su conejito,se puso de pie dándome la espalda,y se sentó sobre mi polla,metiéndosela hasta el fondo,y comenzó a cabalgarme.Se echó hacia atrás,pegando su espalda a mi pecho.Yo la rodee con mis brazos mientras ella votaba sobre mi polla.Luego baje mi mano hasta su clitoris y comencé a acariciárselo.Después de un rato follando,se levantó,se giró,y agarrándome por el pelo volvió a llevar su coño a mi boca.Estaba completamente empapada,y yo lamía como lo que soy: su esclavo.Luego se sentó sobre mi de nuevo,esta vez de frente.Comenzó a cabalgar con fuerza,metiéndose mi polla hasta los huevos.”Cómeme las tetas!”-y sin dejar de votar,se bajó el corset y me puso las tetas en la cara.Yo le agarré las nalgas con mis manos,mientras le mordisqueaba los pezones y sentía como me llenaba la polla con sus flujos…Entonces redobló la fuerza de su follada porque estaba a punto de correrse. Se puso a morrearme y, justo cuando se fue a correr,comenzó a morderme suavemente el labio inferior y a estirar de él mientras gemía.”Uuhmmm,ohhh,me corrooo,siiiiiiiiiiiiiiiiii!!! Dame tu leche !!! Te lo ordeno.
-No pude resistir, y dejé ir mis chorros dentro de ella.

Luego volvió a pasar sus tetas por mi cara y fue disminuyendo el ritmo de su cabalgada.”Muy bien, mi esclavo..has conseguido que me corra y esté llena de leche”.Y me dió un beso en la boca.“ Ahora quiero que me dejes bien limpia. Me hizo tumbar boca arriba, y se sentó encima mío,acercándo su coño a mi boca. Me miro con autoridad, y se puso a masturbarse con sus dedos.
Yo tenía el coño de mi ama recién lleno de leche a escasos centímetros de mi boca. ¿Puede haber un premio mejor?
-¿Te gusta que me masturbe delante de tu boca?
-Sí, mi ama. Es un placer.
- ¿Te gusta que el coño de tu ama esté lleno de leche?
- Sí, mi ama. No existe placer mejor para mi que mi ama disfrute.
Mientras mi ama, seguía masturbándose a un ritmo mayor.
- ¿Qué harás cuando me corra?
- LO que me mande, mi ama.
-Pues empieza a chupar, y haz que me corra.
Empecé a chupar su coño mojado. Me encantaba el entregarme a dar placer a mi ama. El sabor de leche se mezclaba con la excitación. En el primer momento no era agradable, pero el hecho de complacer a mi ama, me hacía seguir lamiendo.
- ¿Te importaría si fuera la leche de otra polla? Me preguntó, casi al borde del orgasmo, al momento que noté que apretaba su coño aún más contra mi boca.
Casi no pude contestar. Estaba saliendo la leche, y ya me producía excitación, así que como pude, contesté: - No, mi ama. Chuparía su coño lleno de leche de otra polla, si me lo pide.
No pude acabar de hablar, que ella tuvo un orgasmo descomunal.

Pasaron unos minutos...

Me pasó una toallita húmeda para limpiarme la boca y el resto del cuerpo. Recogió su maletín y me mandó que la siguiera a cuatro patas hasta su habitación….
- Recuerda que harás todo por tu ama.