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Vaya par de placeres !!!

Llevaba años con esta idea metida en la cabeza, Me excitaba muchísimo imaginarme a mi esposa follando con otro hombre.
Mi esposa, Cristina, en cuestión de sexo siempre ha sido muy tradicional. Aunque en la cama cumple, le falta ese toque lascivo y morboso que tanto me pone.
Si alguna vez vemos alguna peli porno, me encanta acercarle su mano a su coño e invitarla a que se masturbe mientras le digo al oído cosas como, " Mira como follan" "¿te excita?" o lo mas fuerte que se me ocurrió preguntarle fue: ¿la tiene dura y gorda? A lo que ella, no sin cierta vergüenza me contesta bajito: "Si".
Me encantaría preguntarle en el momento en el que el actor se corre: "¿te gustaría estar ahí?" ¿te gusta su polla?, o cuando hay una escena de doble penetración preguntarle si le apetecería hacerlo.
Pues bien el fin de semana me decidí. Había una escena con 2 negros dotadísimos dándole fuerte a una rubia, mientras yo con una mano masturbaba a mi esposa que ya estaba por entonces empapada.
Deje de masturbarla, le acerque su mano para que siguiera ella y me retire un poco, ella quería seguir aferrando mi polla con sus manos, pero suavemente se la aparte y le dije:
• Mastúrbate viendo como follan a esa rubia.
Cristina empezó a acariciarse el clítoris, despacio, sin dejar de mirar la película, cuando note que estaba realmente excitada y prestaba toda su atención a las pollas de los negros entrando y saliendo de aquella rubia, me acerque a su oído y le empece a susurrar:
• has visto las pollas que tienen?
• Si- contesto ella
• Las tienen duras y grandes- seguí yo.
• Si – reiteró ella.
Parecía un poco cortada a los comentarios que yo le hacía, pero yo cada vez estaba mas caliente:
• Te gustaría estar ahí?
Cristina dudo al contestar, pero sin dejar de masturbarse, dijo:
-Si
Tan excitado estaba que, mientras ella seguía acariciándose el clítoris, yo le introduje dos dedos en la vagina simulando el movimiento de aquellas pollas negras, a la vez que le decía:
-Mira como te folla ese negro- y le metía profundo los dedos.
Ella se volvía loca y yo aproveche para seguir con mi especial interrogatorio:
• ¿Disfrutarías mucho con ellos?
• Sí. - contestó.
• ¿Que les harías? - proseguí
Cristina que empezaba con sus gemidos preorgasmicos estaba cada vez mas lanzada:
- Me metería sus pollas en la boca y empezaría a chuparlas poco a poco para que tu me vieras.
Yo, a todo esto, estaba cada vez mas excitado y le empujaba fuerte los dedos dentro de su coño mientras le repetía:
• Te está follando el negro,
Ella sin dejar de gemir ni de ver la peli, repetía
• Que grande la tiene, como me folla, que dura.
En el momento de la corrida facial de aquel negro sobre la cara de la protagonista, le susurre a mi esposa.:
• Mira que cantidad de leche, es toda para ti.
Ella instintivamente se paso la lengua por sus labios, como en un intento desesperado de saborear el semen que aquel negrazo había soltado sobre la cara de la rubia. Yo mientras, le susurraba a su oido:
• Me encantaría verte llena de semen de otro hombre, ver tus labios inundados por su leche y como te resbala por la barbilla.
Ella a punto de tener un orgasmo de campeonato, gemía diciendo:
- Fóllame negro, quiero tu pollón dentro, quiero tragarme su leche
A lo que yo le contestaba:
- Me gustaría ver como te comes una polla delante de mi . ¿Lo harás?
- ¿Sí? - contesto ella- ¿que me follen bien y me llenen de leche?.
Esta fue la última palabra que dijo antes de correrse. Luego quedó tendida de espaldas y mi corrida le cayo entre las nalgas.
¿Te gustó? - Le pregunte.
Mucho.- Fue su respuesta.
Lo que no se es si se refería a la fantasía que había tenido con el negro de la peli, o al orgasmo que acababa de tener.
Así que deje pasar un par de semanas en la que no comentamos nada y me decidí por hacer realidad
aquella fantasía. Sería para el último fin de semana de Noviembre.

Esa misma semana, la había dedicado yo a buscar al afortunado que se follaría a mi esposa. Después de mucho buscar por fin encontré lo que buscaba.
Caí en alguno de los jardineros que a veces nos hacían trabajos en casa. Un día, mientras estaban en el jardín empecé a charlar con uno de ellos, y fui poco a poco sacando el tema. Cuando vi que había más confianza le pregunté si conocía a alguien para hacer un masaje a mi mujer. Como ellos no dejan pasar una oportunidad de ganar dinero, me preguntó cuanto era, y le dije que 100 eur. No tardó ni un segundo en indicarme que quizás él podría hacerlo.
Le dije que encantado, y que debería ser con un compañero.
• Quieres que nos la tiremos, ¿verdad?.
• Si, pero ha de ser algo casi casual, ella no sabe nada.
• Has pensado en alguna manera?
• Quiero haceros pasar por masajistas, le digo que es un regalo para relajarse y que le vendrá bien, entonces vienes tú y, le empiezas dando un masaje normal de unos 10 minutos y cada vez debeis ponerla mas y mas cachonda, rozándo tu mano con su culo, muslos, pechos, pero sin prisas, a ver como reacciona.

Comprobé que realmente era lo que buscaba. Sin duda eran lo que buscaba. Negros, guapos, educados, musculosos y con gran dotación.
Y así quedamos. Aprovechando que la familia iba a pasar el fin de semana con una tía, el sábado a eso de las 6 de la tarde vendrían mis masajistas.
El viernes, víspera, fui poco a poco preparándola. Vimos una película , que ya procure yo que fuera de maridos consentidos, hicimos el amor y se masturbó viéndola.
El sábado, por la mañana ya le comente lo del regalo, y le gusto aunque se extraño algo cuando le dije que venían a casa a dárselo, pero no dijo más.
A las 6, llamaron a casa. Mi mujer se fue a preparar y yo abrí la puerta. Los pasé al dormitorio y allí esperaron a mi esposa. Mi esposa entro en la habitación con una toalla que le cubría sus pechos hasta las rodillas. Por la mirada que le echaron, supe que aquella tarde iba a estar llena de emociones. Se saludaron y ellos la guiaron hasta la cama. Pudimos comprobar que debajo de la toalla, todavía llevaba puesta la ropa interior.
Los masajistas en un casi perfecto español le comentaron que iban a hacerle:
• Empezaremos por las cervicales, seguiremos por la espalda hasta la zona lumbar y para concluir esta primera parte proseguiremos con glúteos y piernas. A continuación y como final de esta sesión, trabajaremos muslos y caderas.
• Vale, - respondió mi esposa- ¿como me pongo?
La tumbaron sobre la cama, boca abajo.

Le bajaron la toalla hasta la altura de las caderas. Y con un sensual "permítame" le desabrocharon el sujetador. Cristina me miró a los ojos, como para escrutar cual había sido mi reacción. Yo le sonreí como sin darle importancia. Mi autentica reacción se estaba produciendo poco a poco debajo de mis pantalones.
Untaron cierta crema sobre la espalda de mi esposa y con suaves movimientos de las manos empezaron a masajear toda la espalda de mi mujer. Ella parecía relajada y parecía que le gustaba aquella sensación.
Terminada la espalda, dijeron:
• Empezaremos ahora con la zona de los glúteos y piernas, relájese. Si lo prefiere, su marido puede quedarse.
• Sí, contestó ella.
• Necesitamos que se despoja de su ropa interior, es para evitar que se manche.
Ella, incorporándose, y sujetándose la toalla deslizó sus braguitas hasta los tobillos dejándolas al lado de la cama.
Deslizaron la toalla hasta mas de la mitad del culo de mi mujer tapando solo la unión entre ano y vagina.
• No tiene porque preocuparse. Somos profesionales.
Ella me miro nuevamente, pues la situación era nueva para ella. Estaba casi totalmente desnuda delante de dos desconocidos que estaban recorriendo su cuerpo con sus manos.
Al ver el culo de mi esposa y aquellas otras manos frotando las nalgas de mi esposa, mi polla se endureció de forma definitiva lo que tuvo que notar mi esposa pues me miraba constantemente, con esa mirada que pone en los momentos previos a hacer el amor conmigo.
Aquel movimiento de las nalgas, y de las caderas, que una y otra vez le levantaban suavemente empezó a hacer algún efecto en mi mujer, pues veía yo que su cara tomaba un color mas sonrosado. La verdad es que aquel movimiento era excitante. Uno le acariciaba suavemente las nalgas mientras que el otro la cogía por detrás levantando muy suavemente sus caderas imitando las penetraciones del hombre.
Mi esposa que hasta entonces mantenía las piernas juntas las separó levemente, lo que provocó que la toalla resbalara y dejara su culo entero a la vista de aquellos dos. En un rápido movimiento asió la toalla y se la colocó, a la altura de la cintura lo que hizo que uno de los masajistas se la bajara a la vez que le comentaba:
• ¿Se siente molesta?
• No, es que se había caído la toalla.
• Estamos terminando con esta zona y es casi mejor quitarla toda para no perder tiempo. Permítame.
Le quito con delicadeza la toalla. Pero mientras se la quitaba los dedos de aquel negro fueron deslizándose rozando la raja del culo a lo que, instintivamente mi mujer reaccionó separando levemente las piernas.
Uno de aquellos dos negrazos, se colocó de pie en el costado de la cama, hacia el que en ese momento estaba mirando mi esposa. Apenas 50 cms separaban la mano de mi mujer de la polla de aquel tipo que empezaba a tener unas dimensiones considerables, lo que no paso desapercibido para mi esposa que de vez en cuando se la miraba no sin cierto rubor.
El otro negro seguía masajeando a mi esposa desde los tobillos hasta la nalgas. Fue entonces cuando todo empezó.
El negro que no daba el masaje no pudo contener la excitación por mas tiempo y su pollo empezó a latir con virulencia por debajo de su pantalón. Mi mujer que lo noto , lo miraba cada vez mas , sonrojada y mirando hacia mí.
El del masaje separó con gran suavidad las piernas de mi señora, dejando ya perfectamente visible su peludo coño y sus labios.
Mi mujer no protestó, se limitó a mirarme. Tenía el coño húmedo se veía perfectamente. Sus manos fueron deslizándose muy despacio por el lado de la cama, hasta estar apenas 10 cms. De la polla del negro que estaba en el lateral de la cama.
Yo pensaba para mi: " otra sacudida de aquella polla prisionera debajo del pantalón y alcanzaría los dedos de mi esposa".
Y efectivamente así sucedió. La polla de Blake empezó a latir con movimientos rítmicos y cada vez que se estiraba tocaba los dedos de mi esposa que retiraba la mano silenciosamente para volver a colocarla en la misma situación.
La situación era de esta manera:
Mi mujer tendida sobre la cama boca abajo, completamente desnuda, con la cabeza ladeada hacia el lado en el que se encontraba Blake quedándole la cara a unos 50 cms de la polla de aquel negro y la mano a unos 10. Las piernas ligeramente separadas, lo que permitía distinguirle el vello de su coño y la separación de los labios.
Blake, en el lado de la cama hacia el que miraba mi esposa con un empalme tremendo, intentando que aquella polla tocase la mano de mi esposa.
Dick, detrás de ella masajeandole desde los tobillos a las nalgas y cada vez que se acercaba a su culo estirando el dedo gordo de su mano hasta rozarle levemente su coño y ano indicándome con su mirada que mi esposa estaba húmeda.
Blake decidió ya pasar a la acción. Se inclino desde el lateral de la cama hacia la espalda de mi mujer con la excusa de darle masaje en el dorso, pero la verdad era que lo que quería era que su rabazo quedara depositado en la mano de mi mujer. Y lo consiguió. Mi esposa al principio intento retirar la mano, me miró sonrojada con una ligera sonrisa, como pidiendo permiso. Yo le sonreí. Ella creyo ver en mi sonrisa cierta complicidad con lo que no retiro su mano sino que con los nudillos y muy despacio empezo a acariciar aquella polla.
Mientras, Dick viendo lo que mi esposa estaba empezando a hacer con los nudillos sobre la polla de su compañero, separó un poco mas las piernas de mi esposa y ni corto ni perezoso recorrió con su dedo índice la vagina de mi mujer, oyéndose un suspiro proviniente de la boca de mi mujer, que mirándome, empezaba a dejarse hacer.
Dick me mostró el dedo que acababa de pasar por la entrepierna de Cristina. Estaba totalmente empapado.
Cristina, me miraba y me miraba .
Blake me indico que me acercara a su lado. Una vez que estaba su lado, le dijo a mi mujer.
-Tu marido te va a ofrecer algo que te va a gustar. Quítame los pantalones. – Me dijo.
Yo, sin dejar de mirar a mi esposa, que seguía sintiendo el dedo de Dick acariciándole su vulva, le baje el pantalón a Blake y emergió un pollon tremendo. Negro y Duro delante de la cara de mi esposa que lo miró con cara de asombro.
• ¿Has visto que polla tan grande y dura tiene? Le pregunté a mi esposa.
• Si. – Contestó en voz baja después de unos segundos y no sin cierta timidez.
Dick, me hacía gestos de que el coño de mi esposa estaba realmente húmedo. Cada vez que en cada ida y venida que Dick hacia desde los tobillos a las nalgas, el dedo gordo le estaba acariciando la raja de su coño y el ano provocando en mi mujer un movimiento de separación de piernas,
Yo, que seguía al lado de Cristina, continuaba diciéndole cosas al oido:
• ¿Te gustaría ver como folla a una mujer?
Ella, que empezaba a excitarse, intentaba apartar la mirada de aquella verga negra que tenía a escasos centímetros de su cara, y buscaba mis labios. Yo La besé metiéndole la lengua un par de veces pero a la vez le retiraba dulcemente la cara para que siguiera contemplando aquella polla.
• Cada vez la tiene mas grande, - le dije.
• Si. – Contestó.
Ella empezó a buscarme la polla bajo el pantalón y me la empezó a acariciar. La tenía bastante dura pero ni mucho menos llegaba a las dimensiones de la de Blake.
• ¿Te gustaría agarrársela?
Ella no contesto, me miraba y seguía buscando mis labios.
• ¿Quieres movérsela despacio para que sientas toda su dureza?
Tampoco ahora contestó.
• ¿Te gustaría masturbarlo?
Al fin Cristina dijo: - ¿ Quieres que lo masturbe?
• Si..- Contesté.
Cristina se sentó en la cama al lado de Blake que también hizo lo mismo. Estaba asustada pero a la vez excitada.
Blake me dijo:
• Acércale la mano a mi polla.
Yo tome la mano de mi mujer, y se la acerque a la polla de Blake. Cristina la agarró. ¡Dios mío, era la primera vez que mi esposa tenia entre sus manos una polla que no fuera la mía!
Ni que decir tiene que la mano de Cristina no abarcaba la polla entera.
• Hazme una paja, Le dijo Blake a mi esposa.
Cristina mirándome, empezo a mover la polla de Blake de arriba debajo de manera rítmica, comprobando que en cada bajada la piel del prepucio dejaba ver un capullo grande y rosa.
Blake cada vez suspiraba mas su polla, gracias a la paja que mi mujer le estaba haciendo, estaba a tope. El le pasaba los dedos por el brazo a mi mujer que seguía moviendo la mano suavemente arriba y abajo.
Ella miraba esa polla y de vez en cuando me miraba a mi. Yo le comentaba:
• Mira como se la has puesto.
Un par de veces, Blake intento acercar la cabeza de Cristina a su polla para que se la comiera pero parecía que mi mujer, de momento no quería.
Entonces Dick se sentó al lado de mi mujer y empezó a acariciarle los muslos con la yema de sus dedos.
Unos segundos mas tarde, consiguió separar las piernas de mi mujer, colocando una de ella sobre su rodilla, a la vez que le iba acariciando la cara interna de los muslos pero sin llegar a su vagina.
Blake le pidió a Cristina que se la meneara un poco mas rápido, lo que mi mujer hizo provocando en aquel negro una respiración mas profunda y rápida.
Dick empezó, con su dedo corazón a jugar con la rajita de mi esposa, cosa que debió gustarla toda vez que mi mujer separó algo mas las piernas cerrando los ojos brevemente.
Dick, separó sus labios vaginales dejando al descubierto un coño húmedo a mas no poder. Cristina me miró y observó como me deshacía de mi pantalón y empezaba a masturbarme viéndola pajear a aquel tipo y viendo como el otro comenzaba a masturbarla. Ante tal situación la reacción de Cristina no se hizo esperar: Empezo a lanzar leves suspiros que nos indicaban que mi mujer estaba gozando lo que aprovechó Blake para, suavemente, inclinar la cabeza de mi esposa hasta su polla, no encontrando en este tercer intento resistencia.
Mientras, Dick, con una de sus manos jugueteba con el clítoris de Cristina y con la otra le introducía primero un dedo y luego dos haciendo que mi mujer lanzara sus primeros gemidos de placer.
Cristina ayudada por la poderosa mano de Blake, bajó lentamente su cabeza hacia aquella polla negra, y entre algún que otro gemido, provocado por las entradas y salidas de los dedos de Dick en su coño, apoyó sus labios en aquél grande y rosáceo capullo.
Cristina me miraba constantemente, como preguntándome si podía comer esa enorme tranca, a la vez que de vez en cuando cerraba sus ojos por efecto de las caricias de Dick.
Sin dejar de mirarme, mi esposa entreabrió sus labios ocultando en su boca, parte de la polla de Blake. Mi mujer le estaba haciendo una mamada a aquel negro. Cada vez mas atrevida, Cristina mientras chupaba acariciaba los huevos de Blake con suavidad, a lo que Blake respondio tumbándose hacia atrás diciendo entre jadeos:
• Chupa, te voy a meter todo el rabo, ...........
Cristina ya empezaba a coger el mismo ritmo que cuando me la chupa a mi, la estaba devorando con los cinco sentidos. Se la metía hasta donde le cabía, se la sacaba, me miraba , le pasaba la lengua a lo largo de la polla, jugaba con el capullo.
Dick, por su parte, se había arrodillado delante de mi esposa y tumbándola de espaldas en la cama empezó a pasar su lengua por el coño de mi mujer que estaba realmente caliente a juzgar por sus gemidos y por la humedad que se apreciaba en su coño.
La nueva posición de mi esposa, hizo variar la de Blake, que como quería seguir teniendo su polla en la boca de mi mujer, se coloco de rodillas en la cama con las piernas separadas siendo ahora él quién metía y sacaba su polla de la boca de Cristina ofreciéndola de vez en cuando sus testículos para que se los metiera en la boca, lo que mi esposa hacía constantemente.
Yo al lado de mi mujer le decía al oído:
• Te gusta?
• Mucho. – Respondía. Aunque muchas veces no podía responder pues enseguida tenía la polla o los huevos de Blake otra vez en la boca. ¿Y a ti?
• Me encanta. Es mi fantasía. Disfrútala. Realmente estaba a punto de explotar pero quería disfrutar de aquella escena que había soñado tantas veces.

Dick, se levanto y se colocó al lado de mi esposa. Le dijo:
• Chúpamela un poco a mi que te vamos a follar.
Mi mujer se giró y se encontró con otro pollon a su altura. Lo agarró y mirándome entreabrió sus labios para que aquel otro enorme rabo perdiera su cabeza dentro de la boca de mi mujer.
Cristina sin dejar de mirarme se lo saco y lo recorrió con su lengua desde la base hasta la punta. La tenía allí chupando a pocos centimetros de mí cuando de repente la situación cambió. Mi esposa mamaba con ansiedad aquella polla, la ansiedad que le provocaba sentir los dedos de Blake entrando en su coño que a estas alturas estaba totalmente empapado.
Cristina, sin dejar de masturbar aquella verga se la saco de la boca y me la ofreció.
• ¿Qué quieres que haga? – le pregunte.
• Me gustaría ver como se la chupas a otro hombre.- Me contestó. Me excitaría mucho.
Mi esposa sujetándome del cuello y muy suavemente me inclinó la cabeza y abriendo la boca me la metí.
La sensación que tuve es difícil de explicar. Era la primera vez que tenia una polla en la boca y la verdad que no me desagradó, sobre todo por la excitación del momento.
Cristina me ayudaba a chupársela levantándome y bajándome la cabeza, llevaba mi mano hasta la parte de la polla que quedaba, por sus extraordinarias dimensiones, fuera de mi boca y me movía la mano arriba y abajo de la verga masturbando a Dick a la vez que se la mamaba.
Así estuvo mi esposa un buen rato hasta que note que sus suspiros se hacían mas intensos. Por el rabillo del ojo pude observar que Blake sujetaba por las caderas a mi esposa y la colocaba tumbándola en la cama a lo ancho, de manera que sus piernas quedasen fuera de la cama.
Dick le decía:
- Vas a disfrutar de esta polla, preciosa ¿quieres que te folle verdad?
• Métemela ya , que dura y grande. – Contestaba Cristina.
Yo que no quería perderme la penetración, solté la polla de Blake y me acerqué a mi esposa. Ella, muy excitada, me decía:
- Me la va a meter toda para que tu lo veas, me va a follar con ese pollon. ¿ Quieres que me follen?, me van a hacer disfrutar como nunca y se correrán dentro de mi.
Dick se humedeció algo el rabo, y se puso un preservativo. Lo acercó a la vagina de Cristina, que por entonces estaba chorreante. Extendió su mano izquierda agarrando con suavidad y dulzura la polla de Blake a la que empezó a masturbar.
• Me encantan. Que grandes. Que gordas. – comentaba mi mujer. Mi mujer no pudo decir nada mas pues empezó a gemir al notar la polla de Dick frotarse contar su clitoris.
Dick colocó su rabo a la entrada del coño de Cristina y empujo suavemente entrando en él.
Mi esposa dio un respingo acompañado de un profundo jadeo. Yo veía como el coño de Cristina empezaba adaptarse a aquel grosor. El negro entraba muy despacito y en cada metida mi mujer suspiraba y ponía los ojos en blanco girando de gusto su cabeza a los lados y sin soltar la polla de Blake que movía frenéticamente.
Mi mujer pedía, suplicaba que se la metiera entera y empujaba su pelvis hacia delante, hasta que lo consiguió.
Cristina había colocado sus piernas alrededor de las caderas de Dick y su movimiento pélvico hacia delante hizo que el pollon del negro le entrara hasta el fondo. Mi esposa lanzo un grito, no de dolor sino de gozo cuando aquella verga le lleno su coño. Se retorcía, gemía, suspiraba , -Fóllame –gritaba, ponía los ojos en blanco giraba su cabeza constantemente hasta localizar la polla de Blake y cuando la vió abrió su boca pidiendo que se la metiera.
Blake hundió su verga en la boca de Cristina mientras con dulzura y lentitud Dick metía y sacaba su enorme tranca del humedecido y dilatado coño de mi esposa.
Estuvieron un buen rato follando por boca y coño a mi esposa, que no paraba de gemir y retorcerse de gusto ante mis asombrados ojos, mientras yo le susurraba lo mucho que me gustaba verla bien follada por aquellos dos negros.
Mi esposa me miraba, me daba la mano que sentía yo temblar antes los espasmos que aquella polla le estaba produciendo.
Mi esposa se corrió entre grandes gemidos mirándome y agarrándome la mano con fuerza. El negro seguía con su particular mete y saca. De repente la sacó, toda empapada y dándose un respiro dejo su lugar a Blake que separando las piernas de mi esposa se la volvio a meter, lanzando Cristina un nuevo suspiro.
Acababa de correrse Cristina, pero parecía que aquel pollon entraba sin ninguna dificultad.. Blake estaba super excitado a juzgar por lo empujones que estaba dando, a lo que mi mujer no decía nada. Parecía que le gustaba la fiereza con la que Blake se la metía.
Ahora era Dick quien con su polla buscaba la boca de mi mujer, consiguiéndosela meter para que Cristina iniciara unas profundas succiones que me estaban volviendo loco.
Ella me miraba constantemente, y en sus ojos pude notar un gozo que jamas había visto antes.
Blake, dijo:
• Siéntate encima.
Blake se tumbó en la cama boca arriba con su enorme cipote mirando al techo. Mi esposa acerco su boca nuevamente a la polla de Dick que se había situado de pie sobre la cama para seguir comiéndosela al tiempo que a horcajadas se sentaba sobre el capullo de Blake.
Poco a poco mi esposa descendía por la polla de Blake hasta que de repente la tuvo toda dentro, no sin dar un nuevo gemido de placer. Todo ello sin dejar de chupársela a Dick cuya cara mostraba que la corrida estaba cerca.
Cristina subía y bajaba por la polla del negro. Al principio lentamente y luego con un ritmo mas frenético. Volvía a tener convulsiones de placer cada vez que aquella verga entraba hasta el fondo.
Blake la agarraba por las cadera y la subia y bajaba, le agarraba sus pequeñas tetas pellizcándole los pezones y Cristina a la vez que se la mamaba a Dick se volvía loca diciendo:
• Me vuelvo a correr, que gusto, dadme!.
Blake paró en su movimiento y atrajo, con la polla negra todavía dentro a mi mujer hacia él, ofreciéndole a Dick el estrecho y precioso culo de Cristina.
Cristina comprendió todo cuando noto que los dedos de Dick jugueteaban en su ano empapándolo con un aceite acuoso que permitió en breves segundos que uno de los dedos de Dick se introdujeran en su ano haciéndo dar un respingo y un pequeño gritito de dolor a mi esposa.
Ella al principio no parecia estar muy dispuesta a que aquella enorme tranca le desvirgara su estrecho ano, pero blake la tranquilizó metiéndole y sacándole toda la polla del coño y diciéndole.
• Tranquila que te va gustar, relajáte y siente la fuerza de nuestras pollas:
.
Cristina volvió a recuperar el movimiento de penetración, esta vez para adelante y detrás, parecía que no quería que esa verga saliese definitivamente de su cuerpo. Se agarraba a los pectorales de Blake, otras veces buscaba mi mano, y asi cogidos de la mano se metia mas y mas aquella polla.
• Me voy a correr otra vez, como me follan, que pollas tienen quiero su leche....
Cosas así me decia. Su 2º o 3º Orgasmo parecía estar próximo.
Dick que había ya conseguido a base de lubricante introducir el dedo completo en el ano de Cristina, lo intentó con un segundo dedo, pero aquel estrecho culo parecía no admitirlo. Por fin después de mas lubricante el segundo dedo inicio su entrada acompañado de susurros de placer y dolor de Cristina.
Sacó los dedos, y colocó sólo la punta de su polla sobre el agujero de mi mujer. Cristina estaba medio excitada medio nerviosa.
Dick intento tranquilizarla:
• Yo no empujaré y serás tú la que me pidas mas.
Cristina dejó de moverse sobre la polla de Blake, parecía que no quería, que le estaban haciendo daño pero aquello duró solo unos breves segundos.
Cristina con su mano izquierda intentó separar un par de veces a Dick de su culo, pero Dick insistía y su polla cada vez estaba más enganchada del culo de mi mujer. Aunque Cristina no quería que la follasen su culo no dejaba de moverse sobre la polla de Blake.
Dick que estaba realmente excitado, sujetó los brazos de mi esposa, quedando así ella inmovilizada, si bien seguía cabalgando sobre Blake entre gemidos.
Fue imposible evitar que Cristina y aquella poderosa polla tocándole la entrada del culo, empezara a deslizarse dentro del culo de mi mujer. Cuando entro la punta de aquella polla mi mujer aunque estuviera sintiendo dolor no dejaba de moverse sobre Blake escapándole suspiros mezcla de gozo y dolor.
Mi esposa ante la excitación de tener dentro una polla de dimensiones considerables, y el roce de otra en su culo, fue relajando y dejando paso a éste.. Ya tenía bastante dentro del ano de Cristina. Tras los primeros momentos de dolor Cristina pareció relajarse.
Aquellos negros empezaron a penetrarla simultaneamente con movimientos acompasados. Blake se la sacaba del coño y Dick se la metia en el culo.
Mi Mujer estaba a punto de correrse, decía:
• Como me follan, Fuerte fuerte dadme fuerte.
Eran constantes gritos de placer. Me miraba y me deciá:
• Mira como me dan por culo y me follan a la vez. Que machos que pollones tienen. Como me gusta.
Entonces vino su orgasmo. Espectacular, lleno de gritos y exclamaciones.
• Te vamos a llenar de leche. – le dijeron.
Entonces me dijeron que me pusiera en el suelo cara arriba. Cristina se sentó encima mío con su coño hundido en mi polla que estaba por explotar.
Se sacaron los preservativos, y con sus pollas apuntando a la boca de Cristina. Yo estaba debajo y veía todo el espectáculo. Y ayudándose de sus manos descargaron, primero Blake y luego Dick su leche sobre la cara y los pechos de Cristina.
¡ Que cantidad de leche! Los chorros de semen le resbalaban por sus mejillas, barbilla labios sacando Cristina su lengua para saborear todo el semen que había quedado en sus labios, a la vez que me miraba, y veía la leche esparcida en sus pechos.
¡Dios, que cara de vicio tenía!
Blake mientras recogía con su polla medio erecta los chorros de leche que habían quedado en la cara de mi esposa, obligándola a abrir los labios para metérsela en su boca haciendo con ello que mi mujer saboreara toda la leche.
Así nos llegamos a correr los dos juntos a la vez mientras Cristina se movía a lo bestia sobre mi polla, y yo descargaba dentro de ella. Quedamos tumbados en la cama. Cristina me miraba y en su expresión notaba la felicidad que aquellos dos negrazos le habían proporcionado con sus pollas. No dijimos nada. Mi esposa había conocido otras posibilidades en el sexo y seguramente no iban a ser las últimas.
No hablamos mas de aquella maravillosa tarde. Alguna vez cuando hacíamos el amor le susurraba cosas sobre aquellos dos negros que se la habían follado y notaba como se excitaba con aquel recuerdo, pues su coño se le humedecía mas de lo que ya estaba, y alcanzaba rápidamente el orgasmo.

8 comentarios:

  1. me gustaria tener esa experiencia con mi mujer es muy exitante

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  2. Y a ella le gustaria?
    Te gusta ser un cornudo consentidor?
    Mira mi blog.

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    1. A esta no le hagáis ni puto caso que si no le place lo que dices, te censura, la muy guarra. Resulta que quiere follarse todo lo que le guste delante del marido y encima pretende que el Papa de Roma le coma el coño y la hagan santa. ¡Ji, ji, ji...!

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  3. MI MUJER LO HIZO CON 3 NEGROS EN PUNTA CANA Y FOLLO TODA LA NOCHE

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  4. SI QUIEREN FOLLARSE A MI MUJER ESCRIBAN maryy964@hotmail.com,les contestaremos.

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  5. que rica experiencia en pareja. si todos pensáramos igual el mundo seria mejor

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  6. Si quieren follarse a mi mujer, se pone cada viernes y sábado a partir de las 5 de la tarde en La Rambla de Barcelona, en la esquina con la iglesia de Belén, sin bragas y ya chorreante para que cualquiera se la clave hasta las amígdalas. Yo me ubico al lado de El Regulador que antes era una joyería-relojería y ahora es un restaurante pero no le han cambiado el nombre (no entiendo nada) y me voy pajeando mientras ella se lo hace con cualquiera. Casi nunca tenemos problemas porque Barcelona es una ciudad muy viciosa, casi parece Francia. Sólo una vez se acercaron dos municipales con mala cara pero al final también acabaron follándosela y eso que uno era una mujer.Ya lo saben, amigos corneafores, aquí estaremos para lo que gusten follar. ¡Y es que la vida son cuatro días!

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  7. Amigo Cabo Matencio, y uno solo tiene que llegar a La Rambla y decirle que te la quiere follar?. Dinos más detalles, cómo se ve ella, que tipo de ropa, tiene el símbolo de Queen of Spade?.
    Dime más de los visioso que es Barcelona y Francia. Allí (Barcelona y Montpellier) ando yo.

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