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Romantic Session
DaneJones Romantic evening making love powered by YouPorn.
¿Y si te enganchas del otro?
parece simple, pero tiene un significado profundo, porque no es tanto si te gusta más con otro, todos podemos tener momentos en que disfrutemos más de una caricia o de un beso que de otro, va más allá, va a un ¿y si me engancho de otra persona?
Es un miedo lícito, es ese pensar, si, me atrae la idea, pero ahora estamos bien con mi pareja, no se si esto puede llevarme a cotas insospechadas de placer haciendome desear más y más encuentros alejándome de la persona a la que amo.
La respuesta era sencilla. No debemos confundir conceptos, no se mete uno en ésto para irse con otros, bueno algunos sí, pero no suelen durar, uno o una se mete en éste berenjenal en busca de nuevas sensaciones, de sentir cuatro manos en tu cuerpo, o seis u ocho, dos lenguas buscando ese punto en tu anatomía que te hace vibrar, es ese sentir dos miembros en tus manos, o abrazar a otra mujer mientras sientes las manos de ellos en tus muslos. Es ver esas miradas electrizantes de amor compartido, sentir esa fuerza, esa energía que se genera cuando varios amantes se juntan. No mentiré, no es lo mismo la relación de pareja en lo que a cama se refiere después de tales encuentros. Pero no porque encuentres una lengua más habilidosa, aunque pueda darse.
La ventaja de la pareja es que te conoce, sabe tus secretos más recónditos, sabe que necesitas cuando tienes esa mirada perdida, sabe cuando debe ser brusco y cuando suave, conoce tus deseos casi mejor que tu misma. Pero las relaciones de a dos, son de a dos. Después de probar los múltiplos, hay momentos en que te invade el deseo de repetir esas sensaciones, aunque cada vez sean distintas, porque el tacto de las pieles varíe.
Recapitulemos, ¿en que cambia la relación?
Una vez lo has probado, la relación de pareja se incrementa, los encuentros se suceden en un torbellino de deseo, porque esa confianza depositada en sus manos, en sus acciones, hacen que aún le ames más, te atraiga más y le necesites más.
Además los recuerdos excitantes, el hablar de ellos, el rememorarlos entre susurros son un gran afrodisíaco. Y quien sabe si no aprendes nuevas técnicas que contarle a tu pareja, un oye, me han acariciado por esta zona y sentí algo nuevo, que me vuelve una loba, ¿probamos?
Pero a su vez, sueñas con sentir de nuevo la invasión de varios cuerpos, es difícil probarlo una vez y olvidarte, porque eso vuelve a ti, te llama, y caes de nuevo en la tentación del sexo en grupo, una y otra vez, dejándote envolver por el manto de la lascivia, impregnándote de deseo lujurioso, poniendo esa mirada felina que pide más.
Un Regalo especial !!!
Declaración de amor cornudo
Sueño que por fin puedo "declararme", decirte cuánto te amo y te amaré, de por vida. Sin límites. Porque tú me habrás dado la vida, me habrás hecho nacer como hombre a una nueva vida. Porque hasta ahora vives porque vives, porque te han traído a un mundo al que no le encuentras sentido porque naces para morir y lo ves todo con una una rutina animal, vegetal, sin sentido. Porque esa vida no es vida pues todo es monótono, previsible y rutinario, hasta que envejeces y esperas la muerte. Y así malvives un día con otro, sin esperanza, al saber que te toca vivir porque sí, sin encontrarle el aliciente, ni la esperanza de encontrarle un sentido. Y así vegetas, comes, duermes, sueñas y despiertas a un nuevo día que ya sabes cómo será de la mañana a la noche. Sin esperanza de levantarte con la ilusión de vivir cada segundo del día porque la mujer soñada a la que amar incondicionalmente no existe. Sabes que no existe, porque todas son vulgares, verduleras que gritan. O que te creen un enfermo cuando les cuentas tus fantasías. O les falta clase, estilo y distinción para poder admirarlas por entero. Para adorar hasta sus sobacos.
Y así malvives hasta que un día aparece de pronto ella; una mujer inteligente con una arrolladora personalidad, carácter, estilo, clase y elegancia. Un ser exquisito que desprende un halo de belleza interior y un carácter de mujer segura de sí misma que la hace bella, irresistible, y con una belleza que te iluminan la vida con su sola presencia. Una chica excepcional, divina, que te hace sentir mariposas en el estómago. Una mujer muy lúcida de armas tomar, pero dulce, muy dulce, aunque segura de sí misma. Que sabe lo que quiere, lo que busca, lo que requiere, lo que espera de la vida. Lo que se merece. Sencillamente: que la adoren.

Que todos sean sus sumisos. Porque tú has nacido para ser adorada y es justo y cabal que lo exijas porque es de justicia que así sea. Lo mismo que es justo acabar con la pobreza y darle a cada uno lo que le corresponde, es justo que tú, mi Diosa recibas la adoración que te mereces porque has nacido para ser Diosa, para ser amada incondicionalmente y sin recato. Porque un segundo a tu lado es una eternidad, aunque sea en la distancia. Aunque todo sea un sueño y mañana despierte a la realidad. Pero mientras tanto sueño que existe, que eres, que estás y que yo me entrego a ti para ser tu más sumiso esclavo cornudo. Para adorarte, cogerte en brazos, llevarte al baño, bañarte, secarte y cogerte de nuevo en brazos para llevarte a la cama y vestirte prenda a prenda adorando cada parte de tu cuerpo. Porque te lo mereces. Porque es de justicia que yo sea tu sumiso cornudo. Porque es natural, lógico y justo. Y humano. Sobre todo es de justicia que tú tengas un esclavo sumiso cornudo como yo. Si no lo tuvieras te faltaría algo. No estarías completa. Tú has nacido para eso y es lógico, natural y consecuente que lo tengas. Tan natural como la lluvia o una puesta de sol. Porque sueño que fue conocerte y cambiar mi vida. Como si un huracán arrasara con todo, como si un vendaval de dicha y felicidad abriera de golpes las ventanas de mi opaca vida y lo llenara todo de aire fresco, de vida. Fue conocerte y cambiarlo todo; cambiar mi forma de entender la vida al comprender que la vida está en ti, que tu eres el sentido de la vida. Porque sueño que te quiero, amor mío, y desde el primer día que te conocí supe que sería tu sumiso cornudo. Siempre lo he sabido. Siempre te he buscado. Es irremediable, es inútil luchar contra ello porque tú terminas por imponerte sobre mí pues si tú has nacido para gobernarme, yo he nacido para ser tu sumiso cornudo. Afortunadamente. Porque amarte y ser tu sumiso cornudo, para entregarse a ti, es una vocación, un estilo de vida, una dedicación absoluta que se vive y disfruta segundo a segundo. Y sueño que lo has cambiado todo en mi vida y no sólo mi forma de vivir, sino mi forma de ser, de pensar, de entender la vida. Has conseguido que vuelva ser hombre, aunque resulte paradójico. Porque con tu estricta severidad y tu dulce instrucción, me haces recordar que he nacido para amarte, para entregarme a ti y para adorarte por el resto de mi vida. No sé a dónde me vas a llevar, pero ya me he comprado el pañuelo porque quiero ir de tu mano y con los ojos cerrados a donde quieras llevarme, amor mío. Sin miedo, con seguridad, sin impedimento alguno.
Voy de tu mano a rebasar todos los límites que tú quieras, a donde quieras llevarme, al amor absoluto y total, a la entrega incondicional. Porque te amo profundamente, porque contigo la palabra amar significa más que un “te quiero”; significa entrega y sumisión a tus caprichos y entregarse a un amor absoluto y definitivo. Total, sin límite, sin miedo, sin recato.
Porque ser tu sumiso cornudo me hace hombre, me hace renacer, me hace sentirme vivo. Porque no concibo otra forma de vida que no sea la de ser tu sumiso, la de aceptar tu voluntad, la de adorarte, la de no tener ningún derecho sobre ti y ser tu fiel esclavo cornudo mientras tú eres inmensamente libre. Es de justicia: tu libre y yo esclavo. Es normal, lógico y consecuente. Ley de vida. Porque te amo. Porque lo aceptaría todo de ti como símbolo de que mi amor por ti no tiene límites y rompe todas las barreras sociales. Aunque nadie lo entienda. Da igual. Y por eso te suplico que me ates más a tu amor por ti porque no quiero tener ningún derecho. Sólo obligaciones; la deliciosa obligación de servirte, adorarte y darte placer porque mi placer es ver que tú lo tienes. Y porque adorarte y amarte es un privilegio y todo lo que graciosamente quieras darme lo aceptaré como un generoso gesto tuyo, al que no tengo derecho. Renuncio a todo. Y acepto lo que gentilmente quieras darme, ya sea un beso o el privilegio de verte con otro. Pero esa decisión será siempre tuya y no te suplicaré nada, excepto que me dejes mirar cómo me haces cornudo, cómo me humillo ante ti al entregarte mi bien más preciado: mi dignidad como hombre. Mi orgullo de macho. Porque para mi los cuernos son un signo de amor, de entrega, de que te lo doy todo: hasta lo más preciado que tiene un hombre. Así que reconozco que no tengo absolutamente ningún derecho sobre ti, ningún privilegio, y que mi vida estará dedicada exclusivamente a servirte porque mi única misión será esperar a que mi Diosa se digne concederme una satisfacción.
Lo acepto.
Y estaré en castidad absoluta y sin que ninguna mujer me toque, mientras que tú follas con quien quieres, donde quieres y cuando quieres, porque yo te daré y doy las gracias por hacerme cornudo. Porque voy a ser el mejor cornudo y luciré tus cuernos con orgullo y dignidad, con la esperanza de que me regales con asiduidad el premio de llamarme “mi cornudo” o “mi marido cornudo”. Porque que no me lo llames, que no pueda oírlo de tus labios, sí que será mi mayor castigo. Y porque será un honor dormir sobre las sábanas donde has follado con tus amantes y limpiarte el coño de su semen. O poner su polla en tu coño y lamerles los huevos para que sienta más placer y te puedan follar mejor. Para que me humilles ante ellos, se exciten y puedan follarte mejor y darte más placer. Todo por ti, por tu amor, por tu placer, porque amarte es vivir y ser tu sumiso paladear la vida, tu vida, y disfrutar el privilegio de respirar el aire que tú respiras. Porque eres la vida, porque un sencillo gesto como apoyar la cara sobre tu coño y estar ahí quieto, me lleva a perder la noción del tiempo, sentir la felicidad plena segundo a segundo, y comprender que sólo puedes decir que has vivido si se te ha amado y lo has experimentado, si has tenido tu cara pegada al coño de tu Diosa y el tiempo se ha hecho eterno. Porque esa es la eternidad, amor mío.
Porque ya te quiero, amor mío.
Te amo.
MIentras yo dormía.
Cristina llego a casa al amanecer, oí la puerta del garaje y el sonido del coche al entrar. Minutos después, sentí se acostaba junto a mi. Se abrazo a mi, sentí sus pechos desnudos en mi espalda. Cristina me acaricio el pecho, bajo su mano hasta mi pene y comenzó a acariciarlo. Pensé que quería guerra, intente girarme.
- Ssssssssssss, quieto, me ha pasado una cosa. ¿quieres que te la cuente?
- Si, por supuesto, respondí.
- Me he enrollado con un chico.
- ¿Cómo?, dije intentando revolverme.
- Sssssssssssssssss, repitió mientras me acariciaba el pene.
- ¿Quieres que te lo cuente o me doy la vuelta y me duermo?.
- Cuéntamelo, respondí, con una extraña sensación de rabia y excitación.
“Conocí a un chico muy interesante en un Pub justo cuando volvía de llamarte, charle unos minutos con el, tenia algo que me atraía, me invito a una copa, no acepte la invitación, porque estaba con mis amigas. Minutos después todas empezaron a irse, unas que tenían niños, otras que llevaban todo el día por ahí…… Al final todas nos íbamos.”
Cristina continuaba acariciándome mientras me relataba su historia. “al vernos salir, el chico salio a nuestro encuentro,
- ¿Ya te vas no te tomas la ultima con nosotros? somos inofensivos, me susurro.
- Dame 5 minutos que me despido, le conteste yo.
La noche fue pasando un rato después el me propuso ir a un sitio mas tranquilos los dos solos. Acepte, no se que tenia ese chico que me atraía un montón. Pedimos una copa en otro local allí empezamos a jugar, miradas, susurros, besos, caricias…yo me estaba poniendo muy caliente.”
Lo que Cristina me contaba me excitaba, la ira había desaparecido y la excitación aumentaba. Ella continuaba acariciando mi ya durísimo pene.
- “salimos del local nos montamos en su coche, sin saber muy bien a donde nos dirigíamos, en los semáforos nos besábamos, el con su mano libre acariciaba mis muslos entre cambio y cambio de marcha, yo le acareaba el pelo. Llegamos a un parking, cerca de un pinar, muy oscuro, perfecto, se veía el reflejo de más coches en la distancia. Comenzamos a besarnos, a acariciarnos a meternos mano, pasamos al asiento trasero, yo esta sentada sobre el con mi vestido recogido en la cintura, sin sostén, sintiendo entre mi cullote y sus pantalones un durísimo bulto. El sin camisa. Me senté junto a el, desabotone sus pantalones, metí mi mano entre sus boxer, no me costo nada sacar un buen y duro pene de su escondite. Me ayudo a deshacerme de mi vestido, y yo a el le ayude a deshacerse de sus pantalones.
Lo que Cristina me contaba cada vez me excitaba mas, de vez en cuando interrumpía su relato y besuqueaba el cuello o jugueteaba con mi oreja. “seguimos besándonos, tan pronto estaba besando mi boca como se inclinaba sobre mis pechos. Empecé a besarle el cuello, el pecho, los abdominales, descendí por su cuerpo hasta su polla. Una verga hermosa, sin prepucio, con el glande colorado, y sabroso. Me incline sobre el, jugué con mis labios sobre su glande, después con mi lengua. Luego me dedique a cometerlo entero. Estuvimos un minuto así, hasta que nos acomodamos definitivamente, el apoyo su espalda en uno de los laterales y yo me coloque a cuatro patas sobre el asiento. Se la chupaba mientras le pajeaba, el con sus manos acariciaba mis pechos, mi sexo, mi culo. Retiro mi mano para que solo usase mi boca, acepte. Me retire y comencé a jugar con mis pechos sobre su durísima polla. Nos besamos. El tomo mi cabeza con sus manos y me llevo de nuevo a su pene, El tomo el ritmo, el jugaba conmigo con sus manos y sus caderas. Yo con mi boca, mi lengua, mis labios intentaba darle todo el placer que podía. Escuchaba sus gemidos, sus suspiros, eso me excitaba aun mas. Tenía esa polla durísima en mi boca, sus suspiros aumentaron, sus gemidos, el movimiento de sus caderas. Continúe chapándosela, ahora de nuevo me ayudaba de mi mano. Me apretó fuerte contra el, su polla entro casi entera en mi boca, intente retirarme, ya era tarde una décima de segundo después sentí como el primero de sus chorros de leche llegaba hasta mi garganta. Era caliente, con un sabor especial, me gustaba. Retiro sus manos dejándome libre, fui yo la que continúo chupandosela hasta que termino totalmente. Me incorpore, nos besamos. Nos besamos unos minutos, el parecía exhausto y yo estaba cachondísima. Movía mis caderas buscando el roce de mi sexo contra su muslo.
- ¿ Qué te parece si nos vamos a un sitio mas cómodos?, me propuso.
Con lo excitada que estaba acepte, al instante.” La historia que Cristina me contaba cada vez me excitaba mas, cuando podía la besaba, ella seguía con el suave masaje sobre mi durísima polla. “Me puse el vestido, el se vistió completamente y comenzó a conducir, de nuevo nos adentramos en la ciudad. Poco después llegamos a un piso del centro. Aparcamos en el garaje. En el ascensor me tomo por la cintura y comenzamos a besarnos. Al salir del ascensor ya llevaba las tetas fuera del vestido. Entramos en su casa. Al entrar me tomo por la cintura, me llevo contra una pared. Comenzó a besarme el cuello, su mano se abrió paso entre mis piernas, acaricio mi sexo ligeramente, aparto mis bragas, empapadas por la excitación, dejando mi sexo más o menos libre, mis pechos rozaban contra la pared. Sentí como se deshacía de sus pantalones. Oí como rompía un paquete. Imaginé que estaba abriendo un condón. Unos segundos después su polla rozaba ya mi sexo buscando una entrada, me acomode para recibirla, la deseaba. Me la metió suave, pero hasta el fondo, hasta casi ponerme de puntillas. Yo, gemí, suspire, casi me corro en ese momento. Comenzó un suave moviendo de caderas mientras sus dedos trabajaban sobre mi clítoris. Mientras besaba mi cuello podía escuchar su excitada respiración. No se el tiempo que pasamos así pero fue una delicia.
- Vamos a mi cama, estaremos más cómodos; susurro a mi oído.
Me tomo de la mano y me codujo a su habitación. En un lateral de la cama nos besamos, el me agarro fuerte por mis nalgas y me apretaba contra el, sentía su pene rozando contra mi vientre. Me senté en la cama, aquel pedazo delicioso de carne quedo a la altura de mi boca. Lo tome y juguetee con el uno segundos en mi boca con el, enseguida el me tumbo en la cama. Arrodillado frente a mí, levanto mis piernas sobre la cama, apoyando mis pies en el borde del colchón. Yo le miraba, el con ambas manos recorría el interior de mis muslos. Llego a mi sexo, completamente abierto, comenzó a acariciarlo, acariciaba mi clítoris mis labios, introdujo dos de sus dedos. Me agarro por mis caderas y me atrajo hacia su boca. Mi sexo quedo pegado a su boca, estaba apunto de volverme loca. Sus labios presionaban mi clítoris, su lengua jugaba con la entrada de mi sexo. Sus manos jugaban con mis pechos, acariciaban mis pezones, los pinzaban suavemente. Introdujo un par de dedos en mi sexo, los movía con suavidad y sabiduría. Llevo ambos dedos y los llevo a mi boca, me encanta el sabor de mi sexo. Repetimos varias veces. Estalle, cuando sus labios devoran mi sexo, un dedo trabajaba sobre mi vagina y otro empezó a trabajarse la entrada de mi culito. No aguante mas, mis gemidos, mis suspiros, mis gritos, el calenton de toda la noche exploto en ese momento. El poco a poco se retiro, yo estaba rendida. Subía recorriendo mi cuerpo con sus besos. Llego hasta mi boca, nos besamos. De nuevo me penetro, no le costo nada, mi sexo estaba deseoso de recibirle. Apreté sus nalgas contra mí. Empezamos un suave movimiento. Me lo estaba haciendo de una forma maravillosa. Nos giramos uno sobre el otro. Yo quede sobre el, seguí con esa suave danza mientras jugaba con mis tetas.”
Cristina seguía pajeandome, cada vez más rápido
“Yo me movía sobre el, despacio y profundo. Mi ritmo fue en aumento, cada vez más rápido y mas profundo, no había descanso. Minutos después llego otro orgasmo, con todo su pene dentro de mi, buscando que el roce de su cuerpo contra mi sexo. Yo apretaba todo lo que podía, clavaba mis uñas en su pecho. Su cara reflejaba, placer, excitación y una sonrisa de que sabia que estaba haciendo las cosas bien. Caí rendida sobre su pecho, me beso, acaricio mi espalda. Nos giramos, le tenia encima, sus suspiros, sus soplidos, la fuerza de sus embestidas. El también estaba apunto de terminar. Saco su polla, y un segundo después, vi como un chorro de semen impactaba contra mi vientre, otro y otro mas cada vez con menos fuerza pero seguían saliendo. El se masturbo sobre mí hasta que terminó, yo le miraba y jugueteaba con su semen sobre mi vientre. Se tumbo junto a mí, charlamos un rato. Me duche, me despedí de el y vine enseguida a contártelo.”
En el momento en que Cristina finalizo su relato se abalanzo sobre mi polla. No la costo mucho que me corriera con lo caliente que me había puesto. Dejo mi pene limpio, completamente limpio. Se acostó a mi lado.
- Te amo, le dije.
Quedamos dormidos abrazados.
Mamada en el parking

Abrió la puerta del coche y salió. Lo rodeó mientras yo la observaba desde dentro, sin dejar de mirarla. La vi alejarse unos pasos y de pronto se paró. Miraba hacia las escaleras del fondo, quieta, de espaldas a mí. De pronto se volvió y vino hacia el coche. Metió la cabeza por la ventanilla y me besó suavemente en los labios.
¿Que pasará por su mente?
El placer de ser Cornudo !!!
¿Cuantos de ustedes se han preguntado por qué ser cornudo es tan excitante y emocionante? ¿Por qué algo tan aparentemente humillante y castrante te "enciende”? ¿Cuántos de ustedes han empezado ya a tener una erección con tan solo leer esta introducción pensando en una mujer que le pone los cuernos a su pareja?
¡Eso pensé yo!
Y si no, sólo tiene que buscar en internet cuántos foros hay de cornudos que desean siéndolo y compartiéndolo.
Cerebro y cuerpo piden que esa mujer sea sana para, por ende, tener hijos sanos.
La programación genética en los hombres les dice que vayan e impregnen tantas bellezas como puedan, para así tener tantos hijos como puedan. Los hombres buscan cantidad, no necesariamente calidad, porque tienen la habilidad de expandir su semilla, lo cual incrementa sus oportunidades de tener más hijos.
Las mujeres buscamos calidad, no cantidad. Estamos programadas para buscar hombres altos y musculosos, con fuertes y anchos hombros y brazos fuertes. Éstas son señales de que el hombre será lo suficientemente fuerte para protegernos, y para ser buenos cazadores y proveedores para nuestros hijos, y si tienen penes grandes, nos impregnarán más fácilmente y nos darán mucho placer. A estos muchachos los llaman sementales. Estos sementales producen hijos sanos y bien parecidos. Ese es el porqué de que las mujeres prefiramos a Antonio Banderas sobre Danny De Vitto.Cuándo un semental hace contacto con una belleza, el sexo es verdaderamente bueno. Ambos disfrutan los orgasmos, lo que alentará la procreación de un hijo. ¡Super sexo! ¡Sexo increíble! ¡Orgasmos fantásticos!
Cuando un hombre y una mujer hacen el amor, intercambian más feromonas químicas, que se pasan durante un beso francés o por la eyaculación dentro de ella. Estos químicos causan que en la pareja se adhiera el uno al otro. Este vínculo es tan fuerte como la calidad de la pareja en la sinapsis de la mujer. Pero un "hombre superior" puede romper este vínculo y crear uno nuevo con ella si él puede hacer que ella experimente sus feromonas. Ella cambiará y se sentirá atada a su nuevo amante. Aunque eso no significa que en la sociedad actual, ella vaya a romper el vínculo con su anterior amante. Ya sabemos que los momentos actuales no permiten cambiar de la noche a la mañana. Pero psíquicamente, ella estará atraida por el nuevo amante.
Ahora, los cuernos son la situación donde la mujer ha sido infiel. Si su pareja comprueba esto de manera implícita inclusive, la reacción de la competencia de esperma lo atacará, produciendo más y más esperma la siguiente ocasión en que ella esté cerca, sin importar que hagan el amor o no. Cuando veas a tu esposa haciéndolo con un "hombre superior", tu reacción de competencia de semen te hará desear eyacular, y eyacular fuerte. A pesar de la humillación y los celos por lo que está pasando, en tu mente también tiene lugar la reacción de la competencia del semen, pudiendo superar tus sentimientos de rabia y celos hasta descubrir que estás experimentando un placer enorme al darte cuenta que, tal estado emocional, te hace eyacular más fuerte y con mucho más semen que en condiciones normales.Éste será el componente principal que te cause el que te guste que tu pareja te sea infiel frente a ti. ¡Tu cuerpo estará tan comprometido a competir con su amante y de tal modo, que podrás eyacular simplemente al verlos. Es un truco de la naturaleza, ¡ni siquiera es una perversión!

Cuando tu esposa hace el amor con su "hombre superior" repetidamente, ella se convertirá automáticamente en su pareja "sexual". ¡Él te la habrá robado!
He aquí como: dado que tienen relaciones sexuales, ella está tomando las feromomas de él a través de sus besos y mediante la eyaculación. Su cuerpo va a reconocer su composición genética superior y se reprogramará para reaccionar a su esencia y sus atenciones sexuales con más fuerza que con cualquier otra persona, incluyéndote a ti. Sus orgasmos más fuertes y más agradables serán los que obtenga con su nuevo amante, que tiene genes superiores y, por lo general, unos órganos sexuales de mayor tamaño. Ella lo deseará sexualmente, aunque no le guste como persona y aún te ame a ti, y ni se plantee dejarte. Su instinto animal hará que ella reaccione hacia él y lo desee. Cuando él está cerca, sus pechos se hincharán, y sus jugos fluirán. Ella comenzará a emitir sus propias feromonas, y ambos se calentarán uno al otro, incluso delante de ti. Es un proceso que no se puede detener. Es parecido al enamoramiento. (El enamoramiento conlleva más procesos).
¡Él ahora es su compañero sexual primario y eso es todo!
De hecho, ahora le pertenece.
¡tú también reaccionas a las feromomas del amante de tu esposa!
Dentro de cada hombre existen algunas características femeninas. Cuando tú inhalas las feromonas del amante de tu esposa, tu cuerpo también procesa la información de sus genes. Sí te arrodillas y hueles el coño a tu esposa con la esencia de él y tienes una erección, significará que estás reaccionando a las feromonas superiores de él mezcladas con las de ella. Es una reacción natural. Si tú ingieres sus feromonas besando a tu esposa, los mismos lazos químicos que le causan a ella sentirse atada a él, repercutirán en ti al sentirte atado a ella, siempre que sus genes sean superiores a los tuyos. Tu lado femenino desarrollará un gusto por su esperma. ¿Que te parece?Los dos (tu esposa y tú) se atarán sexualmente a él, que es un "semental".
¡Pero también ha logrado gustarte! El verlos o escucharlos hacer el amor, o el olor y sabor después de sus encuentros sexuales hace que tu reacción de competencia de espera genere mucho semen, exigiéndote su liberación rápida, aquí radica la emoción de sentir los cuernos.
El resto es psicología. Él es, después de todo, un hombre superior (sexualmente), así que es mejor amante que tú. Es tu instinto de competir con él lo que te hace querer eyacular rápidamente. Tu cuerpo no sabe que tiene el “poder de permanencia” sobre tu sexy esposa, y sólo está ansioso por poner tu semen en competencia. Es por eso que tú eyaculas solo viéndolos, tu cuerpo "dispara el arma". El “poder de retención” es artificial, algo que puede ser practicado y aprendido. En la Edad de piedra los hombres tenían que terminar rápido, pues mientras estuvieran teniendo sexo eran vulnerables a ataques de otros hombres.
Es la respuesta física lo que hace que te excites, no la respuesta mental.
Pronto, las emociones de celos y humillación se convierten en factores desencadenantes de sensaciones más fuertes.
Es por eso que los sentimientos de insuficiencia y menosprecio parecen alimentar tu deseo de ser cornudo. Y solo por que tu esposa tenga amantes físicos, no significa que ella te vaya a abandonar o que dejará de quererte.
Aniversari especial 18
Ceremonia de celebración:
Te pasaré a buscar a las 20.40 puntual con el coche grande y lujoso.
No picaré a la puerta, y cuando mi ama esté dispuesta y arreglada, saldrá. Estaré atento a su salida, y saldré a abrirle la puerta del coche. Podrá escojer sentarse delante o detrás, indicándomelo al entrar en el coche. Dependerá de su libre elección. El sentarse detrás ya sería un primer símbolo de aceptación de su estado de Ama.
Irá muy bien arreglada, y por supuesto con talones altos. Símbolo de su superioridad y feminidad. Aunque muy tapada por un abrigo largo.
Le preguntaré si le apetece ir a la mejor cerveceria de España. Si ella acepta, pondremos rumbo a ella en Mataró. Una vez lleguemos, la dejaré lo más cerca de la puerta, y saldré a abrirle la puerta. Le indicaré que entre mientras voy a aparcar.
Mientras busco un aparcamiento, ella entrará y se sentará con la reserva que tendrá hecha a su nombre. Si le apetece pedirá algo para pasar la espera hasta que llegue yo.
Llegaré y le pediré permiso para sentarme. Accederá, y ni tan sólo me dejará ver la carta. En ese momento veré que lleva un collar del símbolo de mi amor a mi ama. Un escalofrío de felicidad me recorrerá el cuerpo al verlo, aparte de darme cuenta que llevará un escote de infarto.
Pedirá lo que realmente le apetezca, sin importar el precio. Pedirá para ella y para mi. Lo que pida me parecerá perfecto. Durante la cena observo que está en su nuevo rol de ama. Se mira a los otros hombres, que desde luego no disimulan cuando pasan por nuestro lado, ni el camarero, que no se pierde ni una vista del escote. Me pregunta si me molesta que los otros hombres la miren con deseo. Le contesto que no, que soy feliz de que les guste a los otros hombres. Yo tengo la suerte de poder complacerla cada día.
Cenaremos y tomaremos varias cervezas, hasta que llegue la hora de salir. Evidentemente, pedirá la cuenta, y me ordenará que pague. Evidentemente pagaré de mi cuenta personal, que sirve para los caprichos de mi ama.
Iré a buscar el coche, y procederemos a hacer la acción inversa. Traeré el coche a la puerta, y saldré a abrirle la puerta a mi ama. Nuevamente ella decidirá donde sentarse. Ella decidirá donde vamos. Si le apetece una copa, le apetece ir a casa o a cualquier lugar.
Y no os voy a contar más porque es elección de mi ama ...





