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Una proposicion indecente

Mi mujer y yo estamos casados desde hace muchos años. todo va de cine, y por descontado el sexo tambien, aunque lo practicamos con mucha menos frecuencia. Una o dos veces al mes, pero quizás con más intensidad.

El caso es que desde hace años he tenido la fantasia, creo que muy tipica, de ver como folla mi mujer o de ver como se exhibe delante de otros hombres o cosas de ese tipo, ya os imaginais...pero nunca se la habia contado y esto siempre se habia quedado en mi interior.

Cuando conocí a Cristina conecte con ella muy rapido y el sexo siempre fue mas que aceptable. Pero con el tiempo se me fue metiendo en la cabeza la idea de contarle mi fantasia, aunque solo fuese para nuestros juegos privados. Y ella, aunque no queria ni oir hablar de follar con otros, poco a poco iba entrando en el juego cuando hablábamos en los momentos más calientes de nuestras relaciones.

Un fin de semana nos fuimos de viaje a Canarias. Apetecía un lugar caliente.
Cuando llegamos la primera noche y entre el vino de la cena y las copas estábamos mas que contentos. Y era de esas noches que no queríamos que acabaran.

Cristina mide 1.60 metros y tiene una figura tremenda, unos pechos redondos y firmes que quitan el hipo a cualquiera y un culo que es su joya de la corona. El culo y los pechos de Cristina causan estragos alli donde van.

Vestía con unos baqueros ajustados para resaltar ese culazo y con una blusa negra, bastante escotada, que medio escondia un sujetador de encaje negro precioso que iba a juego con un tanguita de hilo dental del mismo color.

En el taxi empece a acariciarle la pierna por encima de los vaqueros y al darse cuenta abrio un poco mas las piernas para que siguiese acariciandole los muslos. En aquel momento estabamos con aquel punto de calentura tipico despues de una buena cena.

Me acerque a ella y le mordisqueé el cuello y la oreja y aproveche, como en otras ocasiones, para pedirle que se abriese un poco mas el escote. Como en otras muchas ocasiones no esperaba que me hiciese el menor caso pero disimuladamente se desabrocho un boton de la blusa. El taxista se dio cuenta de inmediato y yo solo podia mirar al retrovisor para ver como aquel joven miraba a mi mujer. En un intento de que la blusa se le abriese aun mas rocé con mi brazo el cuerpo de cristina y consegui que la blusa se desplazase y dejase casi una teta fuera. No le gusto esta maniobra, pero se limitó a echarme una mirada fria y poco mas. No hizo ningun intento de taparse.

Yo me estaba poniendo a mil cuando acercandome a oido le pedi que se moviese y que hablase con el taxista.

Se incorporo un poco y le pregunto algo sobre la playa o que se yo. En esa posicion el taxista tenia una vision de primer plano de las tetazas de mi mujer y su precioso sujetador de encaje semi transparente y que dejaba entre ver sus delicados pezones.

Llegamos al destino y bajamos del taxi. Lo primero que hizo fue echarme la bronca y recriminarme lo que habia pasado.

- Eres un cerdo. Haces que le enseñe las tetas a un desconocido y se te pone la polla a rebentar...

Mientras yo la abrazaba, importandome poco lo que me estaba diciendo, ella llevaba su mano a mi polla y me pegaba un apreton de mil pares de cojones.

- A ver, no me creo que no te hayas puesto cachonda con el viajito que le has dado al tipo ese. Seguro que estas super cachonda y que te mueres de ganas por repetirlo.

Ella, desafiante, me dijo que si tenia cojones cojiesemos otro taxi...

Me falto tiempo para dar un salto y parar a uno para que nos llevase de vuelta al hotel.

Ya dentro del taxi empece con los roces para sacarle algun pecho fuera de la blusa pero fue imposible. en ese momento se me fue la olla y pasando la mano por detras le solte el sujetador.

Ella mirandome me dijo que estaba loco y que si eso era lo que queria pues me iba a enterar. Sin pensarselo se quito el sujetador por las mangas de la blusa y con todo ese movimiento sus tetas quedaron completamente fuera de su escote. Ni el taxista ni yo podiamos creer lo que estabamos viendo.

Ella con voz firme ordeno al taxista que nos llevase a alguna disco de moda y este obedecio rapidamente.

Al despedirnos del taxista le regalo el sujetador y una ultima vision de sus tetas.

Antes de entrar al local me ordeno que me tomase una copa en algun local cercano y que luego la buscase dentro pero sin acercarme a ella. que hiciese como si no la conociese, ya que me iba a enterar. y así lo hice. Dejé 30 minutos, que se me hicieron eternos.

Me costo un poco encontrarla pero cuando la vi me dio un vuelco el carazon ( y la polla ).

Estaba bailando con un maromo de casi 2 metros. Estaba moviendose como nunca la habia visto, y estaba poniendo a cien al tipo, y a mi.

Se subia el cabello por encima de la nuca y el cachas se le acercaba a su cuello, le decia algo y ella se reia mientras me miraba. realmente ella estaba super cachonda, la cara la delataba y tampoco hacia nada por disimularlo. Se sentía doblemente deseada.

En un momento dado me hizo una mirada como preguntando si ya era suficiente y yo subí mi copa en alto como dando un brindis en forma de aprobación. Todo se aceleró en ese momento.

Ella se abrazo al cuello del tipo y este empezo a besarla y a meterle mano poco a poco. Bailaron un poco mas y quedaron acaramelados. Estuvieron asi un poco hasta que fueron a un rincon bastante oscuro de la sala y siguieron dandose el lote entre penumbras sentados en unos sofás.

Yo me acerqué y me situé en una mesa donde podría verlos disimuladamente, y pude ver como él le estaba sobando las tetas y ella le metia mano dentro de la bragueta. Mi sensacion era muy extraña. Era la primera vez que ella estaba con alguien desde que me conocía, y yo tenía sentimientos de culpabilidad, celos pero excitación a la vez. Era la primera vez que mi fantasia estaba ocurriendo en la vida real. Evidentemente, pensé que aquella situación la habia provocado yo, y ahora no podía echarme para atrás. Ella lo estaba disfrutando.

Empezó a hacerle una paja de forma suave, ritmica y disimulada, y me sorprendió porque vi como él no aguantó y por su cara note que se estaba corriendo en la mano de ella dentro del pantalon mientras se besaban. Nunca pensé que hubiera sido capaz de algo asi. Ahora el que tenía una ereccion era yo.

El tipo se fue a limpiar al servicio y ella vino a hablar conmigo.

- ¿Estas contento? ¿Has visto que pedazo paja le ha hecho tu mujercita a ese tio?

- Estoy que voy a rebentar. Tengo la polla dura como una barra de acero.

Me echo mano al paquete y besandome me dijo que volviesemos al hotel.

Nos levantamos rápidamente y nos fuimos sin levantar sospechas. Casi sin hablar más, cogimos un taxi, y cuando estuvimos dentro nos besamos apasionadamente. Pareciamos unos quinceañeros traviesos.

- Te amo, le dije.
- Y yo también, me respondió. ¿eres feliz?
- Si, quiero hacerte el amor.
- Yo tambien, me contestó, estoy muy mojada. Dijo mirándome a los ojos.
- ¿tienes un pañuelo? Me preguntó.
- Si, claro. Mi amor. Toma.
- No, limpiame tu. Y me puso su mano justo delante de mi cara. Estaba con rastros de leche de su anterior paja. Había mantenido la mano cerrada para ese momento.

No me esperaba eso. La limpié, y nos dimos otro beso como unos recién apasionados mientras llegabamos al hotel.

2 comentarios:

  1. A mí me gustaría saber por qué a la mujer le gusta que el marido se lleve a la boca el semen del otro e incluso que lo tome directamente del caño del fulano. Es algo que si alguna de las desahogadas que intervienen en estos foros pudiera aclararme me gustaría mucho saberlo. Sólo me interesa el punto de vista de una hotwife, abstenerse maridos cornudos y fulanos corneadores. Gracias.

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    1. ¿No me podría contestar la señora Alicia Prados que parece estar tan puesta en el tema? Gracias.

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