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La geisha

Llegué a casa después del trabajo.
Eran sobre las 10 de la noche y no me esperaba encontrar lo que me encontré.

Ese día estabamos sólos porque habia llevado las niñas con sus padres a pasar la noche.

La iluminación era muy suave y al entrar en casa percibí un olor muy sensual e incitador.

La primera sorpresa la encontré al subir las escaleras y llegar a la planta baja. Había una música de fondo de ambiente muy acojedora. Pero cuando alce la vista, allí estaba ella.
Estaba de pié. Esperando. Mirando al suelo como sin querer mirarme directamente a los ojos. Me detuve a contemplarla muy lentamente. Estaba preciosa. Llevaba el pelo recogido al estilo oriental. El kimono le quedaba sensacional y le marcaban sus curvas que tantas ideas me traian a la mente. En un tono muy suave y sensual me pregunto por como me había ido el día.
Me indicó que la siguiera.

La seguí fijandome por detrás en sus curvas, y me dí cuenta que llevaba unas medias con dibujos de las que tanto me gustan.
Hizo quedarme quieto mientras me empezó a desnudar. La situación me excitaba y asi lo pudo comprobar ella. Me fue sacando las prendas una a una, hasta que sólo me quedaban los calzoncillos. Se puso de rodillas delante mio y muy lentamente procedió a bajarmelos. Era un
una escena más sensual. Yo alli de pie desnudo y ella arrodillada delante mio a escasos centimetros de mi verga, la cual se notaba excitada.

Me indicó que me relajara, y disfrutara.
Me hizo un masaje en mi verga muy suave. Previamente la masajeo con aceite o crema para que estuviera suave y bien lubricada. Estuvo unos instantes así y realmente me excito mucho la experiencia. Tanto que estuve cerca de llegar al final.
Cuando ella lo notó me indicó que me sentara en una butaca y me relajara.
Asi lo hice, y acto seguido empezó un baile muy sensual y erotico. Se movia muy lentamente acentuando sus curvas de mujer.
No se saco ninguna prenda. Simplemente se movia al ritmo de la musica mientras yo estaba muy excitado.
Me habia servido una copa de vino que me estaba tomando mientras la contemplaba.
Cuando hubo acabado su baile se acercó y nuevamente se puso de rodillas delante mío. Me venían imagenes a mi mente de que aquello debian ser las experiencias de las personas poderosas de asia, con todas aquellas mujeres a su serv¡cio.

Esta vez el trabajo lo realizó con sus labios, los cuales tenia muy pintados. Toda su cara estaba muy bien decorada con unos ojos remarcados.

Mientras bebia mi vino la contemplaba haciendo un trabajo excepcional.
Sabia usar sus labios muy lentamente. Recorria toda mi verga en todo su recorrido, la cual estaba muy excitada y con ganas de descargar su fruto de placeres.

No se hizo esperar mi final.
Tenía la boca llena de vino cuando me vino el orgasmo. Empecé a bombear toda mi leche sobre su boca. Ella me miraba con cara de agradecimiento y de sumisión. Me encantó ver que disfrutaba dandome aquel fuerte orgasmo. Me enseño su boca abierta con imágenes de crema blanca.
Me sorprendió nuevamente cuando hubo acabado, ya que me indicó que la siguiera. Y fue al hablar cuando me di cuenta de que se habia tragado mi leche.
Habia preparado una bañera con agua muy caliente. Me

Una proposicion indecente

Mi mujer y yo estamos casados desde hace muchos años. todo va de cine, y por descontado el sexo tambien, aunque lo practicamos con mucha menos frecuencia. Una o dos veces al mes, pero quizás con más intensidad.

El caso es que desde hace años he tenido la fantasia, creo que muy tipica, de ver como folla mi mujer o de ver como se exhibe delante de otros hombres o cosas de ese tipo, ya os imaginais...pero nunca se la habia contado y esto siempre se habia quedado en mi interior.

Cuando conocí a Cristina conecte con ella muy rapido y el sexo siempre fue mas que aceptable. Pero con el tiempo se me fue metiendo en la cabeza la idea de contarle mi fantasia, aunque solo fuese para nuestros juegos privados. Y ella, aunque no queria ni oir hablar de follar con otros, poco a poco iba entrando en el juego cuando hablábamos en los momentos más calientes de nuestras relaciones.

Un fin de semana nos fuimos de viaje a Canarias. Apetecía un lugar caliente.
Cuando llegamos la primera noche y entre el vino de la cena y las copas estábamos mas que contentos. Y era de esas noches que no queríamos que acabaran.

Cristina mide 1.60 metros y tiene una figura tremenda, unos pechos redondos y firmes que quitan el hipo a cualquiera y un culo que es su joya de la corona. El culo y los pechos de Cristina causan estragos alli donde van.

Vestía con unos baqueros ajustados para resaltar ese culazo y con una blusa negra, bastante escotada, que medio escondia un sujetador de encaje negro precioso que iba a juego con un tanguita de hilo dental del mismo color.

En el taxi empece a acariciarle la pierna por encima de los vaqueros y al darse cuenta abrio un poco mas las piernas para que siguiese acariciandole los muslos. En aquel momento estabamos con aquel punto de calentura tipico despues de una buena cena.

Me acerque a ella y le mordisqueé el cuello y la oreja y aproveche, como en otras ocasiones, para pedirle que se abriese un poco mas el escote. Como en otras muchas ocasiones no esperaba que me hiciese el menor caso pero disimuladamente se desabrocho un boton de la blusa. El taxista se dio cuenta de inmediato y yo solo podia mirar al retrovisor para ver como aquel joven miraba a mi mujer. En un intento de que la blusa se le abriese aun mas rocé con mi brazo el cuerpo de cristina y consegui que la blusa se desplazase y dejase casi una teta fuera. No le gusto esta maniobra, pero se limitó a echarme una mirada fria y poco mas. No hizo ningun intento de taparse.

Yo me estaba poniendo a mil cuando acercandome a oido le pedi que se moviese y que hablase con el taxista.

Se incorporo un poco y le pregunto algo sobre la playa o que se yo. En esa posicion el taxista tenia una vision de primer plano de las tetazas de mi mujer y su precioso sujetador de encaje semi transparente y que dejaba entre ver sus delicados pezones.

Llegamos al destino y bajamos del taxi. Lo primero que hizo fue echarme la bronca y recriminarme lo que habia pasado.

- Eres un cerdo. Haces que le enseñe las tetas a un desconocido y se te pone la polla a rebentar...

Mientras yo la abrazaba, importandome poco lo que me estaba diciendo, ella llevaba su mano a mi polla y me pegaba un apreton de mil pares de cojones.

- A ver, no me creo que no te hayas puesto cachonda con el viajito que le has dado al tipo ese. Seguro que estas super cachonda y que te mueres de ganas por repetirlo.

Ella, desafiante, me dijo que si tenia cojones cojiesemos otro taxi...

Me falto tiempo para dar un salto y parar a uno para que nos llevase de vuelta al hotel.

Ya dentro del taxi empece con los roces para sacarle algun pecho fuera de la blusa pero fue imposible. en ese momento se me fue la olla y pasando la mano por detras le solte el sujetador.

Ella mirandome me dijo que estaba loco y que si eso era lo que queria pues me iba a enterar. Sin pensarselo se quito el sujetador por las mangas de la blusa y con todo ese movimiento sus tetas quedaron completamente fuera de su escote. Ni el taxista ni yo podiamos creer lo que estabamos viendo.

Ella con voz firme ordeno al taxista que nos llevase a alguna disco de moda y este obedecio rapidamente.

Al despedirnos del taxista le regalo el sujetador y una ultima vision de sus tetas.

Antes de entrar al local me ordeno que me tomase una copa en algun local cercano y que luego la buscase dentro pero sin acercarme a ella. que hiciese como si no la conociese, ya que me iba a enterar. y así lo hice. Dejé 30 minutos, que se me hicieron eternos.

Me costo un poco encontrarla pero cuando la vi me dio un vuelco el carazon ( y la polla ).

Estaba bailando con un maromo de casi 2 metros. Estaba moviendose como nunca la habia visto, y estaba poniendo a cien al tipo, y a mi.

Se subia el cabello por encima de la nuca y el cachas se le acercaba a su cuello, le decia algo y ella se reia mientras me miraba. realmente ella estaba super cachonda, la cara la delataba y tampoco hacia nada por disimularlo. Se sentía doblemente deseada.

En un momento dado me hizo una mirada como preguntando si ya era suficiente y yo subí mi copa en alto como dando un brindis en forma de aprobación. Todo se aceleró en ese momento.

Ella se abrazo al cuello del tipo y este empezo a besarla y a meterle mano poco a poco. Bailaron un poco mas y quedaron acaramelados. Estuvieron asi un poco hasta que fueron a un rincon bastante oscuro de la sala y siguieron dandose el lote entre penumbras sentados en unos sofás.

Yo me acerqué y me situé en una mesa donde podría verlos disimuladamente, y pude ver como él le estaba sobando las tetas y ella le metia mano dentro de la bragueta. Mi sensacion era muy extraña. Era la primera vez que ella estaba con alguien desde que me conocía, y yo tenía sentimientos de culpabilidad, celos pero excitación a la vez. Era la primera vez que mi fantasia estaba ocurriendo en la vida real. Evidentemente, pensé que aquella situación la habia provocado yo, y ahora no podía echarme para atrás. Ella lo estaba disfrutando.

Empezó a hacerle una paja de forma suave, ritmica y disimulada, y me sorprendió porque vi como él no aguantó y por su cara note que se estaba corriendo en la mano de ella dentro del pantalon mientras se besaban. Nunca pensé que hubiera sido capaz de algo asi. Ahora el que tenía una ereccion era yo.

El tipo se fue a limpiar al servicio y ella vino a hablar conmigo.

- ¿Estas contento? ¿Has visto que pedazo paja le ha hecho tu mujercita a ese tio?

- Estoy que voy a rebentar. Tengo la polla dura como una barra de acero.

Me echo mano al paquete y besandome me dijo que volviesemos al hotel.

Nos levantamos rápidamente y nos fuimos sin levantar sospechas. Casi sin hablar más, cogimos un taxi, y cuando estuvimos dentro nos besamos apasionadamente. Pareciamos unos quinceañeros traviesos.

- Te amo, le dije.
- Y yo también, me respondió. ¿eres feliz?
- Si, quiero hacerte el amor.
- Yo tambien, me contestó, estoy muy mojada. Dijo mirándome a los ojos.
- ¿tienes un pañuelo? Me preguntó.
- Si, claro. Mi amor. Toma.
- No, limpiame tu. Y me puso su mano justo delante de mi cara. Estaba con rastros de leche de su anterior paja. Había mantenido la mano cerrada para ese momento.

No me esperaba eso. La limpié, y nos dimos otro beso como unos recién apasionados mientras llegabamos al hotel.