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El admirador secreto

La vibración del móvil en la mesa la llevó a mirar la pantalla parpadeante, menos mal que lo había puesto en silencio. En reuniones con clientes no atendía llamadas, le parecía una falta de respeto.

La previsión del volumen de ventas para este ejercicio es del….

Qué pesados. Todos con el mismo cuento a principios de año, que si las previsiones de ventas, que si el importe medio, que si el margen bruto, bla, bla, bla..

Si al final todos quieren lo mismo… reducción de tarifas. Ella era el proveedor.

Era un mensaje de texto, la pantalla no mostraba ningún nombre y tampoco reconocía el número.

Desde que le habían dado la "maravillosa" Blackberry había perdido la mitad de los contactos. Siempre le pasaba lo mismo cuando le cambiaban el teléfono. La tecnología y ella no se llevaban muy bien.

"Hoy estás preciosa, radiante"

Una leve sonrisa se dibujó en su cara. Se habían equivocado de número o alguien le gastaba una broma, seguro. Miraría en su agenda de mano quién podía ser. Esa nunca la perdía.

por todo ello y dadas las circunstancias actuales del mercado, todos deberíamos hacer un esfuerzo...bla, bla, bla, bla.

Joder que pesaditos… lunes por la mañana y casi dos horas de reunión. Cómo les gusta complicarse la vida. Si en el fondo todo es mucho más sencillo.

Bastaba con un simple "oye, con la dichosa crisis no se vende nada así que, para salvar nuestros culos del Inem, tú ajustas un poco el precio y yo paso de buscar un proveedor más barato". Siempre las mismas historias en las revisiones de tarifas anuales. Ella era más pragmática.

El día transcurrió como siempre, sin pena ni gloria. Llegó cansada a casa, cenó con su marido quedándose dormida en el sofá viendo algún programa de televisión nocturno… como casi siempre.

Por la mañana la misma rutina diaria. Ducha, café con leche, arreglarse el pelo, vestirse y marchar a la oficina. Menos mal que Andrés, su marido, se encargaba de la niña. Como era "profesional liberal" no tenía la misma rigidez de horarios. Debían hacer algo entre ellos, la rutina los estaba alejando.

Al mediodía iría con Maribel a comer a El Corte Inglés, podrían mirar algún traje de rebajas. Era su mano derecha en la oficina y amiga desde hacía casi 15 años, justo cuando empezó a vivir con Andrés. No le engañaba si algo no le quedaba bien.

A sus 43 años no podía ponerse ya cualquier cosa. Algunas prendas, aunque le gustaban, pensaba que quizás ya no eran para su edad.

Ya habían recorrido casi todos los stands de marcas del centro comercial pero no encontraron nada que las convenciera. Se fueron a la cafetería de la última planta.

La ensalada César con pollo estaba bien aunque, de no ser por su dietista, hubiera pedido también unas costillitas de cordero como segundo. El móvil vibró en la mesa. Un nuevo mensaje.

"El azul marino te favorece, resalta el color de esos ojazos. Besos guapa."

Un número que desconocía. ¿Era el mismo de ayer? El traje chaqueta que llevaba era azul marino.

Maribel, mira por favor si conoces este número.

Le mostró la pantalla mientras seleccionaba un trozo de queso blanco del plato.

No, no se quién es.

Buscó el mensaje que recibió el día anterior. Era el mismo número. No lo había buscado en la agenda, en cuanto volviera al despacho lo haría.

Ayer recibí un mensaje también, mira… pero no sé quién es.

Le mostró de nuevo la pantalla.

Jolín Paula… ¿hay algo que quieras contarme? Jajajaja

No seas tonta. Seguramente alguien tiene el número mal grabado o me están gastando una broma.

Si, puede ser. Pero… menuda casualidad que vayas de azul marino. Llama tú a ver quién es.

Buena idea…

"El número marcado está apagado o fuera de cobertura".

Nada. Está fuera de cobertura.

Pues nada chica, tu gozo en un pozo.

Al llegar al despacho buscó su agenda de mano. Andrés no entendía que en el siglo XXI alguien utilizara la agenda de papel. Él era informático y no comprendía sus desavenencias con la electrónica.

No, no era de nadie conocido. Había repasado número a número todos los contactos dos veces y nada. Volvió a marcar el número antes de marcharse a casa.

"El número marcado está apagado o fuera de cobertura".

No tenía mucha hambre así que comió una de aquellas barritas dietéticas con sabor a manzana mientras jugaba una partida de cartas en el ordenador de casa. Andrés, tumbado en el sofá veía un partido de fútbol.

Para él todos los partidos eran importantes, jugara quien jugara. Antes no le importaba perderse alguno para estar con ella charlando o de copas o en la cama. Eran otros tiempos. Cómo había cambiado el cuento…

Cariño me voy a la cama… ¿te vienes?

Andrés se acercó por detrás acariciándole el cuello masajeándole los hombros sentada frente al ordenador.

Ohh... si…. cariño podrías hacerme un masajito… estoy cansada.

Vale, pero con… ¿final feliz?

Le preguntó mientras bajaba sus manos directamente a las tetas. Las tenía muy sensibles y él sabía cómo endurecerle los pezones rápidamente. Qué habilidad tenía para soltarle el sujetador.

Joder Andrés. Sólo piensas en eso… en follar.

Va tonta… si a ti también te gusta. Todo es ponerse.

Le metió las manos por debajo del pijama agarrándole ambos pechos. Estaba orgullosa de sus tetas. Talla 95C… era lo que más le gustaba de su cuerpo. Los sopesaba y elevaba alternativamente desde atrás. Podía notar su aliento en la nuca. Sabía que era uno de sus puntos débiles y lo explotaba.

Anda déjame… acabo esta partida y ahora voy.

No tardes que te conozco, te darán las tantas y… mira como estoy.

Se había bajado los pantalones del pijama, siempre sin calzoncillos, le acercaba la polla semi erecta a la boca mientras la cogía desde los huevos. Se había rasurado de nuevo. Abrió un poco los labios y sacando la lengua le dio una lamida lenta en el glande saboreando el líquido preseminal.

La polla aumentó de tamaño en sus labios y él empezó a balancearse simulando que le follaba la boca. Perdió la partida por no estar atenta.

me fumo el último cigarro y voy cariño. Te lo prometo.

Era superior a ella, aquel juego le enganchaba hasta perder la noción del tiempo. Pensó en que no le apetecía mucho follar, le costaba ponerse a ello y lo cierto es que, las últimas veces tampoco había disfrutado tanto.

Andrés cada vez aguantaba menos. Desde hacía un tiempo se corría dentro de ella y luego tenía que complacerla con los dedos o la lengua para que acabara también. Antes conseguía que ella se corriera dos o tres veces antes de acabar él, pero ahora… sería cosa de la edad.

Un nuevo zumbido en la Blacberry, no era un mail, sonaba diferente. Eran casi las once y media de la noche. ¿Quién era a esas horas?

"Estoy ansioso porque amanezca para verte de nuevo. ME GUSTAS. Que descanses guapa."

No se lo podía creer. La historia de los mensajitos ya empezaba a mosquearle un poco. El teléfono ahora estaría conectado, llamó de inmediato.

"El número marcado está apagado o fuera de cobertura".

¿Le estaban tomando el pelo? Había recibido el sms hacía un minuto escaso. Estuvo a punto de llamar a Maribel pero era tarde, estaría durmiendo. Ya hablarían mañana.

Se metió en la cama y puso la televisión para dormirse. Aquella tontería de los sms empezaba a no gustarle. Andrés roncaba cada vez más fuerte.

Levantó la cubierta mirando el paquete de Andrés, se veía tranquilo, en reposo. Ya se le había pasado. Mañana lo despertaría como a ella le gustaba. Prefería los polvos mañaneros.

Maribel, si esto es una broma dímelo por favor, el tema empieza a molestarme.

Le dijo mientras les servían los cafés en el bar enfrente de la oficina. Hoy se habían sentado a parte del resto de clientes. No quería dar explicaciones y sólo confiaba en su amiga.

Pero a mí que me cuentas… ¿qué tengo yo que ver con los mensajes?

¿Crees que son para mí o son para otra persona y los recibo por error?

Y yo que sé Paula. No seas paranoica, no dicen nada del otro mundo, podrían ser para cualquiera.

¿Y lo del traje azul marino… qué?

¿Qué traje azul marino?... Paula decía el color azul marino pero nada de trajes.

Revisó el teléfono, no estaba segura.

Si, es cierto. No dice nada del traje. Pero yo llevaba un traje azul marino!!!

Puñetera casualidad… yo llevo hoy un sujetador azul marino. ¿y qué? Mucha gente lleva algo azul marino, es discreto y combina bien…

Le dijo mostrándole la tira del sujetador de su hombro derecho por el cuello de la blusa. Maribel tenía prácticamente sus mismas tallas. Se podrían cambiar el sujetador entre ellas.

No decías eso ayer.

Era por picarte un poco. No le des importancia al tema porque no la tiene. Seguramente será algún adolescente enamorado de alguna chiquilla que ha grabado mal el número de teléfono.

Le recordó a Andrés. Tenían razón cuando le decían que era un poco paranoica y que se complicaba ella sola. "Las cosas siempre son más simples de lo que parecen" le decía él habitualmente. Casi lo odiaba cuando le decía eso.

Estaba recogiendo el despacho para irse. El día había sido agotador simulando escenarios para la revisión de tarifas. Debía preparar una propuesta para el viernes. Los números le bailaban en la cabeza. La Blackberry recibió un nuevo mensaje.

"Con esa falda y las botas me das mucho morbo, estas para comerte todo… TODO.

TE DESEO.

Besos dónde desees…"

Joder, aquello la dejó aturdida, se sonrojó. Sentada frente a su mesa miró a través de las mamparas al resto de la oficina. Nadie la miraba pero cruzó las piernas. Bota sobre bota. Se bajó un poco la falda que se había subido demasiado. Aquello había subido de tono.

En una reacción instintiva, tecleó en el terminal y contestó sin saber muy bien por qué.

"Quién eres? Te conozco? Creo que te equivocas de número."

Nuevo mensaje, creyó que alguien de fuera la miraba pero no era así. Lo comprobó de nuevo.

"Si me dejaras, recorrería todo tu cuerpo con mis manos y no dejaría ningún rincón sin acariciar. ERES MI MUSA. TE DESEO."

Se sonrojó más, sería comprometedor si alguien entrara ahora al despacho. A través de las mamparas hizo un gesto con la mano para que Maribel viniera desde el despacho contiguo. Aquello ya no era una confusión. Le entregó el terminal.

¿Qué... ? ¿Qué dices ahora? Esto ya no es una confusión.!!

Vaya Paula, lo tienes enganchadito… jajajaja

Trataba de quitarle hierro al asunto para no preocuparla. Vestía el traje chaqueta color Burdeos con las botas negras hasta las rodillas… demasiadas casualidades.

Llámale mientras le contestas de nuevo.

Y ¿qué le digo?

Ya está… ¿me dejas a mí?

Cuidado Maribel… esto no me está gustando nada.

Tomando el teléfono fijo de su escritorio, llamaba con número oculto por normas de la empresa, tecleó el número de los mensajes.

Sonaba, sonaba, sonaba, sonaba… hasta desconectar la llamada. Lo intentó tres veces más con el mismo resultado.

Nada, no contesta.

¿Puedo contestarle?... ¿Me dejas?

Ve con cuidado por favor… te lo pido.

"Qué falda y qué botas? Creo que te equivocas de número. Si es una broma me está molestando."

Estaban intrigadas, expectantes mientras Maribel le mostraba el mensaje enviado. Se removía en su asiento intranquila, un cosquilleo recorría su estómago. ¿Sería guapo o feo? ¿Era un chico o una chica? ¿joven o maduro?... ¿por qué pensaba esas cosas?

Nuevo mensaje recibido.

"No me equivoco, el número es correcto y con mis deseos no bromeo. El traje granate y las botas negras te favorecen aunque preferiría que la blusa blanca fuera más escotada. Deberías lucir tus encantos, es una lástima que ocultes esas precisas tetas que tienes. ¿Me las enseñarías?"

Se quedaron perplejas al leer la respuesta. Se miraron extrañadas, sorprendidas. Se sonrojaron un poco aunque Paula aventajaba por mucho a Maribel Les había dado detalles concretos…todos ciertos… quería verle las tetas.

Esto ya es demasiado!!!. ¿Llamamos a la policía?

¿Y qué les vas decir? ¿Crees que te van a hacer caso? Son tan sólo unos sms.

¿Por qué hablaba en singular? Debía apoyarle en esto. Ella no había hecho nada para que un perturbado le enviara esos mensajes y Maribel debía apoyarla.

Joder… Maribel, ¿no piensas apoyarme en esto? Sabe perfectamente cómo voy vestida y ayer también. Me observa.

Su tono de voz se elevaba si pretenderlo. Miró por las mamparas. Todos seguían a lo suyo.

Tras varios minutos discutiendo, su amiga la convenció para que descartara las ideas de la policía y de informar a Andrés. Debían resolverlo entre ellas. Le seguirían el juego un poco hasta averiguar de quién se trataba.

Sentada en la taza del water del lavabo a la vez que orinaba pensó en los mensajes. Había dicho que le gustaban sus tetas. Se limpió acomodándose a continuación las bragas y los leggins. Se miró las tetas frente al espejo…sabía que eran su mejor atributo.

Almorzaron dónde siempre atentas a cualquier mirada del resto de personas. Nada fuera de lo común. Se hicieron mutuos comentarios sobre diferentes alternativas… el dueño del bar?... el camarero?... el del quiosco de prensa?... el becario nuevo de recursos humanos?... el chico de informática de las tardes?... las descartaron casi todas por diferentes motivos.

Aquella noche no podía dormir con la historia de los mensajitos. Andrés roncaba a su lado ajeno a lo que le rondaba por la cabeza. Valoró la posibilidad de contárselo. La descartó casi de inmediato. No la dejaría sola. La agobiaría mucho tenerlo de guardaespaldas.

La quería mucho, lo sabía. A pesar de ser bastante más joven que ella. Él había dejado a su novia de toda la vida a los pocos meses de trabajar juntos. Lo abrazó por la espalda. La había hecho sentirse amada y deseada como ninguno de sus ex.

Le acarició los brazos que reposaban en su tripa. Desde que dejó los deportes se había engordado. Ya no jugaba a fútbol sala, ni al tenis. Tampoco le gustaban el resto de sus aficiones, las había dejado casi todas por ella…era un cielo, lo amaba.

Llevó su mano derecha más abajo, por encima del pijama, hasta localizar su polla que descansaba inclinada hacia la izquierda como siempre. La fue frotando a medida que ganaba volumen. Sabía cómo hacerla reaccionar… la tenía dominada.

Susurrándole al oído alguna que otra guarrada, se despojó de la parte de arriba del pijama frotándole las tetas por su espalda. Eso lo volvía loco… y a ella también.

Bajándole el pantalón introdujo una de las manos entre las velludas nalgas recorriendo la raja del culo hasta llegar a sus huevos desde atrás. Él se estremeció girándose un poco facilitándole la labor.

Continuó el descenso llevando las tetas hasta su culo disfrutando del contacto de la piel en sus ya duros pezones. Las manos habían conseguido levantar el mástil.

No era el más grande que había conocido. Distaba mucho de aquel pollón de uno de sus ex pero era, sin duda, el que más placer le había dado. En la siguiente ocasión se dejaría follar por el culo, hacía mucho tiempo que no lo hacían y Andrés lo deseaba. Se lo debía.

Lo hizo girar boca arriba despojándose del resto del pijama junto con el tanga. Pasando una pierna por encima de él se dejó caer poco a poco hasta notar la punta del mástil acariciando sus labios vaginales. Ella lo guiaba frotándolo entre sus labios y acariciándolo contra el clítoris. No hacía falta más lubricación, ella la tenía toda.

Se la introdujo lentamente hasta el fondo. Su clítoris, liberado ya del capuchón, recibía ahora el contacto del pubis rasurado de su macho. Le encantaba ese tacto. Empezó el suave vaivén adelante y atrás concentrada en la presión sobre el botoncito del placer, disfrutando de las entradas y salidas de la polla de su mojado coñito.

ummm….me encanta… que me despiertes… ufff… así cariño.

Le oyó a la vez que notaba sus manos en las nalgas, abriéndoselas para hacer que la penetración fuera lo más profunda posible.

ummm…. vaya… no pretendía molestar tus sueños… agggg…. es que me he puesto un poco… ufff…cachonda.

A él le gustaba que le hablara así cuando follaban. Como un resorte empezó a empujar desde abajo, levantándola, embistiéndola con fuerza, elevándola para clavársela bien adentro, mientras sus tetas botaban.

aggg…. siiii, así, así… uffff….fuerte… siiii, más fuerte cariño… joder…métela hasta el fondo.

Te gusta así? Agggg… te gusta bien adentro…

Siii… fuerte.. dame fuerte…

Aggg…. estás chorreando… zorrita… ummmm me encanta… cuando te corres así.

El primer orgasmo corría por su vagina lubricándola más si cabe. Pringando sus muslos y la polla que sentía dentro, aún dura. Eso la excitaba aún más.

Las lamidas y mordiscos en sus pezones la estaban matando a la vez que la polla entraba con fuerza en su coñito encharcado como un martillo percutor, no tardaría en correrse de nuevo.

aghhhh….cualquiera se volvería loco… con estas tetas.... ummm….deberías mostrarlas más…

"es una lástima que ocultes esas precisas tetas que tienes. ¿Me las enseñarías?" retumbó en su mente… se quedó casi sin aire en los pulmones mientras una sacudida recorría todo su cuerpo...

Aghhh… siiiii…. me corroooooo

Siiiii…. yo también… me corroooo….. tómalo cariñooooo!!!!

Se quedó estirada sobre él unos minutos recuperando la respiración. Le encantaban sus caricias en la espalda y notar cómo la flácida polla abandonaba el encharcado alojamiento. Acurrucándose a su lado se dejó abrazar sintiendo como ambas corridas resbalaban por los muslos pringándose… Ya se ducharía mañana. Su cabeza estaba en otro lugar.

Mientras se ponía los pantys, hoy no llevaría leggins, seleccionó uno de los vestidos cortos de lana que tanto le gustaban a Andrés, el gris con las botas negras de puntera. Salió antes de casa con la excusa de adelantar trabajo.

Maribel ya estaba pidiendo los cafés. Había leído su mensaje llegando también antes.

Vaya chica… ¿a quién te vas a seducir hoy? ¿quieres engatusar a algún cliente?

Lo de ayer fue muy fuerte…

Cuenta, cuenta… con detalles eh!!!!!

La puso al corriente, sin entrar en detalles, cosa que Maribel ya sabía que obviaría. Siempre aparentaba ser muy recatada. Ella sabía como era realmente.

¿Te corriste… cuando te dijo lo de las tetas?

Qué bruta eres!!!!… cuando Andrés dijo eso, tuve como un flash y… acabé al instante.

Te corriste entonces pensando en el de los mensajes.

Tampoco es eso jolín… no pensaba en él… pensé en el mensaje en sí, en lo que decía.

No mentía, aunque tampoco decía toda la verdad… había obviado algún que otro detalle.

Realmente se le apareció la imagen de un hombre alto moreno, musculoso, con grandes manos y un gran pollón pidiéndole ver sus tetas. Un pollón… como el su ex. ¿Se había vuelto loca?

Aquel pollón le hizo descubrir sensaciones que nunca imaginó. Logró desatarle la lujuria más obscena y libidinosa que albergaba su ser. De aquello hacía ya muchos años. Andrés no sabía nada de aquello… nunca se atrevió a contárselo. Le daba vergüenza.

Paula… ¿me escuchas?... ¿estás bien?... ¿dónde estabas?... estas acalorada… ¿te encuentras bien?

Si, si… perdona… estaba pensando en la propuesta comercial.

Ya… la propuesta comercial... supongo.

No se había enterado de nada de lo que su amiga le contaba. Estaba incomoda rememorando aquellos tiempos. ¿Le había venido la regla? Subieron a la oficina antes de hora, pasando por el lavabo para comprobar que no le había venido la menstruación. Tan solo estaba mojada… excesivamente mojada. ¿Se había corrido?

La mañana fue horrible, no lograba concentrarse, no daba una. Comprobaba constantemente el móvil, pero nada, sin novedad alguna. Hoy se sentía especialmente atractiva con el vestido gris. Se ajustaba a su contorno marcando y estilizando su figura… la estrecha cintura, el generoso culo… pero sobre todo le dibujaba perfectamente el busto.

"Simplemente DIVINA. Contemplaría durante horas ese maravilloso cuerpo con el vestido gris. Daria cualquier cosa por recorrer tus piernas sintiendo el tacto de los pantys y acariciando tus nalgas. Me encanta tu culo. ME TIENES LOCO."

Sonrió al leer el nuevo mensaje recibido. Era una inyección de moral para su ego. Era lo que estaba esperando.

"Quién eres? Nos conocemos? Por qué no quieres hablar conmigo? me tienes intrigada."

Lo había hecho sin pensar, sin medir las palabras. Tal vez no debería haberlo escrito así… sólo tal vez.

"Soy tu admirador. Verte a diario es lo que me anima a seguir con esta locura que me supera. No puedo dejar de masturbarme pensando en ti. En lo que llevarás puesto, en cómo será tu ropa interior, en cómo olerá, en cuánto me gustaría poder disfrutar de ti y lo que haría para darte el máximo placer. Apareces en mis fantasías despertando los deseos más lujuriosos que nunca he tenido. Si vieras cómo estoy…"

Admirador, verte a diario, masturbarme, como olerás…. el cosquilleo en su estómago crecía exponencialmente a medida que releía el texto una y otra vez. Se sentía turbada. Miraba constantemente a través de las mamparas del despacho. Maribel estaba reunida… joder ahora que la necesitaba.

"qué quieres decir? cómo estas?"

Tonta, tonta, tonta…más que tonta, había caído por completo en su juego. No, simplemente le apetecía jugar a ella también.

"Caliente… muy caliente por ti. Tengo la polla como un tronco pensando en tus tetas dándole cobijo y en tu lengua recorriendo el glande… ¿quieres comerme la polla?"

No se andaba por las ramas, era claro y directo. El teléfono interno la hizo caer de la nube. Tenía un paquete en recepción. Hizo que se lo subieran, no se atrevía a andar por la oficina con el sofocón que tenía. Lo notarían de inmediato.

El sobre marrón era acolchado. Contenía una pequeña caja con un tanga crudo de algodón. De lo más corriente, nada del otro mundo. Una nota mecanografiada…

"Cámbiate de bragas y ponte estas nuevas. Las que llevas déjalas en el sobre y se lo devuelves al mensajero. QUIERO OLERTE"

Joder, joder, joder… ¿en qué lío se había metido…? ¿dónde estaba Maribel…? Todos la miraban… No, nadie miraba… Nadie había visto nada.

Llamó a recepción. Le confirmaron que el mensajero aguardaba una entrega de vuelta. De regreso del lavabo se aseguró de precintar el sobre con varias tiras de celo y lo grapó también.

¿Y te cambiaste en el lavabo?

Si… –dijo muy flojito, avergonzada.

Bueno, tampoco es para tanto mujer. Era sólo un tanga… ¿estaba mojado? jajajaja

Vete a la mierda Maribel… Si Andrés se enterara…. me mataría.

Pues que no se entere o… ¿te controla las bragas? jajajaja

La verdad es que me resultó morboso en ese momento.

Ufff ya me gustaría a mí que me pasara algo similar!!!

Había puesto al corriente a Maribel mientras almorzaban en un restaurante al que no iba nadie de la oficina. El teléfono vibró en la mesa dos veces seguidas… se miraron.

"GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS…ME ENCANTA TU OLOR…ME ACABO DE CORRER…"

El segundo mensaje era una imagen de un folio sobre una mesa. Era una foto suya tomada desde lejos. Se miró el vestido. La habían hecho hoy, era la misma ropa. Estaba cubierta de gran cantidad de algo brillante, viscoso y blanquecino… se lo imaginó de inmediato.

El calor invadió su cuerpo y la humedad apareció entre las piernas, los pezones se endurecieron, estaban desafiantes a través del vestido gris. Maribel lo vió… se sintió la incomodidad de nuevo entre sus piernas.

Se tomó la tarde libre, no podría trabajar en ese estado. Maribel la cubriría. Se fue a casa. ¿Se había vuelto loca? ¿Qué le estaba pasando? Se sentía mal pensando en Andrés pero aquel jueguecito le estaba dando mucho morbo.

Andrés no estaba en casa, estaría en algún cliente. Tenía tiempo para ella antes de que nadie la molestara. Se sentó frente al ordenador a jugar una partida de cartas con una copa de vino. Quería evadirse un rato.

A los pocos minutos el móvil se encendió mostrando un nuevo mensaje recibido.

"Me embriaga el olor de tu coñito… también quiero saborearlo. ¿Me dejarías comerte el coño? ¿Te gustaría correrte en mi boca? Me lo bebería todo y te haría saborear mi rica leche. ¿Te apetece?"

Se fue a la habitación. Sin saber por qué, sin pensarlo se quitó las botas, los pantys y el nuevo tanga. Lo olió mientas veía su imagen reflejada. Sentada en la cama frente al espejo del armario.

Podía ver su coño. Los labios entre abiertos brillaban. Estaba excitada. Se subió el vestido hasta la cintura. Abrió más las piernas subiendo una de ellas a la cama. Ahora se apreciaba mejor…. Click

Miró la imagen en la pantalla. Sus muslos, un poco de la cama y en primer plano su coño brillante con los labios abiertos en espera de abrazar al ser esperado… la envió. Podría ser de cualquiera.

Con el dedo medio recorrió el interior de sus labios vaginales de abajo a arriba pringándose del lubricante flujo que albergaba. Lo olió turbándose con el aroma y lo llevó a su boca. El sabor le hizo rememorar tiempos pasados… la enorme polla de su ex apareció desde su subconsciente.

Del último cajón de la mesita de noche, debajo de algunas prendas, encontró lo que buscaba. Hacía meses que no lo utilizaban. No era amante de los consoladores, los encontraba fríos. En cambio a Andrés le encantaba jugar con ellos. Le había regalado tres. Recibió la respuesta.

"Ummm… eres fantástica. Eres lo mejor que me podía pasar. Sabía que eras morbosa. ¿te gustaría sentir mi lengua en ese coñazo? Lo recorrería entero hasta saciarme…luego enterraría mi polla en él hasta el fondo… hasta oírte gemir de placer. Te pondría a cuatro patas para clavártela fuerte…bien fuerte. Seguro que te gusta que te den fuerte… verdad zorra? Seguro que me pedirías más…y más…

QUIERO FOLLARTE!!!!! QUIERO LLENARTE CON MI LECHE!!!!"

El consolador tocaba ya el fondo de su vagina mientras releía el mensaje. Lo sacaba y metía violentamente de su interior produciéndole oleadas de placer. Zorra, le había dicho zorra. Aquel desgraciado la ponía muy caliente.

Imaginaba su polla como aquel consolador, seguro que eran idénticas. Rígida, dura, con las venas bien marcadas, de 18 cms o más y con un prepucio enorme… que se clavaba hasta llegar a lo más profundo de su ser. Chof, chof, chof… el sonido de su coño encharcado disparaba aún más su lujuria.

Imaginaba las embestidas fuertes, profundas que se le clavaban en lo más profundo de su alma como estaba haciendo aquella polla artificial.

Si estuviera allí con ella… no se podría resistir a lo que le pidiera. Deseaba conocer a aquel caradura que, con tan poco, conseguía encenderla tanto. Se vio a sí misma en el espejo.

Espatarrada, con las piernas en alto, veía hasta el agujerito de su esfínter. Le dejaría follarle el culo si se lo pidiera. El consolador estaba hundido hasta el fondo. Sólo se apreciaba el botón rojo que regula la vibración… ni siquiera lo había encendido. Si Andrés la viera…

"Quiero conocerte en persona. Cuanto antes."

Lo envió, estaba decidida, pasara lo que pasara. Lo asumiría. No podía estar más tiempo con aquella incertidumbre. Debía… quería despojarse de aquella inquietud. Pesara a quien pesara… pobre Andrés pensó también.

"Cuando quieras…eso es fácil de arreglar. Es sencillo. Las cosas siempre son más simples de lo que parecen…"

Una sensación heladora invadió su cuerpo como un jarro de agua fría. Vio un destello rojo en la entrada de su habitación. No le dio tiempo a nada más. Una figura masculina se abalanzó sobre ella tapándole la cara con alguna prenda. Parecía una de las toallas del baño.

Intentó gritar mientras trataba de protegerse pero la presión de la mano en la boca se lo impidió. Golpeó la espalda de su agresor. Intentó arañarle. El consolador se clavó en el fondo de su vagina en el forcejeo. Dio un respingo del dolor que sintió.

Chsssssssssssssssss

Intentó patalear pero fue peor, el consolador dificultaba sus movimientos. La pierna de su agresor lo empujaba hacía dentro con el forcejeo. Imaginó que le desgarraría las paredes vaginales si hacía movimientos bruscos.

chsssssssssssss tranquila. No te muevas, será peor. No quiero hacerte daño.

Aquella voz era extraña. Se notaba forzada pero… le era familiar. La había oído antes. Recordó que un gran porcentaje de abusos sexuales se producen en al ámbito más próximo a la víctima.

La presión que la atenazaba disminuyó a medida que dejaba de forcejear. Las fuerzas no estaban equilibradas, era mejor no oponer resistencia. Se rindió a su suerte.

Las manos empezaron a recorrer sus piernas, sus nalgas subiendo por la cintura hasta tocarle los pechos. Entendió el mensaje…

Sintió un escalofrío desde lo más profundo de su vagina. Había puesto en marcha el vibrador masajeando todo su interior. Su pezón se endureció por el tacto de aquella mano… aquellas caricias…

El agresor se desplazó poniéndose a su lado. Ahora podría levantarse… pero no lo hizo. Las manos recorrían su cuerpo como sin tener destino fijo. Le recordó a uno de sus novios de adolescente cuando se dejó meter mano por primera vez. Quería abarcar más de lo que podía. Se estaba excitando de nuevo.

El consolador estaba dirigido, notó como lo removía en su interior haciéndolo girar suavemente mientras retrocedía muy poco a poco. Podía imaginar el dibujo que el glande de silicona trazaba en su vagina al salir. Era una nueva sensación…

arggggg….. argggggg.

Una oleada de placer… aquel contacto húmedo en su clítoris… Le estaban comiendo el coño!!!! Le faltaba el aire en los pulmones, se tensó… estalló en un gran orgasmo…

siiiiii….. joder siiiiii….. arggggggggg

Había estado todo el día caliente. Como perra en celo. Seguía comiéndole el coño pero ahora de una forma más suave. La lengua lamía dulcemente los lugares que antes ocupaba la polla artificial. Se empacharía de flujos, se había corrido abundantemente… podía notar cómo el reguero de líquidos resbalaba lentamente hacía su esfínter… ¿le follaría el culo?

Movió la mano derecha, sin intención alguna, y notó el contacto de algo húmedo en el brazo. Apartó levemente la toalla de la cara. Sólo vio una polla babeante a escasos centímetros de su cara. Un nuevo hilo de líquido preseminal caía desde el glande hasta su brazo.

La cogió con la mano derecha con la intención de estrujársela junto con los huevos rasurados y someterlo pillándolo por sorpresa pero estaba dura, muy dura y babeante. Esa polla... esa polla...

Se incorporó un poco sobre los brazos mientras su agresor seguía oculto en el coño. La lengua jugaba ahora en su esfínter dibujando círculos sobre él y de vez en cuando, lo intentaba penetrar. Le estaba dilatando el culo… le encantaba!!!!.

Llevó su boca hasta la polla para recoger con la lengua el hilo que pendía del glande… una sonrisa se dibujó en su cara.

Ya no era su agresor. No la estaban sometiendo. No había forcejeo ni violencia… todo era consentido

Un dedo invasor se introdujo en su ano produciéndole un gran placer. Lo deseaba como hacía tiempo que no le pasaba. Lo miró a la cara. Él también la miraba sonriendo.

Siempre… he querido llegar a casa y encontrarte como ahora... –el dedo continuaba la labor de prospección anal.

cabrito… ummm….menudo susto… me has dado… -su mano apretaba con más fuerza la polla haciendo que el glande aumentara su tonalidad rojiza.

un segundo dedo se abrió pasó en la fosa anal mientas esbozaba una extraña sonrisa.

Las cosas siempre son más simples de lo que parecen…

Inquieta miró alrededor de ellos. Sobre la cama estaba la cámara de video con la luz roja en el frontal. El muy cabrón la estaba grabando en video pero… ¿desde cuando?

Junto a la cámara había un sobre marrón acolchado abierto, a su lado el tanga que se había puesto aquella mañana.

Un teléfono que no le había visto nunca y una foto suya impresa con una mancha blanquecina sobre ella.

Aquello era simple. Muy simple de entender … se trataba de un nuevo inicio en sus vidas.