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El regreso de ella

Llegamos al hotel donde habitualmente tenemos nuestros encuentros.

Tal como llegamos me ordenó que me pusiera en la cama sólo con calzoncillos. Ella entró en el baño para prepararse para la ocasión.
Pasó un buen rato. Perdí la noción del tiempo. Yo puse la televisión, y me quedé medio dormido.

Me despertó ella cerrando la puerta de entrada y diciendo:

- Hola amor. Ya estoy en casa.
- ¿Cómo ha ido la cena? le pregunté mientras abría los ojos y pude contemplarla estupenda.

Iba muy sexy con un vestido negro muy ajustado y un escote muy generoso. Estaba espléndida. Calzaba unos buenos zapatos de tacón. Vestía unos pendientes y un collar negros con un as de picas.

- ¿Quieres saber como ha ido la cena? preguntó con cara de morbosidad.
- Si. Quiero todos los detalles.
- Pues me lo he comido todo. ¿Sabes aquel compañero de trabajo que te menciono a menudo?, pues me ha invitado a una copa después de la cena de empresa y he ido porque el resto de gente no quería continuar la fiesta. Hemos ido a un bar de copas, y hemos hablado mucho y bailado.

- Muy bien, Se habrá puesto las botas con este modelito que llevas.
- Sí, más que las botas, cariño. ¿Quieres saberlo todo? - Ya veo que si. Tu erección encima de los calzoncillos te delata. Hizo un silencio mientras miraba con satisfacción mi bulto.
- ¿Realmente te excita que haya salido con otro hombre a solas?
- Me da un poco de celos pero me excita.  Me excita que sepas disfrutar a cada momento de la libertad que quieras y con quien te guste. Ya lo sabes.
- Me ha regalado este juego de pendientes y collar. ¿Te gusta?
- Sí. Es muy bonito y sexy.
- A mi tambien. Me lo pondré cuando tenga ganas de guerra.

En ese momento se puso encima de la cama de pié, y se aproximó y se puso justo encima mío para que pudiera contemplar que no llevaba bragas.

- Veo que vas muy accesible. Le dije con una sonrisa pícara. Creo que no has salido asi de casa.

Se agachó lentamente y me enseño su sexo muy de cerca.  Su coño brillaba y rebosaba humedad.

- ¿Quieres chuparlo?. Me preguntó con voz entre sensual y autoritaria.
- Claro que si. Será un placer. Sabes que tu coño es mi manjar.

Se agachó del todo y me puso su coño mojado en la boca. Mi excitación superaba los prejuicios de pensar lo que realmente estaba haciendo. Estaba chupando su coño recién corrido. No lo había dicho pero los dos sabiamos lo que había pasado. Ella me miraba mientras me cogía la cabeza y me lo daba con todo su amor.
- Toma, cariño. Cómetelo todo. Yo ya me he corrido varias veces hoy.

Estaba como loco saboreando su sexo depilado mientras en mi mente venían imagenes de ella disfrutando con su compañero.

Pasamos asi un buen rato, dentro del cual ella se corrió en mi boca. Me encanta hacer que se corra.

- ¿Te gustaría ver como me folla otra polla?
- Sabes que si. ¿Te ha gustado su polla?
- Mucho. Era grande y dura.
- Mmmmmm. ¿le llamabas por su nombre mientras te follaba?
- Claro que si.
- ¿Qué le decías?
- Mmmmmm, fóllame, Jose Antonio,  métemela toda !!!

-¿Quieres ver ahora como me folla otra verga?. Sabes que de momento no lo vas a ver en vivo porque me da corte pero te he traido un regalo.

Sus palabras me dejaron excitado y helado.
Sacó de su bolso un pene negro con una correa, de esos que se usan en dominación, y que cuando está puesto no puedes hablar.

- ¿Quieres que te lo ponga?
- Si, mi amor.

Me levantó la cabeza y me introdujo la parte menos grande en mi boca. Pero era lo suficiente grande para que no pudiera hablar. Me ató la correa por detrás de la cabeza con suma delicadeza.
Puso crema lubricante imitación de semen a lo largo del pene.

- Ahora verás como me folla esta polla, y lo verás muy de cerca.

Se puso de espaldas como si quisieramos hacer un 69 y con una habilidad innata se introdujo el pene muy lentamente en su coño.

- ¿Lo ves bien? ¿Ves como me folla Jose Antonio?
- mmmmmm era lo único que podía decir. El hecho de no poder hablar le daba un sentido de superioridad y a mi un punto de sumisión que era muy excitante.

Se fué moviendo cada vez más deprisa y más rápido. Mi cabeza se movía al ritmo de ella, y mis ojos estaban super abiertos viendo esa escena de sexo tan cerca de mis ojos.

Ella, mientras,  había bajado mis calzoncillos y cogido mi pene y me estaba haciendo una maravillosa mamada. La excitación era total. La verdad es que no pude aguantar mucho rato así, y en menos de lo que hubiera querido me derramé en su boca, mientras seguía viendo como mi boca-polla seguía follándola.

Una vez corrida se incorporó y se dió la vuelta. Lo que hizo a continuación no lo olvidaré jamás. Con mi corrida en su boca inició una mamada lenta en mi boca-polla. Yo estaba con los ojos desorbitados viendo como hacía una mamada delante de mis ojos. Poco a poco dejaba salir la leche de mi corrida por la comisura de sus labios y el flujo blanco y caliente bajaba a lo largo de la polla negra.

Mis sensaciones estaban al borde del colapso, ya que no podía hablar, y ella estaba haciendo una corrida en la polla negra delante de mis ojos.

Luego me preguntó:
- ¿Te gustaría ver mi coño lleno de leche?
- Mmmmmm. Sólo pude mencionar.

Se volvió a dar la vuelta, y se folló otra vez a la polla negra, pero esta vez podía ver la corrida entrando y saliendo de su coño resbalando por la polla. Una escena que cuando piense en ella  el resto de mi vida, me creará una erección irremediable.

Estuvo cabalgando unos minutos más fuera de si, hasta que se dió cuenta que mi miembro volvía a estar en erección por los estimulos visuales que estaba recibiendo. Así que me desabrochó  el aparato de la boca, y esta vez, se puso a cuatro patas indicándome el camino.

La cabalgué un buen rato como un loco.  Se corrió mientras la follaba, y eso provocó que yo me corriera por segunda vez, pero esta vez dentro de ella.

Reposamos unos minutos.  Nos abrazamos.

- ¿Te ha gustado, mi amor?
- Sí, me ha encantado. Te amo. Disfruta la vida. Siempre estaré ahí para compartirla contigo.