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Trio Morboso

Una buenisima mamada. Que gran final.


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Yo no sé bailar !!!



Llevamos mas de media vida juntos y nos compenetramos cada dia mejor, en lo referente al sexo tambien, los tabus y todas esas cosas no existen ya para nosotros en la intimidad, pero desde hace unos años nuestra vida sexual a cambiado por completo, en el pasado nuestros encuentros sexuales eran de lo mas normales, por pasar el tramite como quien dice, ahora no se porque pero parecemos dos adolescentes con las hormonas casi todos los dias revueltas, unas veces hacemos el amor y otras follamos como si fuese a acabarse el mundo, nuestro menu sexual es de lo mas variado, lo unico que nos queda por probar, es introducir a una tercera persona. 

Ella conoce mis fantasias y yo creo que conozco las de ella, a veces mientras follamos nos las susurramos al oido, es de lo mas excitante escucharla decir que soy un amante cuando su marido está trabajando, o que la gustaria estar a cuatro patas con dos vergas para ella. No lo puedo remediar pero me pone a tope. La confianza y complicidad es total.

Ella es de media altura, media melena, pelo negro, con buenas curvas y los pechos muy apetecibles. Se los aumentó hace años, y la verdad es que le quedaron de lo mejor. Parecen muy naturales. 
Yo soy mas alto y de complexión normal, no tenemos el cuerpo perfecto pero se puede decir que estamos bien, sobre todo ella (se nota en las miradas de los hombres).

Todo empezo un fin de semana, cuando nos fuimos a otra ciudad cercana a la nuestra para disfrutar de un concierto de nuestros cantantes preferidos y a pasar el fin de semana.

Estabamos ya en el hotel vistiendonos para ir a dicho concierto, yo vaqueros y camiseta y ella una minifalda negra, medias y botas no muy altas, cada vez que se pone esa falda me vuelve loco, me excita ver como la miran cuando vamos por la calle, la verdad es que la queda muy bien y va de lo mas provocativa.

Bueno, después del concierto decidimos ir a tomar unas copas a  algun pub. Estuvimos en varios, y ya con alguna copa de mas, nos lo estabamos pasando muy bien, pero mi mujer ya animada por el alcohol solo queria bailar, la verdad es que baila muy bien todo, pero yo no bailo por muchas copas que beba.

-Venga vamos a bailar,  anda.
-No seas pesada, si ya sabes que no me gusta, baila tu con alguien y yo te veo, venga que no me enfado.
-A si, pues tu lo has querido.

Se fué para la pista mientras yo la miraba y pensaba lo buena que está, y el polvo que la iba a echar esa noche.

La pista estaba medio llena, y ella bailaba  de lo mas sensual, y como suponia, no tardo mucho en que un tio se le acercara para bailar con ella.

Estuvieron bailando un buen rato mientras yo no les quitaba ojo y seguía tomandome una copa, la verdad es que el chico tambien bailaba muy bien, y parecía muy simpático.  Para todo esto ya se habian presentado, las manos del chico apretaban la cadera de mi mujer, sus cuerpos estaban completamente unidos, no paraban de moverse, sus piernas se entrelazaban, se miraban fijamente y se sonreian, yo apoyado en la barra con mi copa boquiabierto, no solo estaba dejando que un tio bailara y tocara mas de la cuenta a mi mujer, sino que me estaba excitando como nunca. Al rato dejaron de bailar y para mi asombro se dirigieron los dos hacia donde yo me encontraba, esto si que no me lo esperaba.

-Mira, te presento a Miguel.

Nos dimos la mano, el chico era un poquito mas alto que nosotros, con un cuerpo de gimnasio pero no con mucho musculo, moreno, guapete y de unos 30 años.
-Que bien baila tu mujer, dan ganas de no parar.
-Ya lo se, pero a mi es que no me va.
-Pues ten cuidado que te la pueden quitar, que mira que mujer mas guapa tienes.
Mi mujer sonreía picarescamente ante los halagos.

-Os invito a una copa en otro sitio mas tranquilo que conozco.
-Vale, nosotros no somos de aquí y no conocemos nada. Respondi.

Salimos de aquel sitio y en dos minutos llegamos a otro, un pub muy chulo, con poca gente y musica a menos volumen, el sitio perfecto para hablar sin gritar. Nos sentamos en una mesa y Miguel se levantó para ir a por las copas que nos prometió. Entonces ya a solas con mi mujer le digo.

- ¿te lo has pasado bien bailando con él?,  a lo que ella me respondio con voz de viciosa 
– Mucho, ¿y a ti te ha gustado mirar?. Y sin dejarme tiempo para contestar, se acerco un poco mas a mi y me beso metiendome su lengua hasta la garganta, a lo que yo la correspondi con la mia y de esa manera la hice intuir que me habia encantado verla bailar con otro.

-Como os cuidais.- dijo Miguel acercandose a nosotros con las copas.

Entonces dejamos de besarnos y ya mas tranquilamente empezamos a charlar: De donde eramos, la edad, el trabajo, en fin todas esas cosas que se cuentan cuando se conoce a alguien. Estabamos pasando un rato agradable, la charla, las copas, la musica y la excitación que todavía no se me habia esfumado, ni a mi, ni a mi mujer a juzgar por los colores de su cara y las miradas que nos lanzaba a los dos. Esa noche se la veía muy deshinibida como nunca.

 Poco a poco la conversación fue derivando al tema sexual, Miguel nos conto que su novia, bastante puritana, le acababa de dejar al conocer sus anteriores relaciones bisexuales, entonces ella no hizo otra cosa que preguntar como habían sido dichos encuentros, escuchando sus experiencias logro excitarnos todavía mas si cabe. Las copas se acabaron y mi mujer le preguntó directamente dejándome a mi de piedra:

- ¿Que te parece si la ultima la tomas con nosotros en la habitación de nuestro hotel?
- Vale como queráis. Encantado.

En ese momento dude, no sabia si oponerme o aceptar, ya me imaginaba en que todo aquello iba a acabar en una de nuestras fantasias, y claro una cosa es la imaginación y otra la realidad, pero en un segundo se me paso por la cabeza, que  las fantasias son para cumplirlas cuando se dan las condiciones.

-Por mi no hay problema.

 En cinco minutos llegamos a la recepción del hotel, entramos en el ascensor, Miguel el primero, mi mujer y yo después. Ella sin mediar palabra acaricia con una mano su paquete y con la otra lo coge por el cuello y le acerca a su cara, lo besa con deseo y yo agarro sus caderas y la beso el cuello de igual manera, es lo mas excitante que me ha pasado en la vida. Oimos el timbre del ascensor, salimos y sin dejar de manosearla nos dirigimos a la habitación, una vez dentro,  vuelven a besarse mientras rápidamente se quitan la ropa, yo me siento en un sillón y los observo, los celos empiezan a dar vueltas por mi cabeza, pero el alcohol y lo que estoy viendo hace que se esfumen por completo.

Continuan de pies y la única ropa que les queda por quitarse es el tanguita de mi mujer y los bóxer de Miguel, los ojos de ella están cerrados, pequeños gemidos salen de su garganta, Miguel le aprieta los pechos, su lengua dibuja sus pezones, las manos de ella acarician su trasero, le quita los bóxer y la polla completamente erecta de Miguel nos deja deslumbrados, su polla era enorme, larga y gorda, la verdad es que tenia un cuerpo escultural y ella parecía encantada con su nuevo amante. Como es de imaginar no se pudo contener, se agacho y empezó a comerle la polla, mientras me miró. Casi no le entraba en la boca, la chupaba por todos los lados, su mano subia y bajaba, con la otra apretaba sus nalgas.
-mmmmmmmmm que polla mas rica, dijo mientras me seguía mirando. Mi excitación era total.

Me desnudé por completo y acaricié sus pezones, erectos y duros.

-Mira cariño que polla mas rica me estoy comiendo.
-Siii, te gusta eh? putita?
-Siii, me gusta mucho, esta muy rica, ahora me gustaria que la probaras tú.

Muchos nervios se apoderaron de mi cabeza, nunca había tenido una experiencia con otro hombre aunque una verga siempre excita, y si, era una de mis fantasias, dude, pero esa polla era preciosa, brillante y latente por la mamada que le estaba haciendo,  no pude negarme a su invitación, ella se aparto, yo me acerque, la agarre con una mano y me la lleve a la boca sin dudar. Me la meti todo lo que pude, sentí calor y un escalofrio recorrió todo mi cuerpo, mi cabeza iba y venia, mi mujer me cogió la polla y empezó a pajearme mientras me decía.
-Asi comele la polla entera siiiii, me estas poniendo muy cachonda, chupa no pares, ¿Te gusta?

-Siiiiiiiii, me gusta mucho, esta calentita, me gusta comer esta polla.

Su herramienta latia en mi boca, el gemia y con sus manos sobre mi cabeza marcaba el ritmo, ella a la vez que me pajeaba se acariciaba el clítoris. Nunca pense que comer una polla resultara tan excitante, sentir su cuerpo y su calor en mis labios, en el interior de mi boca. Mi polla estaba durisima y ella se dio cuenta de que si seguia pajeandome me iba a correr. Paró, agarro la polla de Miguel y comenzo a chuparsela otra vez, ahora la compartiamos, cada uno por un lado, subiamos hasta la punta y bajabamos hasta la base los dos a la vez, nuestras lenguas se rozaban y los ojos de cada uno estaban fijos en el otro. Era una experiencia muy morbosa.

Miguel se tumbo sobre la cama y ella le siguió buscando el calor de su polla como una perra en celo y introduce otra vez su verga en su boca, se encontraba a cuatro patas, yo me quede unos segundos observando la escena, en ese poco tiempo mil pensamientos otra vez, no sabia si habiamos llegado demasiado lejos, mil veces habiamos tenido este tipo de fantasias pero ahora era realidad y esto podia ser el principio del fin de lo nuestro, quizas a partir de mañana todo podia cambiar, los celos y los reproches. Por suerte la escena otra vez hace que se me evadan estos pensamientos.

Con mis manos acaricio las nalgas de mi mujer, cada vez me acerco mas a su coño, lo tenia mas mojado que nunca, estaba disfrutando como un niño con una piruleta, mi lengua se pierde entre sus labios vaginales, los gemidos son cada vez mas sonoros, sobre todo cuando la punta de mi lengua dibuja circulos sobre su clítoris. Entonces Miguel que hasta ahora habia estado callado la dijo a mi mujer que queria que se subiera encima de el y lo cabalgara.
Su enorme polla comenzo a adentrarse en el interior de ella y no gemia, gritaba al sentir ese enorme cacho de carne en su coño, nunca habia tenido una polla de ese tamaño, estaba empapada de sus flujos, la polla de Miguel brillaba, entonces ella empezo a subir y bajar rapida y bruscamente, nunca la habia visto tan cachonda, el la chupaba y mordia las tetas, yo la besaba el cuello, la espalda, el agujero de su trasero. Mi polla me pedia calor, asi que como pude la acerque a la entrada de su culito, empuje y mi polla entro sin dificultad en su cavidad y un largo siii salio de la boca de ella.

-Follame el culo mi amor siiiiiii, estoy muy cachonda, folladme toda !!!

Por supuesto acate sus ordenes sin protestar, lo que mas cachonda la pone es que la folle el culo, lo bueno para ella es que ahora tenia una enorme polla dentro de su coño, la estabamos follando por sus dos agujeros, tambien para mi la experiencia era inigualable y nunca vivida, porque mientras la follaba sentia el vaiven de la polla de Miguel, en la habitación se podia oir los gemidos de placer de los tres.
Despues de estar unos minutos asi, mi mujer se tumbo en la cama boca arriba y me dijo que la chupara el coñito. Me temia lo peor, o mejor según se mire, la postura invitaba a Miguel a penetrarme.

-Miguel quiero que lo folles, quiero ver como le metes la polla en el culo.

Yo seguia a lo mio entretenido con el coño de mi mujer, mientras pensaba que yo tambien estaba a punto de cumplir una fantasia, iba a sentir el calor de una preciosa polla en mi culo y mi mujer iba a ser testigo de ello, era super morboso.
Con sus manos me agarro las nalgas y su lengua empezo a lamer mi culo, humedeciendolo, después de unos segundos se acerco a ella para que con su boca mojara su polla y asi facilitar su entrada en mi.
Senti su polla deslizarse entre mi culo que era apretado por sus manos, se detuvo justo en la entrada y ahora si, senti una presion, su polla se estaba adentrando en mi, me dolia pero me aguantaba, esa polla era muy grande y hasta ahora las unicas pollas que habia probado son las que me metia mi mujer, pero eran de latex y bastante mas pequeñas. En un momento tenia toda esa rica polla ya dentro de mi, Mi mujer me miraba con cara de mucha excitación. 

-Venga follalo fuerte, estoy deseando verlo, quiero que sienta lo mismo que yo cuando el lo hace conmigo.
Parecia por momentos que para ella no existia, que era un objeto y que mi mision era hacer lo que a ella la vendria en gana para cumplir sus fantasias mas oscuras.

Miguel tambien acato las ordenes de ella y empezo a follarme como a una putita, al ritmo de sus envestidas salian gemidos de mi boca y a su vez mis labios chocaban fuerte contra el coño de Sandra que tambien se estremecia cada vez que notaba la presion.
Ella con sus manos me agarraba la cabez y me obligaba a estar chupando su coño empapado de los fluidos mas sabrosos, ella se retorcia de placer sintiendo mi lengua en su coñito, yo estaba siendo follado salvajemente, sus manos me tenian atrapado a el y a su deseo, su polla latia dentro de mi culo, mis manos alternaban el pajeo de mi polla. Un buen rato estuvimos asi.

Miguel dijo que no aguantaba mas que se iba a correr, entonces salio de mi, se puso de pies sobre la cama, su polla volvio a ser presa de nuestras bocas, una mano de mi mujer subia y bajaba, entera se metia la polla en la boca para después sacarla  y hacer yo lo mismo, Miguel gritaba ahora fuerte, su corrida era irremediable y la descargo en la boca de ella.

-Mmmmmm, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Otra vez su polla entraba hasta la garganta de ella, ella tampoco aguanta mas, la llema de su dedo indice masajeaba su clítoris.
-Aaaaaaah, me voy a correeeeer, aaaaaaah.

-Comele la polla otra vez mi amor, siiiiiii, mientras me corro, siiiiii, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah, siiiiiii.
Mi corrida ya tampoco tenia remedio, me incorpore para que mi leche tambien fuera a parar a la boca de mi mujer.
-Siiiii, me corroooooo, siiiii,aaaaah.
Mi leche inundo su boca por completo, mi eyaculacion fue bestial, nunca habia vivido una experiencia sexual como esta y eso se notaba. Ella y yo nos besabamos intercambiando fluidos y sabores, Miguel besaba sus pechos.
Despues de estar una hora follando, mi mujer le ofreció a Miguel la copa prometida, la copa complice de hacer nuestras fantasias realidad.

Al dia siguiente, cuando desperte me di cuenta que todo habia sido un sueño, mi polla estaba mojada y dura, aunque noté que mi culo me dolía.