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Un fin de semana de tres.
Encontramos un buen hotel el cual todas las habitaciones daban a la playa, asi que nos decidimos y nos fuimos alli. Bajabamos todos los dias a la playa y nos poniamos siempre cerca de la puerta trasera del hotel, para tener cerca las duchas. Al lado se colocaba todos los dias un joven con un hombre mas mayor, a los cuales, ya de ver todos los dias en el mismo sitio, pues saludabamos.
Algunas mañanas mi mujer bajaba a la playa antes que yo y la veia hablar con el joven. Yo le preguntaba de que hablaban y me decia que del calor, de la playa, del hotel, etc. Yo le comentaba que me parecia que eran gays y que estaban liados, pero ella decia que no.
Esa noche nos fuimos a la discoteca del hotel y los vimos a los dos alli juntos en la barra charlando, y le volví a comentar que eran gays, a lo que me dijo que no, que el joven le habia dicho que era muy guapa y atractiva, que le quedaba muy bien el bikini, y cosas asi, lo que me hizo ponerme algo celoso. Ella empezó a reirse y me decia, ¿pero no dices que no te importaria verme con otro follando? y yo le decia que si, pero que me ponia celoso que otro tio le dijera piropos a ella.
Despues de aquello nos fuimos a la habitación, y nos liamos, y cuando estabamos follando empecé con la historia de que un tercero se unia a nosotros para follarsela y ella me siguió la historia. Estaba muy humeda, muy caliente, asi que le pregunté en quien estaba pensando, y primero me dijo que en nadie, pero al final me reconoció que estaba pensando en el joven de la playa. La verdad es que el tio tenia un buen cuerpo, bien trabajado, y le resultaba atractivo.
Ya empecé a imaginarme a mi mujer follando con el, y por un lado me entraban celos, pero por otro me excitaba la idea, eran sentimientos encontrados.
A partir de ese dia la dejaba bajar a ella sola primero a la playa, y me fijaba que se ponian cerca y charlaban bastante. Cuando yo llegaba dejaban la conversación, cosa que me hacia mosquearme, por que si no tenian nada que ocultar por que se callaban.
Volvimos a ir a la disco del hotel, y alli estaba el joven, pero sin el hombre mayor. Nos fuimos tomando unos cubatas y animandonos un poco, y el joven seguia alli solo. Empecé a decirle a mi mujer que le iba a preguntar por su novio, que donde estaba, y mi mujer seguia diciendo que no era gay, y yo insistiendo que si, hasta que se alteró un poco diciendome que el joven le tiraba los trastos, que intentaba ligarsela, cosa que no me terminaba de creer, y que con el alcohol que llevaba en el cuerpo no me dió celos.
Me fui para el joven, le saludé y me lo traje a la mesa donde estabamos, y lo senté entre mi mujer y yo.
--Oye, que tenemos una duda, ¿el hombre mayor es tu novio?, le pregunté.
--Jajaja, reia el, no hombre no, es mi padre que se ha marchado hoy.
-- Es que teniamos la duda, ya que yo decia que si, pero mi mujer decia que no, por que te la estabas intentando ligar.
En eso el joven se quedó cortado y no sabia que decir.
Yo le dije que no se preocupara que mi mujer y yo fantaseabamos con la idea de meter a un tercero en la cama, pero que mi mujer no se terminaba de decidir. Mi mujer intentó darme una patada por debajo de la mesa, pero se la dio al joven y se puso colorada y yo no paraba de reirme, los efectos del alcohol.
El joven se disculpó por que iba al servicio. Mi mujer se me acercó y empezó a reprocharme lo que habia dicho, y yo le pregunté que que le parecia el joven a lo que me contestó cogiendome una mano y llevandomela a su corazón. Lo tenia super acelerado, y me confesó que se habia puesto humeda ante esa situación, que se habia excitado al estar al lado del joven y yo hablar del tema. En ese momento volvio el joven y se sentó al otro lado, quedando mi mujer en medio de los dos.
Les dije de tomar otra copa, asi que me fuí a la barra a pedir tres copas y observar que hacian desde lejos. La barra estaba a sus espaldas, asi que no me veian. El empezó a hablarle, y con la musica fuerte se tenia que acercar a su oido mucho, y vi como le ponia la mano en el hombro a mi mujer. Despues se la pasó por encima de los hombros agarrandola, y cuando ella le contestaba se apoyaba en su muslo, cerca de su paquete. Ella llevaba una blusa bastante escotada, y yo veia como al inclinarse para hablarle el miraba sus pechos.
Volví a la mesa y seguimos charlando los tres, y yo cogia a mi mujer por la cintura y la acariciaba, pero veia que ella miraba mas al joven que a mi, y además note que tenia sus pezones duros, no se que es lo que el joven le estaria diciendo, pero la veia inquieta.
El joven se acercó a su oido a decirle algo, apartó suavemente su pelo de la cara, y por detrás de su cabeza, mientras le hablaba me miró, y yo le hice un gesto como de consentimiento, asi que deslizó suavemente su boca hacia alante hasta encontrar la boca de ella y la besó.
Ella en un principio se quedó quieta, no reaccionó. Despues puso su mano sobre el muslo de el y lo apretó y empezó a abrir la boca para besarlo en condiciones, pero en ese momento dió un salto y se separó de el. Me miró, pero yo rapidamente cambie la mirada, como si no me hubiera dando cuenta de lo que pasaba, pero ella sabia que lo habia visto todo. Se acercó a mi y me dijo no te hagas el tonto, que lo has visto todo, y ademas se te ha puesto la polla dura.
Empecé a besarla y a acariciarle los pechos, hasta que note que el joven tambien estaba metiendo mano, asi que retire mi mano y le deje a el actuar. Empezó a acariciarle los pechos y mi mujer se dejaba. Miró de reojo por que sabia que no era yo, notaba la diferencia, pero se dejaba hacer y disfrutaba del magreo que le estaba dando el joven, hasta que paré de besarla y entonces se hizo la sorprendida, pero se veia que no estaba molesta.
Les invité a ir a la habitación, asi que nos levantamos y nos fuimos hacia el ascensor. Mi mujer iba delante asi que le dije al joven que lo que mas le ponia era que le pellizcaran los pezones, que eso la volvia loca.
Una vez en el ascensor empezó mi mujer a decir que no, que era una locura, que no estaba bien lo que estabamos haciendo, que en fantasias muy bien, pero que................ en ese momento el joven se lanzó sobre ella, empezó a besarla metiendole la lengua hasta la campanilla, y le metio la mano por debajo de la blusa, apartando el sujetador, y empezó a pellizcarle los pezones.
Ante esto mi mujer se dejó hacer, le comia la boca con muchas ganas, y arrimó su coño al muslo de el y empezó a restregarse.
Los dos estabamos con la polla super dura.
Llegamos a la habitación, y nada mas entrar mi mujer se quitó toda la ropa, quedandose completamente desnuda, y se lanzó sobre el joven comiendole la boca, mientras este se desnudaba.
Yo me desnudé rapido y me tire en la cama con ellos, pero mi mujer me empujó y me dijo que me apartara, que queria follar solo con el joven.
Me senté en el filo de la cama y vi como mi mujer le comia la polla, le comia la boca, le comia los huevos, como el le comia los pezones, le comia el coño y ella se retorcia de placer. Se corrió por lo menos cuatro veces. El se la follo con todas sus ganas, y cuando se iba a correr sacó su polla y se corrió sobre su pecho.
Yo me corrí masturbandome mientras veia a mi mujer follando con otro tio.
Despues de esto el joven se marchó y nos quedamos dormidos.
Al dia siguiente mi mujer no queria salir de la habitación, le daba vergüenza, pensaba que era una puta. Yo estaba feliz, pero ella parecia triste y disgustada. Llamaron a la puerta y era el joven. Entró en la habitación, se fué para mi mujer y se sentó a su lado.
--Cariño, le dijo el joven a mi mujer, has estado tremenda, pocas mujeres he conocido como tu, eres divina. Vamonos a la playa, que esta noche repetimos pero sin alcohol, que rindo mejor.
Ella sonrió me miró, y le sonreí y nos fuimos los tres a la playa.
Durante los tres dias que nos quedaron de hotel el se la follo todas las mañanas y las noches, y el ultimo dia se la follo cuatro veces, y ella estaba como loca, como si tuviera 20 años menos.
No hemos vuelto a saber mas de aquel joven, ni hemos repetido la experiencia nunca mas, pero yo se que cuando follamos y fantaseamos ella se acuerda de aquel joven.
El admirador secreto
La vibración del móvil en la mesa la llevó a mirar la pantalla parpadeante, menos mal que lo había puesto en silencio. En reuniones con clientes no atendía llamadas, le parecía una falta de respeto.
La previsión del volumen de ventas para este ejercicio es del….
Qué pesados. Todos con el mismo cuento a principios de año, que si las previsiones de ventas, que si el importe medio, que si el margen bruto, bla, bla, bla..
Si al final todos quieren lo mismo… reducción de tarifas. Ella era el proveedor.
Era un mensaje de texto, la pantalla no mostraba ningún nombre y tampoco reconocía el número.
Desde que le habían dado la "maravillosa" Blackberry había perdido la mitad de los contactos. Siempre le pasaba lo mismo cuando le cambiaban el teléfono. La tecnología y ella no se llevaban muy bien.
"Hoy estás preciosa, radiante"
Una leve sonrisa se dibujó en su cara. Se habían equivocado de número o alguien le gastaba una broma, seguro. Miraría en su agenda de mano quién podía ser. Esa nunca la perdía.
por todo ello y dadas las circunstancias actuales del mercado, todos deberíamos hacer un esfuerzo...bla, bla, bla, bla.
Joder que pesaditos… lunes por la mañana y casi dos horas de reunión. Cómo les gusta complicarse la vida. Si en el fondo todo es mucho más sencillo.
Bastaba con un simple "oye, con la dichosa crisis no se vende nada así que, para salvar nuestros culos del Inem, tú ajustas un poco el precio y yo paso de buscar un proveedor más barato". Siempre las mismas historias en las revisiones de tarifas anuales. Ella era más pragmática.
El día transcurrió como siempre, sin pena ni gloria. Llegó cansada a casa, cenó con su marido quedándose dormida en el sofá viendo algún programa de televisión nocturno… como casi siempre.
Por la mañana la misma rutina diaria. Ducha, café con leche, arreglarse el pelo, vestirse y marchar a la oficina. Menos mal que Andrés, su marido, se encargaba de la niña. Como era "profesional liberal" no tenía la misma rigidez de horarios. Debían hacer algo entre ellos, la rutina los estaba alejando.
Al mediodía iría con Maribel a comer a El Corte Inglés, podrían mirar algún traje de rebajas. Era su mano derecha en la oficina y amiga desde hacía casi 15 años, justo cuando empezó a vivir con Andrés. No le engañaba si algo no le quedaba bien.
A sus 43 años no podía ponerse ya cualquier cosa. Algunas prendas, aunque le gustaban, pensaba que quizás ya no eran para su edad.
Ya habían recorrido casi todos los stands de marcas del centro comercial pero no encontraron nada que las convenciera. Se fueron a la cafetería de la última planta.
La ensalada César con pollo estaba bien aunque, de no ser por su dietista, hubiera pedido también unas costillitas de cordero como segundo. El móvil vibró en la mesa. Un nuevo mensaje.
"El azul marino te favorece, resalta el color de esos ojazos. Besos guapa."
Un número que desconocía. ¿Era el mismo de ayer? El traje chaqueta que llevaba era azul marino.
Maribel, mira por favor si conoces este número.
Le mostró la pantalla mientras seleccionaba un trozo de queso blanco del plato.
No, no se quién es.
Buscó el mensaje que recibió el día anterior. Era el mismo número. No lo había buscado en la agenda, en cuanto volviera al despacho lo haría.
Ayer recibí un mensaje también, mira… pero no sé quién es.
Le mostró de nuevo la pantalla.
Jolín Paula… ¿hay algo que quieras contarme? Jajajaja
No seas tonta. Seguramente alguien tiene el número mal grabado o me están gastando una broma.
Si, puede ser. Pero… menuda casualidad que vayas de azul marino. Llama tú a ver quién es.
Buena idea…
"El número marcado está apagado o fuera de cobertura".
Nada. Está fuera de cobertura.
Pues nada chica, tu gozo en un pozo.
Al llegar al despacho buscó su agenda de mano. Andrés no entendía que en el siglo XXI alguien utilizara la agenda de papel. Él era informático y no comprendía sus desavenencias con la electrónica.
No, no era de nadie conocido. Había repasado número a número todos los contactos dos veces y nada. Volvió a marcar el número antes de marcharse a casa.
"El número marcado está apagado o fuera de cobertura".
No tenía mucha hambre así que comió una de aquellas barritas dietéticas con sabor a manzana mientras jugaba una partida de cartas en el ordenador de casa. Andrés, tumbado en el sofá veía un partido de fútbol.
Para él todos los partidos eran importantes, jugara quien jugara. Antes no le importaba perderse alguno para estar con ella charlando o de copas o en la cama. Eran otros tiempos. Cómo había cambiado el cuento…
Cariño me voy a la cama… ¿te vienes?
Andrés se acercó por detrás acariciándole el cuello masajeándole los hombros sentada frente al ordenador.
Ohh... si…. cariño podrías hacerme un masajito… estoy cansada.
Vale, pero con… ¿final feliz?
Le preguntó mientras bajaba sus manos directamente a las tetas. Las tenía muy sensibles y él sabía cómo endurecerle los pezones rápidamente. Qué habilidad tenía para soltarle el sujetador.
Joder Andrés. Sólo piensas en eso… en follar.
Va tonta… si a ti también te gusta. Todo es ponerse.
Le metió las manos por debajo del pijama agarrándole ambos pechos. Estaba orgullosa de sus tetas. Talla 95C… era lo que más le gustaba de su cuerpo. Los sopesaba y elevaba alternativamente desde atrás. Podía notar su aliento en la nuca. Sabía que era uno de sus puntos débiles y lo explotaba.
Anda déjame… acabo esta partida y ahora voy.
No tardes que te conozco, te darán las tantas y… mira como estoy.
Se había bajado los pantalones del pijama, siempre sin calzoncillos, le acercaba la polla semi erecta a la boca mientras la cogía desde los huevos. Se había rasurado de nuevo. Abrió un poco los labios y sacando la lengua le dio una lamida lenta en el glande saboreando el líquido preseminal.
La polla aumentó de tamaño en sus labios y él empezó a balancearse simulando que le follaba la boca. Perdió la partida por no estar atenta.
me fumo el último cigarro y voy cariño. Te lo prometo.
Era superior a ella, aquel juego le enganchaba hasta perder la noción del tiempo. Pensó en que no le apetecía mucho follar, le costaba ponerse a ello y lo cierto es que, las últimas veces tampoco había disfrutado tanto.
Andrés cada vez aguantaba menos. Desde hacía un tiempo se corría dentro de ella y luego tenía que complacerla con los dedos o la lengua para que acabara también. Antes conseguía que ella se corriera dos o tres veces antes de acabar él, pero ahora… sería cosa de la edad.
Un nuevo zumbido en la Blacberry, no era un mail, sonaba diferente. Eran casi las once y media de la noche. ¿Quién era a esas horas?
"Estoy ansioso porque amanezca para verte de nuevo. ME GUSTAS. Que descanses guapa."
No se lo podía creer. La historia de los mensajitos ya empezaba a mosquearle un poco. El teléfono ahora estaría conectado, llamó de inmediato.
"El número marcado está apagado o fuera de cobertura".
¿Le estaban tomando el pelo? Había recibido el sms hacía un minuto escaso. Estuvo a punto de llamar a Maribel pero era tarde, estaría durmiendo. Ya hablarían mañana.
Se metió en la cama y puso la televisión para dormirse. Aquella tontería de los sms empezaba a no gustarle. Andrés roncaba cada vez más fuerte.
Levantó la cubierta mirando el paquete de Andrés, se veía tranquilo, en reposo. Ya se le había pasado. Mañana lo despertaría como a ella le gustaba. Prefería los polvos mañaneros.
Maribel, si esto es una broma dímelo por favor, el tema empieza a molestarme.
Le dijo mientras les servían los cafés en el bar enfrente de la oficina. Hoy se habían sentado a parte del resto de clientes. No quería dar explicaciones y sólo confiaba en su amiga.
Pero a mí que me cuentas… ¿qué tengo yo que ver con los mensajes?
¿Crees que son para mí o son para otra persona y los recibo por error?
Y yo que sé Paula. No seas paranoica, no dicen nada del otro mundo, podrían ser para cualquiera.
¿Y lo del traje azul marino… qué?
¿Qué traje azul marino?... Paula decía el color azul marino pero nada de trajes.
Revisó el teléfono, no estaba segura.
Si, es cierto. No dice nada del traje. Pero yo llevaba un traje azul marino!!!
Puñetera casualidad… yo llevo hoy un sujetador azul marino. ¿y qué? Mucha gente lleva algo azul marino, es discreto y combina bien…
Le dijo mostrándole la tira del sujetador de su hombro derecho por el cuello de la blusa. Maribel tenía prácticamente sus mismas tallas. Se podrían cambiar el sujetador entre ellas.
No decías eso ayer.
Era por picarte un poco. No le des importancia al tema porque no la tiene. Seguramente será algún adolescente enamorado de alguna chiquilla que ha grabado mal el número de teléfono.
Le recordó a Andrés. Tenían razón cuando le decían que era un poco paranoica y que se complicaba ella sola. "Las cosas siempre son más simples de lo que parecen" le decía él habitualmente. Casi lo odiaba cuando le decía eso.
Estaba recogiendo el despacho para irse. El día había sido agotador simulando escenarios para la revisión de tarifas. Debía preparar una propuesta para el viernes. Los números le bailaban en la cabeza. La Blackberry recibió un nuevo mensaje.
"Con esa falda y las botas me das mucho morbo, estas para comerte todo… TODO.
TE DESEO.
Besos dónde desees…"
Joder, aquello la dejó aturdida, se sonrojó. Sentada frente a su mesa miró a través de las mamparas al resto de la oficina. Nadie la miraba pero cruzó las piernas. Bota sobre bota. Se bajó un poco la falda que se había subido demasiado. Aquello había subido de tono.
En una reacción instintiva, tecleó en el terminal y contestó sin saber muy bien por qué.
"Quién eres? Te conozco? Creo que te equivocas de número."
Nuevo mensaje, creyó que alguien de fuera la miraba pero no era así. Lo comprobó de nuevo.
"Si me dejaras, recorrería todo tu cuerpo con mis manos y no dejaría ningún rincón sin acariciar. ERES MI MUSA. TE DESEO."
Se sonrojó más, sería comprometedor si alguien entrara ahora al despacho. A través de las mamparas hizo un gesto con la mano para que Maribel viniera desde el despacho contiguo. Aquello ya no era una confusión. Le entregó el terminal.
¿Qué... ? ¿Qué dices ahora? Esto ya no es una confusión.!!
Vaya Paula, lo tienes enganchadito… jajajaja
Trataba de quitarle hierro al asunto para no preocuparla. Vestía el traje chaqueta color Burdeos con las botas negras hasta las rodillas… demasiadas casualidades.
Llámale mientras le contestas de nuevo.
Y ¿qué le digo?
Ya está… ¿me dejas a mí?
Cuidado Maribel… esto no me está gustando nada.
Tomando el teléfono fijo de su escritorio, llamaba con número oculto por normas de la empresa, tecleó el número de los mensajes.
Sonaba, sonaba, sonaba, sonaba… hasta desconectar la llamada. Lo intentó tres veces más con el mismo resultado.
Nada, no contesta.
¿Puedo contestarle?... ¿Me dejas?
Ve con cuidado por favor… te lo pido.
"Qué falda y qué botas? Creo que te equivocas de número. Si es una broma me está molestando."
Estaban intrigadas, expectantes mientras Maribel le mostraba el mensaje enviado. Se removía en su asiento intranquila, un cosquilleo recorría su estómago. ¿Sería guapo o feo? ¿Era un chico o una chica? ¿joven o maduro?... ¿por qué pensaba esas cosas?
Nuevo mensaje recibido.
"No me equivoco, el número es correcto y con mis deseos no bromeo. El traje granate y las botas negras te favorecen aunque preferiría que la blusa blanca fuera más escotada. Deberías lucir tus encantos, es una lástima que ocultes esas precisas tetas que tienes. ¿Me las enseñarías?"
Se quedaron perplejas al leer la respuesta. Se miraron extrañadas, sorprendidas. Se sonrojaron un poco aunque Paula aventajaba por mucho a Maribel Les había dado detalles concretos…todos ciertos… quería verle las tetas.
Esto ya es demasiado!!!. ¿Llamamos a la policía?
¿Y qué les vas decir? ¿Crees que te van a hacer caso? Son tan sólo unos sms.
¿Por qué hablaba en singular? Debía apoyarle en esto. Ella no había hecho nada para que un perturbado le enviara esos mensajes y Maribel debía apoyarla.
Joder… Maribel, ¿no piensas apoyarme en esto? Sabe perfectamente cómo voy vestida y ayer también. Me observa.
Su tono de voz se elevaba si pretenderlo. Miró por las mamparas. Todos seguían a lo suyo.
Tras varios minutos discutiendo, su amiga la convenció para que descartara las ideas de la policía y de informar a Andrés. Debían resolverlo entre ellas. Le seguirían el juego un poco hasta averiguar de quién se trataba.
Sentada en la taza del water del lavabo a la vez que orinaba pensó en los mensajes. Había dicho que le gustaban sus tetas. Se limpió acomodándose a continuación las bragas y los leggins. Se miró las tetas frente al espejo…sabía que eran su mejor atributo.
Almorzaron dónde siempre atentas a cualquier mirada del resto de personas. Nada fuera de lo común. Se hicieron mutuos comentarios sobre diferentes alternativas… el dueño del bar?... el camarero?... el del quiosco de prensa?... el becario nuevo de recursos humanos?... el chico de informática de las tardes?... las descartaron casi todas por diferentes motivos.
Aquella noche no podía dormir con la historia de los mensajitos. Andrés roncaba a su lado ajeno a lo que le rondaba por la cabeza. Valoró la posibilidad de contárselo. La descartó casi de inmediato. No la dejaría sola. La agobiaría mucho tenerlo de guardaespaldas.
La quería mucho, lo sabía. A pesar de ser bastante más joven que ella. Él había dejado a su novia de toda la vida a los pocos meses de trabajar juntos. Lo abrazó por la espalda. La había hecho sentirse amada y deseada como ninguno de sus ex.
Le acarició los brazos que reposaban en su tripa. Desde que dejó los deportes se había engordado. Ya no jugaba a fútbol sala, ni al tenis. Tampoco le gustaban el resto de sus aficiones, las había dejado casi todas por ella…era un cielo, lo amaba.
Llevó su mano derecha más abajo, por encima del pijama, hasta localizar su polla que descansaba inclinada hacia la izquierda como siempre. La fue frotando a medida que ganaba volumen. Sabía cómo hacerla reaccionar… la tenía dominada.
Susurrándole al oído alguna que otra guarrada, se despojó de la parte de arriba del pijama frotándole las tetas por su espalda. Eso lo volvía loco… y a ella también.
Bajándole el pantalón introdujo una de las manos entre las velludas nalgas recorriendo la raja del culo hasta llegar a sus huevos desde atrás. Él se estremeció girándose un poco facilitándole la labor.
Continuó el descenso llevando las tetas hasta su culo disfrutando del contacto de la piel en sus ya duros pezones. Las manos habían conseguido levantar el mástil.
No era el más grande que había conocido. Distaba mucho de aquel pollón de uno de sus ex pero era, sin duda, el que más placer le había dado. En la siguiente ocasión se dejaría follar por el culo, hacía mucho tiempo que no lo hacían y Andrés lo deseaba. Se lo debía.
Lo hizo girar boca arriba despojándose del resto del pijama junto con el tanga. Pasando una pierna por encima de él se dejó caer poco a poco hasta notar la punta del mástil acariciando sus labios vaginales. Ella lo guiaba frotándolo entre sus labios y acariciándolo contra el clítoris. No hacía falta más lubricación, ella la tenía toda.
Se la introdujo lentamente hasta el fondo. Su clítoris, liberado ya del capuchón, recibía ahora el contacto del pubis rasurado de su macho. Le encantaba ese tacto. Empezó el suave vaivén adelante y atrás concentrada en la presión sobre el botoncito del placer, disfrutando de las entradas y salidas de la polla de su mojado coñito.
ummm….me encanta… que me despiertes… ufff… así cariño.
Le oyó a la vez que notaba sus manos en las nalgas, abriéndoselas para hacer que la penetración fuera lo más profunda posible.
ummm…. vaya… no pretendía molestar tus sueños… agggg…. es que me he puesto un poco… ufff…cachonda.
A él le gustaba que le hablara así cuando follaban. Como un resorte empezó a empujar desde abajo, levantándola, embistiéndola con fuerza, elevándola para clavársela bien adentro, mientras sus tetas botaban.
aggg…. siiii, así, así… uffff….fuerte… siiii, más fuerte cariño… joder…métela hasta el fondo.
Te gusta así? Agggg… te gusta bien adentro…
Siii… fuerte.. dame fuerte…
Aggg…. estás chorreando… zorrita… ummmm me encanta… cuando te corres así.
El primer orgasmo corría por su vagina lubricándola más si cabe. Pringando sus muslos y la polla que sentía dentro, aún dura. Eso la excitaba aún más.
Las lamidas y mordiscos en sus pezones la estaban matando a la vez que la polla entraba con fuerza en su coñito encharcado como un martillo percutor, no tardaría en correrse de nuevo.
aghhhh….cualquiera se volvería loco… con estas tetas.... ummm….deberías mostrarlas más…
"es una lástima que ocultes esas precisas tetas que tienes. ¿Me las enseñarías?" retumbó en su mente… se quedó casi sin aire en los pulmones mientras una sacudida recorría todo su cuerpo...
Aghhh… siiiii…. me corroooooo
Siiiii…. yo también… me corroooo….. tómalo cariñooooo!!!!
Se quedó estirada sobre él unos minutos recuperando la respiración. Le encantaban sus caricias en la espalda y notar cómo la flácida polla abandonaba el encharcado alojamiento. Acurrucándose a su lado se dejó abrazar sintiendo como ambas corridas resbalaban por los muslos pringándose… Ya se ducharía mañana. Su cabeza estaba en otro lugar.
Mientras se ponía los pantys, hoy no llevaría leggins, seleccionó uno de los vestidos cortos de lana que tanto le gustaban a Andrés, el gris con las botas negras de puntera. Salió antes de casa con la excusa de adelantar trabajo.
Maribel ya estaba pidiendo los cafés. Había leído su mensaje llegando también antes.
Vaya chica… ¿a quién te vas a seducir hoy? ¿quieres engatusar a algún cliente?
Lo de ayer fue muy fuerte…
Cuenta, cuenta… con detalles eh!!!!!
La puso al corriente, sin entrar en detalles, cosa que Maribel ya sabía que obviaría. Siempre aparentaba ser muy recatada. Ella sabía como era realmente.
¿Te corriste… cuando te dijo lo de las tetas?
Qué bruta eres!!!!… cuando Andrés dijo eso, tuve como un flash y… acabé al instante.
Te corriste entonces pensando en el de los mensajes.
Tampoco es eso jolín… no pensaba en él… pensé en el mensaje en sí, en lo que decía.
No mentía, aunque tampoco decía toda la verdad… había obviado algún que otro detalle.
Realmente se le apareció la imagen de un hombre alto moreno, musculoso, con grandes manos y un gran pollón pidiéndole ver sus tetas. Un pollón… como el su ex. ¿Se había vuelto loca?
Aquel pollón le hizo descubrir sensaciones que nunca imaginó. Logró desatarle la lujuria más obscena y libidinosa que albergaba su ser. De aquello hacía ya muchos años. Andrés no sabía nada de aquello… nunca se atrevió a contárselo. Le daba vergüenza.
Paula… ¿me escuchas?... ¿estás bien?... ¿dónde estabas?... estas acalorada… ¿te encuentras bien?
Si, si… perdona… estaba pensando en la propuesta comercial.
Ya… la propuesta comercial... supongo.
No se había enterado de nada de lo que su amiga le contaba. Estaba incomoda rememorando aquellos tiempos. ¿Le había venido la regla? Subieron a la oficina antes de hora, pasando por el lavabo para comprobar que no le había venido la menstruación. Tan solo estaba mojada… excesivamente mojada. ¿Se había corrido?
La mañana fue horrible, no lograba concentrarse, no daba una. Comprobaba constantemente el móvil, pero nada, sin novedad alguna. Hoy se sentía especialmente atractiva con el vestido gris. Se ajustaba a su contorno marcando y estilizando su figura… la estrecha cintura, el generoso culo… pero sobre todo le dibujaba perfectamente el busto.
"Simplemente DIVINA. Contemplaría durante horas ese maravilloso cuerpo con el vestido gris. Daria cualquier cosa por recorrer tus piernas sintiendo el tacto de los pantys y acariciando tus nalgas. Me encanta tu culo. ME TIENES LOCO."
Sonrió al leer el nuevo mensaje recibido. Era una inyección de moral para su ego. Era lo que estaba esperando.
"Quién eres? Nos conocemos? Por qué no quieres hablar conmigo? me tienes intrigada."
Lo había hecho sin pensar, sin medir las palabras. Tal vez no debería haberlo escrito así… sólo tal vez.
"Soy tu admirador. Verte a diario es lo que me anima a seguir con esta locura que me supera. No puedo dejar de masturbarme pensando en ti. En lo que llevarás puesto, en cómo será tu ropa interior, en cómo olerá, en cuánto me gustaría poder disfrutar de ti y lo que haría para darte el máximo placer. Apareces en mis fantasías despertando los deseos más lujuriosos que nunca he tenido. Si vieras cómo estoy…"
Admirador, verte a diario, masturbarme, como olerás…. el cosquilleo en su estómago crecía exponencialmente a medida que releía el texto una y otra vez. Se sentía turbada. Miraba constantemente a través de las mamparas del despacho. Maribel estaba reunida… joder ahora que la necesitaba.
"qué quieres decir? cómo estas?"
Tonta, tonta, tonta…más que tonta, había caído por completo en su juego. No, simplemente le apetecía jugar a ella también.
"Caliente… muy caliente por ti. Tengo la polla como un tronco pensando en tus tetas dándole cobijo y en tu lengua recorriendo el glande… ¿quieres comerme la polla?"
No se andaba por las ramas, era claro y directo. El teléfono interno la hizo caer de la nube. Tenía un paquete en recepción. Hizo que se lo subieran, no se atrevía a andar por la oficina con el sofocón que tenía. Lo notarían de inmediato.
El sobre marrón era acolchado. Contenía una pequeña caja con un tanga crudo de algodón. De lo más corriente, nada del otro mundo. Una nota mecanografiada…
"Cámbiate de bragas y ponte estas nuevas. Las que llevas déjalas en el sobre y se lo devuelves al mensajero. QUIERO OLERTE"
Joder, joder, joder… ¿en qué lío se había metido…? ¿dónde estaba Maribel…? Todos la miraban… No, nadie miraba… Nadie había visto nada.
Llamó a recepción. Le confirmaron que el mensajero aguardaba una entrega de vuelta. De regreso del lavabo se aseguró de precintar el sobre con varias tiras de celo y lo grapó también.
¿Y te cambiaste en el lavabo?
Si… –dijo muy flojito, avergonzada.
Bueno, tampoco es para tanto mujer. Era sólo un tanga… ¿estaba mojado? jajajaja
Vete a la mierda Maribel… Si Andrés se enterara…. me mataría.
Pues que no se entere o… ¿te controla las bragas? jajajaja
La verdad es que me resultó morboso en ese momento.
Ufff ya me gustaría a mí que me pasara algo similar!!!
Había puesto al corriente a Maribel mientras almorzaban en un restaurante al que no iba nadie de la oficina. El teléfono vibró en la mesa dos veces seguidas… se miraron.
"GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS…ME ENCANTA TU OLOR…ME ACABO DE CORRER…"
El segundo mensaje era una imagen de un folio sobre una mesa. Era una foto suya tomada desde lejos. Se miró el vestido. La habían hecho hoy, era la misma ropa. Estaba cubierta de gran cantidad de algo brillante, viscoso y blanquecino… se lo imaginó de inmediato.
El calor invadió su cuerpo y la humedad apareció entre las piernas, los pezones se endurecieron, estaban desafiantes a través del vestido gris. Maribel lo vió… se sintió la incomodidad de nuevo entre sus piernas.
Se tomó la tarde libre, no podría trabajar en ese estado. Maribel la cubriría. Se fue a casa. ¿Se había vuelto loca? ¿Qué le estaba pasando? Se sentía mal pensando en Andrés pero aquel jueguecito le estaba dando mucho morbo.
Andrés no estaba en casa, estaría en algún cliente. Tenía tiempo para ella antes de que nadie la molestara. Se sentó frente al ordenador a jugar una partida de cartas con una copa de vino. Quería evadirse un rato.
A los pocos minutos el móvil se encendió mostrando un nuevo mensaje recibido.
"Me embriaga el olor de tu coñito… también quiero saborearlo. ¿Me dejarías comerte el coño? ¿Te gustaría correrte en mi boca? Me lo bebería todo y te haría saborear mi rica leche. ¿Te apetece?"
Se fue a la habitación. Sin saber por qué, sin pensarlo se quitó las botas, los pantys y el nuevo tanga. Lo olió mientas veía su imagen reflejada. Sentada en la cama frente al espejo del armario.
Podía ver su coño. Los labios entre abiertos brillaban. Estaba excitada. Se subió el vestido hasta la cintura. Abrió más las piernas subiendo una de ellas a la cama. Ahora se apreciaba mejor…. Click
Miró la imagen en la pantalla. Sus muslos, un poco de la cama y en primer plano su coño brillante con los labios abiertos en espera de abrazar al ser esperado… la envió. Podría ser de cualquiera.
Con el dedo medio recorrió el interior de sus labios vaginales de abajo a arriba pringándose del lubricante flujo que albergaba. Lo olió turbándose con el aroma y lo llevó a su boca. El sabor le hizo rememorar tiempos pasados… la enorme polla de su ex apareció desde su subconsciente.
Del último cajón de la mesita de noche, debajo de algunas prendas, encontró lo que buscaba. Hacía meses que no lo utilizaban. No era amante de los consoladores, los encontraba fríos. En cambio a Andrés le encantaba jugar con ellos. Le había regalado tres. Recibió la respuesta.
"Ummm… eres fantástica. Eres lo mejor que me podía pasar. Sabía que eras morbosa. ¿te gustaría sentir mi lengua en ese coñazo? Lo recorrería entero hasta saciarme…luego enterraría mi polla en él hasta el fondo… hasta oírte gemir de placer. Te pondría a cuatro patas para clavártela fuerte…bien fuerte. Seguro que te gusta que te den fuerte… verdad zorra? Seguro que me pedirías más…y más…
QUIERO FOLLARTE!!!!! QUIERO LLENARTE CON MI LECHE!!!!"
El consolador tocaba ya el fondo de su vagina mientras releía el mensaje. Lo sacaba y metía violentamente de su interior produciéndole oleadas de placer. Zorra, le había dicho zorra. Aquel desgraciado la ponía muy caliente.
Imaginaba su polla como aquel consolador, seguro que eran idénticas. Rígida, dura, con las venas bien marcadas, de 18 cms o más y con un prepucio enorme… que se clavaba hasta llegar a lo más profundo de su ser. Chof, chof, chof… el sonido de su coño encharcado disparaba aún más su lujuria.
Imaginaba las embestidas fuertes, profundas que se le clavaban en lo más profundo de su alma como estaba haciendo aquella polla artificial.
Si estuviera allí con ella… no se podría resistir a lo que le pidiera. Deseaba conocer a aquel caradura que, con tan poco, conseguía encenderla tanto. Se vio a sí misma en el espejo.
Espatarrada, con las piernas en alto, veía hasta el agujerito de su esfínter. Le dejaría follarle el culo si se lo pidiera. El consolador estaba hundido hasta el fondo. Sólo se apreciaba el botón rojo que regula la vibración… ni siquiera lo había encendido. Si Andrés la viera…
"Quiero conocerte en persona. Cuanto antes."
Lo envió, estaba decidida, pasara lo que pasara. Lo asumiría. No podía estar más tiempo con aquella incertidumbre. Debía… quería despojarse de aquella inquietud. Pesara a quien pesara… pobre Andrés pensó también.
"Cuando quieras…eso es fácil de arreglar. Es sencillo. Las cosas siempre son más simples de lo que parecen…"
Una sensación heladora invadió su cuerpo como un jarro de agua fría. Vio un destello rojo en la entrada de su habitación. No le dio tiempo a nada más. Una figura masculina se abalanzó sobre ella tapándole la cara con alguna prenda. Parecía una de las toallas del baño.
Intentó gritar mientras trataba de protegerse pero la presión de la mano en la boca se lo impidió. Golpeó la espalda de su agresor. Intentó arañarle. El consolador se clavó en el fondo de su vagina en el forcejeo. Dio un respingo del dolor que sintió.
Chsssssssssssssssss
Intentó patalear pero fue peor, el consolador dificultaba sus movimientos. La pierna de su agresor lo empujaba hacía dentro con el forcejeo. Imaginó que le desgarraría las paredes vaginales si hacía movimientos bruscos.
chsssssssssssss tranquila. No te muevas, será peor. No quiero hacerte daño.
Aquella voz era extraña. Se notaba forzada pero… le era familiar. La había oído antes. Recordó que un gran porcentaje de abusos sexuales se producen en al ámbito más próximo a la víctima.
La presión que la atenazaba disminuyó a medida que dejaba de forcejear. Las fuerzas no estaban equilibradas, era mejor no oponer resistencia. Se rindió a su suerte.
Las manos empezaron a recorrer sus piernas, sus nalgas subiendo por la cintura hasta tocarle los pechos. Entendió el mensaje…
Sintió un escalofrío desde lo más profundo de su vagina. Había puesto en marcha el vibrador masajeando todo su interior. Su pezón se endureció por el tacto de aquella mano… aquellas caricias…
El agresor se desplazó poniéndose a su lado. Ahora podría levantarse… pero no lo hizo. Las manos recorrían su cuerpo como sin tener destino fijo. Le recordó a uno de sus novios de adolescente cuando se dejó meter mano por primera vez. Quería abarcar más de lo que podía. Se estaba excitando de nuevo.
El consolador estaba dirigido, notó como lo removía en su interior haciéndolo girar suavemente mientras retrocedía muy poco a poco. Podía imaginar el dibujo que el glande de silicona trazaba en su vagina al salir. Era una nueva sensación…
arggggg….. argggggg.
Una oleada de placer… aquel contacto húmedo en su clítoris… Le estaban comiendo el coño!!!! Le faltaba el aire en los pulmones, se tensó… estalló en un gran orgasmo…
siiiiii….. joder siiiiii….. arggggggggg
Había estado todo el día caliente. Como perra en celo. Seguía comiéndole el coño pero ahora de una forma más suave. La lengua lamía dulcemente los lugares que antes ocupaba la polla artificial. Se empacharía de flujos, se había corrido abundantemente… podía notar cómo el reguero de líquidos resbalaba lentamente hacía su esfínter… ¿le follaría el culo?
Movió la mano derecha, sin intención alguna, y notó el contacto de algo húmedo en el brazo. Apartó levemente la toalla de la cara. Sólo vio una polla babeante a escasos centímetros de su cara. Un nuevo hilo de líquido preseminal caía desde el glande hasta su brazo.
La cogió con la mano derecha con la intención de estrujársela junto con los huevos rasurados y someterlo pillándolo por sorpresa pero estaba dura, muy dura y babeante. Esa polla... esa polla...
Se incorporó un poco sobre los brazos mientras su agresor seguía oculto en el coño. La lengua jugaba ahora en su esfínter dibujando círculos sobre él y de vez en cuando, lo intentaba penetrar. Le estaba dilatando el culo… le encantaba!!!!.
Llevó su boca hasta la polla para recoger con la lengua el hilo que pendía del glande… una sonrisa se dibujó en su cara.
Ya no era su agresor. No la estaban sometiendo. No había forcejeo ni violencia… todo era consentido
Un dedo invasor se introdujo en su ano produciéndole un gran placer. Lo deseaba como hacía tiempo que no le pasaba. Lo miró a la cara. Él también la miraba sonriendo.
Siempre… he querido llegar a casa y encontrarte como ahora... –el dedo continuaba la labor de prospección anal.
cabrito… ummm….menudo susto… me has dado… -su mano apretaba con más fuerza la polla haciendo que el glande aumentara su tonalidad rojiza.
un segundo dedo se abrió pasó en la fosa anal mientas esbozaba una extraña sonrisa.
Las cosas siempre son más simples de lo que parecen…
Inquieta miró alrededor de ellos. Sobre la cama estaba la cámara de video con la luz roja en el frontal. El muy cabrón la estaba grabando en video pero… ¿desde cuando?
Junto a la cámara había un sobre marrón acolchado abierto, a su lado el tanga que se había puesto aquella mañana.
Un teléfono que no le había visto nunca y una foto suya impresa con una mancha blanquecina sobre ella.
Aquello era simple. Muy simple de entender … se trataba de un nuevo inicio en sus vidas.
A la luz de las velas
Cuando sonó mi móvil y recibí este mensaje de Cristina, mi mente comenzó a volar. Estaba expectante, inquieto, no quería enviar más de una respuesta, no quería mostrar una excesiva curiosidad, una inquietud de la que ella era plenamente consciente.
Asumí mi rol y esperé que todo fuera pasando según ella tuviera planeado dejándome guiar donde ella me quisiera llevar.
Imagina ahora un cuerpo expuesto a tu entera disposición, una mujer nueva para tus sentidos, totalmente disponible para ser descubierta y experimentada por tu deseo.
Sus mensajes estimulaban mi imaginación, tanto por la recreación libre de las situaciones que me dibujaba con breves trazos, como por el intento de descubrir cual era el plan que tenía trazado para mí.
No habrá presentaciones habituales, tendrás que despertar mi quietud inicial con gestos que te identifiquen y me hagan confiar en tu presencia. ¿Sabrás por donde empezar?
Mi cabeza daba vueltas, imaginaba diez mil situaciones distintas. Sabía que quedaríamos por la noche, un día de diario, e imaginaba que me esperaría en cualquier Púb obligándome a jugar con ella o que habría conseguido el acceso a algún lugar para plantear un juego de rol.
Repasaba sus mails, nuestras conversaciones, sus mensajes al móvil una y otra vez interpretándolos de manera distinta en cada ocasión. Cristina había conseguido su objetivo, volverme completamente loco y mantener mi atención en ella durante todo el día.
ULTIMA INSTRUCCIÓN: A partir de las 23:45 puedes dirigirte ala habitación 22, en el hotel SENSACIONES. Enseguida identificarás un camino con la luz de la candela que te guiará hacia mí; debes cerrar las dos puertas que encuentres a tu paso.
Casi de inmediato comencé a buscar en Google el nombre de la calle. Encontré oficinas, una iglesia... La intriga me estaba matando. Había conseguido colocarme exactamente donde ella quería y en esa situación en la que tantas veces había disfrutado yo moviendo los hilos...
Cuando subí al segundo piso, encontré una puerta abierta, la abrí con cuidado, y encontré un camino dibujado con velas en el suelo, las candelas que me guiarían hasta ella.
Las seguí, con paso lento y continuado, me llevaron al salón donde por fin encontré mi regalo.
Las velas continuaban hasta ella, una mesa cuidada en detalles con una botella de vino, dos copas, una bonita jarra de agua (ese detalle me encantó) y dos pañuelos de seda.
Tumbada boca abajo en el sofá me esperaba mi regalo. Tal y como decía en su mensaje; “un cuerpo expuesto a tu entera disposición, una mujer nueva para tus sentidos, totalmente disponible para ser descubierta y experimentada por tu deseo”
Un precioso camisón negro la cubría escasamente dejando adivinar su cuerpo entre sus transparencias. Sin moverse al sentir mi presencia me di cuenta de cual era su intención, cual era su sorpresa... Dejarme libertad para hacer lo que deseara con mi regalo para disfrutarlo, para explorarlo, para deleitarme con él a mi antojo.
Mi imaginación crecía, mis deseos se contraponían, quería tocarla, sentir su humedad sin más preámbulos, introducir mis dedos en ella y escuchar un gemido nuevo para mí, tanto como recorrerla lentamente, excitarla con calma hasta llevarla a la desesperación a la que me había llevado a mí horas antes.
La última opción fue mi elección. Me tomé mi tiempo para explorar su cuerpo, jugaba con sus piernas, con sus hombros, sus brazos y el interior de sus muslos.

Notaba como su cuerpo acompañaba mis caricias, como las recibía y provocaba, como sus piernas se abrían acogiendo levemente mis caricias, como crecía en ella el deseo de ser explorada hasta los más íntimo.
Dejaba caer besos en su cuerpo, alternándolos con mi lengua y mis manos. Quería que no supiera que era lo siguiente, si el calor de mis labios en su espalda, mis dedos bailando en sus nalgas o el calor de mi boca cerca de su oído. En ocasiones dejaba que todo ello se acelerara hasta el punto en que ella pudiera percibir mi deseo ya descontrolado por no medir mis actos, pero justo después me levantaba y tras vendar sus ojos con uno de los pañuelos de seda, le ofrecí una copa de vino.
Bebía a ciegas y yo, en lugar de usar la copa para saborearlo, prefería derramar unas gotas en su pecho para beber de él.

Sus gemidos podían vislumbrarse cuando mis exploraciones se acercaban a su sexo, cuando sentía como mi lengua lamía tan cerca que dudaba si continuaría o volvería a alejarme.
No pude aguantar más, mis dedos por fin se bañaron en ella, le robaron el gemido que tanto deseaba desde que la vi ahí tumbada, sintieron el calor de su interior haciendo que su cuerpo se arqueara, los deje disfrutar dentro de ella, entrando y saliendo lentamente, más de lo que ella hubiera deseado, jugueteando con su clítoris para volver a meterse en lo mas profundo de su sexo.
Me acercaba a ella y guiaba su mano por mi cuerpo, me gustaba sentir sus caricias intentando explorarme, jugaban por mi pierna escalando con una dirección clara, decidida. Fue cuando estaba a punto de sentir la gran excitación que me estaba provocando la situación, cuando le retiré la mano. Ella me había desesperado durante todo el día, ahora era mi turno.
Quise dejarle claro cual sería mi destino, donde llegaría la lengua que ahora comenzaba a lamer sus piernas en dirección a sus caderas. Alguna leve caricia anunciaba cual sería el final de mis besos... Su sexo.
Cuando mis labios cubrieron los suyos su cadera se elevó, se hizo mía, sus gemidos ya eran incesantes, el movimiento de sus caderas anunciaban su orgasmo, un orgasmo que no llegó, un orgasmo que se hizo esperar al levantarme y hacerla oír como mis pantalones se desabrochaban, como mi sexo quedaba al aire, como quizás era el momento de que fuera ella quien me explorara.
Con su mano cogida la guiaba por mis ingles, dejaba de manera dudosamente involuntaria que su muñeca rozara mi excitación entre caricia y caricia, y justo, cuando acercó su mano para acogerme, la retiré para acercarme a su boca.

La abrió y sacó su lengua deseando sentirla dentro. Aún no era el momento, quería que la sintiera por su cara, por su cuello alrededor de sus labios mientras mis dedos entraban y salían de ella. Sus gemidos, su boca abierta, su lengua preparada para lamer, me llevaron ya sin control alguno a devorar su sexo...
- Fóllame... – me susurró entre gemidos...
Notaba como ella estaba descontrolada, como había conseguido ponerla en la situación que deseaba, pero yo no estaba muy lejos. Sólo bastó que me lo pidiera una vez para que la penetrara hasta dentro de golpe, yo estaba en la misma situación, no quería esperar más.
Nos fundimos en besos mientras la recorría de dentro hacia fuera una y otra vez, disfrutando de todo el recorrido.
Hasta entonces había disfrutado de la situación que Cristina me había ofrecido y fue en ese instante cuando fuí consciente de su situación.
Cristina estaba vendada, había sido excitada y estaba sintiendo como alguien a quien no había visto la penetraba, cobrar consciencia de esa situación me excitó tanto que mis movimientos se asalvajaron aún más. Mi cadera golpeaba fuerte contra la suya.
De rodillas sobre el sofá notaba como la cercanía de su orgasmo, su cuerpo, sus gemidos, como su sexo completamente empapado bañaba el mío y como el anuncio se hizo realidad corriéndose mientras sus caderas buscaban que mi polla entrara más y más dentro, descontroladas se movían haciéndola entrar hasta lo más profundo de ella...
La noche continuó entre risas, comentarios de su sorpresa y como no podía ser de otra manera con ese comienzo......sexo.
Hoy serás mi esclavo
Me encantan las camas de barrotes de hierro y me encanta tenerlo atado a ellos. Parece tan indefenso, tan desamparado y a la vez tan excitado. Me encanta verle así, desnudo, con las manos y los pies atados a los barrotes. Me encanta mi maillot de cuero y me encanta que Santi me vea con él puesto, sé que le excita y eso me encanta.
Precisamente me lo regaló él, hace ya meses. Aún recuerdo aquel día; entramos a un sexshop, más que nada por curiosidad, y empezamos a mirar. Yo me puse a curiosear entre la ropa y vi aquel extraño maillot de cuero negro, que tenía un par de oberturas en los senos y otra en el sexo, además de las normales para los brazos, las piernas y el cuello. Santi se acercó a mí y me dijo:
Seguro que estarías muy excitante con eso.
¿Tú crees? – Le pregunté.
Sí, seguro. Sobre todo para convertirme en tu esclavo sexual.
¿Mi esclavo sexual?
Sí, ya sabes que me encantaría hacer realidad esa fantasía, que me ates y me hagas lo que tú quieras.
Lo sabía. Me lo había dicho ya varias veces, quizás por eso compré aquel maillot. Y quizás por eso he decidido que hoy sea le día que haga realidad esa fantasía.
Vuelvo a dar otra vuelta a la cama, y de nuevo pienso que me encanta verle así. Hace unos minutos, cuando tras acostarnos en la cama, yo le he preguntado:
¿Estás preparado?
Sí, – Ha contestado sin pensar - ¿Para qué?.
Para ser mi esclavo. Hoy serás mi esclavo.
Su cara ha enrojecido como nunca antes lo había hecho. Siempre, cuando se excita mucho, sus mejillas se enrojecen, y a mí me encanta.
Después de proclamar mis intenciones, me he vestido con el maillot, mientras él se desnudaba. Tras lo cual me ha preguntado:
¿Y ahora que hago?
Acuéstate en la cama bocaarriba. – Le he indicado mientras sacaba los pañuelos de la maleta.
Me he acercado a la cama y lo he atado de pies y manos a los fríos barrotes.
Ahora está a mi merced, ahora yo domino la situación y tenerle así me excita. Siento como mi sexo se humedece con sólo pensar en las cosas que vamos a hacer.
Me acerco a él, me arrodillo poniendo mis rodillas, una a cada lado de su cintura. Él me mira, mira mis senos excitados; sé que desea tocarlos, le encanta hacerlo cuando hacemos el amor, pero hoy no puede. Acerco mi boca a la suya y le beso, nos besamos, siento como su pene, que está bajo mis nalgas se eriza y se endurece.
Me incorporo y acaricio mis senos mientras él me observa, luego acerco uno de mis pechos a su boca y le ordeno:
Chúpalo, lámelo.
Él me obedece y dejo que su lengua recorra mi pezón y que su boca lo chupe. Mi sexo se humedece un poco más.
¡Vale! – Digo apartando el pecho.
Le acerco el otro:
Ahora este.
Y él repite la operación. Mis pezones están erectos. Me encanta sentir el calor de su boca sobre ellos.
Vale. – Aparto mi seno de su boca.
Me incorporo y luego me adelanto hasta que mi sexo queda a la altura de su boca y le pido:
Cómemelo.
Con mis dedos abro mis labios vaginales, los aparto para que pueda acceder más fácilmente a mi clítoris y mi vagina.
Sí, así, despacio – Le indico.
Siento como su lengua roza mi clítoris, como recorre el húmedo camino hasta mis labios vaginales y como se introduce en mi húmeda vagina.
¡Uhm, sí, muy bien! – Gimo
Siento su lengua recorrer el camino de mi clítoris a mi vagina con rapidez y grito:
¡No, así no!
Elevo mi cuerpo para que mi sexo quede alejado de su lengua.
¡Así no! Debes hacerlo despacio – Le indico.
Vuelvo a acercar mi sexo a su boca y dejo que siga lamiendo. Mueve su lengua despacio, haciendo que mi cuerpo empiece a convulsionarse. Su boca recorre mis genitales, siento como sus dientes mordisquean mi clítoris y su lengua juguetea con él. Veo sus manos atadas por los pañuelos, abriéndose y cerrándose nerviosas. Sé que desearía tocar mis senos o mi culo, pero no puede, y eso me encanta.
Su lengua se mueve cada vez más veloz y diestramente por mis labios vaginales, y siento que de un momento a otro me voy a correr. Por eso empujo mi sexo contra su boca, me estremezco y gimo cada vez más fuerte, hasta que el orgasmo se desencadena e inundo su boca con mis jugos.
Muy bien, cielo, lo has hecho muy bien. – Le digo.
Le beso en la boca como premio al buen trabajo realizado. Observo su sexo y veo una gota de líquido preseminal en la punta, así que no puedo evitar desearlo. Acerco mi boca a ese caramelo que me espera y ansia. Lamo la gota de líquido y luego el glande, lo rodeo con mi lengua y lo lamo. Observo a Santi, se está mordiendo el labio inferior y sus manos no paran de moverse, gime.
Introduzco el glande en mi boca y él se estremece, lo saboreo, lo chupo, me deleito con él. Lo saco de mi boca, desciendo lamiendo el tronco, llego a los huevos y los lamo, chupo uno, luego el otro, vuelvo a lamerlos. Me encanta tenerle con las piernas así, abiertas. Deslizo un dedo por la raja de su culo, lo llevo hasta su ano y lo acaricio, lo masajeó, mientras con la boca vuelvo al glande y lo chupo. Empiezo a meter el dedo en su estrecho ano y siento como se excita, como su sexo se hincha dentro de mi boca. Su ano se contrae alrededor de mi dedo, que muevo dentro y fuera de él. Decido meter otro de mis dedos en el estrecho ano y lo muevo. Sigo chupando el glande, saboreándolo, mientras él gime. Siento como su ano se va expandiendo y como su verga se endurece cada vez más, sé que le falta poco para correrse, por eso dejo de chupar su verga. Quiero alargar el momento cumbre, que lo desee con todas sus fuerzas y me lo suplique.
Sigo introduciendo mis dedos en su ano y le observo. Gime, se mueve excitado, introduzco un tercer dedo y siento como se convulsiona. Dejo de penetrarlo y me dirijo hacía la maleta. Busco el consolador, ese que compramos juntos hace un par de años y que hemos usado tantas veces. Vuelvo a la cama, me sitúo entre sus piernas. Su pene sigue tan erecto como hasta ahora.
-¡Oh, venga! – Me suplica.
Me pongo encima de la cama de pié. Mis botas de altos tacones le excitan. Le paso suavemente el tacón por todo su cuerpo. Le aproximo el tacón a su culo.
Me encanta verle suplicar, que desee que lo folle por el culo y me lo suplique.
Me coloco de rodillas entre sus piernas, acerco el vibrador a sus nalgas y se estremece. Eleva un poco su culo para que pueda acceder más fácilmente a su ano. Lamo el vibrador y él me mira con deseo, luego vuelvo a acercar el instrumento a su ano y muy despacio lo voy introduciendo. Él se estremece y gime. Cuando el vibrador está totalmente dentro lo coloco de forma estratégica, asegurándome que esté bien apoyado sobre la cama para que no salga.
A continuación, me siento sobre su vientre. Rozo mi húmedo sexo con el suyo. Estoy a mil, pero ver como me desea me enloquece y me excita aún más. Coloco el glande frente a mi vagina y hago el amago de introducírmelo.
Santi gime. Separo mi sexo del suyo y lo beso en la boca.
Venga nena – Me suplica.
Vuelvo a colocar su sexo a la entrada del mío y desciendo haciendo que el glande entre en mí. Se estremece, sé que desea que siga, que empiece a cabalgarle para sentir el vibrador moviéndose en su culo, pero en lugar de eso, vuelvo a sacar el glande de mi sexo. Su rostro refleja la decepción. Vuelvo a rozar mi sexo con el suyo y de nuevo sitúo su glande frente a mi vagina y finalmente desciendo hasta que su polla penetra por completo en mí.
Empiezo a moverme despacio, sobre todo para que su ano se acostumbre al vibrador. Le miro a los ojos, están brillando. Sé que está disfrutando, poco a poco voy aumentando el ritmo de las embestidas. Su fantasía se ha cumplido. Ser follado mientras me folla.
Siento su verga entrando y saliendo de mí, mientras él siente como el vibrador entra y sale de su ano. Cabalgo cada vez más rápidamente, disfruto, me deleito y a la vez me acaricio los senos. Estoy a mil y sé que él también lo está. Si seguimos a este ritmo ambos nos vamos a correr, pero no puedo parar, veo su cara de placer y me excito aún más. Siento que mi vagina se contrae y que de un momento a otro me voy a correr. Empujo con fuerza, cabalgo frenéticamente. Santi gime y siento como su verga se endurece, está a punto de correrse. Paro y le dejo a punto de estallar.
Venga, enséñame tu culito. Ponte a cuatro patas. Le ordeno.
Santi se pone en cuatro, mostrándome su culo. Me excito al verle así. Su sumisión hacía mí, ahora es total y eso me excita, igual que a él, que tiene la verga de nuevo tiesa.
Bien, acerca las manos a los barrotes – Le ordeno.
Y él me obedece. Vuelvo a atarle las manos con los pañuelos y una vez lo he hecho acaricio sus brazos suavemente, desciendo por su espalda y finalmente su culo, sobre el que doy una ligera palmada.
Santi se excita al sentirla.
Vuelvo otra vez a la maleta y saco un pañuelo negro. Me acerco a Santi y le vendo los ojos con él.
Bien, mi pequeño esclavo, el juego ha empezado. – Le susurro al oído.
Vuelvo a la maleta y cojo el arnés. Me acerco a la cama y lo dejo sobre ella. Empiezo a besar su cuello, mientras acaricio su espalda, la araño suavemente y al llegar a sus nalgas las aprieto con fuerza y doy una palmada en cada una. A continuación me pongo el arnés, uno que compramos por internet de látex. Tiene una verga interior para mi sexo y una verga para dar placer. Acaricio el culo de Santi, él se excita. Sé que un montón de situaciones pasan por su cabeza tratando de averiguar cual de ellas será la que realicemos.
Saco el bote de lubricante anal y le unto bien su culo. Acerco mi boca a su nalga derecha y la muerdo, la lamo. Abro sus nalgas y meto mi lengua entre ellas, busco el oscuro agujero y lo relamo, introduzco mi lengua y siento como Santi se estremece al sentirla. Su pequeño agujero se abre fácilmente. Mientras sigo con las caricias bucales, busco su sexo y lo acaricio, está duro como una piedra, caliente, e irremediablemente tiembla al sentir el contacto de mi mano. Me decido por fin; me incorporo y me sitúo tras él. Mi sexo artificial queda a la altura de su ano. Lo restriego suavemente contra el estrecho agujero. Santi gime excitado.
Ahora serás mi putita. – Exclamo.
Guío la punta hasta el estrecho agujero y poco a poco, lo voy metiendo. Me siento extraña y a la vez excitada en mi nuevo papel, pero estoy dispuesta a hacer disfrutar a Santi. Así que empujo el artificial pene hacía el interior del agujero e introduzco solo la punta.
Santi gime.
¡Ah!
Lo sujeto por las caderas e introduzco un poco más. Santi vuelve a gemir.
¡Ah, sí!
Termino de meter un poco más la polla y me recuesto sobre su espalda. Muerdo su hombro, lo lamo y trazo un camino hasta su nuca, subo hasta la base de su oído y le pregunto:
¿Te gusta, putita?
¡Uhm, sí!
Empiezo a moverme despacio, haciendo que el instrumento entre y salga lentamente de su ano. Me incorporo y sujetándolo por la cadera voy acelerando el ritmo poco a poco. La verga que está dentro de mi me produce mucho placer al mismo tiempo.
Siento como él empuja hacía mí, haciendo que mi pene entre más en él.
Eso es, muévete putita. Siente como te perforo.
Empieza a gemir, vuelvo a recostarme sobre su espalda, llevo mis manos hacía su pene erecto y empiezo a masajearlo, mientras empujo una y otra vez, embistiéndole cada vez con más rapidez. Su polla se hincha entre mis manos. Santi se convulsiona cada vez más fuerte, finalmente siento como el semen sale de su interior llenando toda mi mano; a la vez empuja hacía mí.
¡Aaaaahhh! – Gime y finalmente se deja caer sobre la cama. Yo caigo a su lado. Le acerco mi mano a su boca. Todavía está excitado por la situación de estar vendado y atado. Cojo un poco de su leche y la restriego por el vibrador que he usado antes. Se lo pongo en la boca. Me excita verle así. Él abre los labios y yo se lo introduzco. Le ordeno que lo deje limpio. El obedece.
Le desato las manos y le quito el pañuelo de los ojos. Me abraza. Soy feliz porque él es feliz. He disfrutado por que él también lo ha hecho. Santi me mira a los ojos, y en los suyos veo esa llama de su amor por mí, ardiendo más fuerte que nunca.
Gracias, cielo.- Me susurra.-.
Lo he hecho porque te quiero. – Le digo yo.
Yo también te quiero.
Nuestros labios se encuentran, se sienten y se funden en un beso apasionado.
Desde detrás de las cortinas
Ella se pensaba que yo estaba trabajando, pero lo cierto es que se me había suspendido el trabajo. Llegué a casa, y estuve en el ordenador.
Al cabo de un rato ví que llegaba un coche que yo no conocía y aparcaba delante de la puerta. Pude ver a mi mujer salir con un hombre. No supe que hacer así que me escondí detrás de unas cortinas muy grandes que tenemos en el salón. Realmente no podrían verme allí.
La situación me excitaba.
De pronto ambos se detienen y noto como sus cabezas se giran hacia la cortina… me han descubierto?, me quedo inmóvil mientrás Ingrid se ha levantado y se acerca a la cortina, se detiene justo en frente… silencio, alarga su brazo cruzando la cortina, busca algo… hasta que se encuentra con mi erecta polla, sin decir palabra, la coge y tira hacia ella, me han descubierto!... como perrito fiel la sigo en dirección a la cama, ella me suelta y me empuja, caigo desplomado, mi cabeza queda a los pies de Omar, este me mira y sonríe.. a continuación Ingrid se coloca entre los dos cuerpos, escupe en la palma de sus dos manos cogiendo ambas pollas, nos está haciendo una paja, su mano húmeda y caliente consigue que recupere rápidamente la erección que había perdido cuando me descubrió. Cierro los ojos y me dejo llevar.
Ingrid va alternando sus manos con su boca y lengua, Omar y yo gemimos de placer. Al cabo de unos minutos Omar se incorpora y decide meterle su enorme polla en la boca, ella se coloca estratégicamente cambiando de posición mientrás succiona gustosamente el capullo de Omar. Ingrid mueve las piernas y cambia sus manos por los pies… Umm!! siempre me ha gustado que me hicieran una paja con los pies, es muy diferente a las manos, menos controlado y por lo tanto más espontáneo y novedoso, para ponerselo fácil escupo en mi polla, la saliva facilita que los pies se deslicen agilmente y con facilidad. Su pie derecho agarra mis testículos y los sujeta tirando hacia abajo, mi polla está tensa y se agranda rapidamente, el otro pie empieza un sube-baja frenético que me da mucho placer, habilmente mete el capullo entre los dedos y concentra su ágil movimiento en el glande, presionando y estrujándolo como si quisiera exprimir su contenido. Mi excitación es máxima cuando ella utiliza ambos pies con tanta habilidad como si fueran las manos, presiona y fricciona mi polla con fuerza y cada vez que uno de los pies recorre mi frenillo tengo la sensación de correrme al momento pero presiona tan fuertemente que esto retiene cualquier líquido.
Mientrás ella se entretiene con la polla de Omar en su boca y con la mía entre sus pies yo me he ido moviendo lentamente hasta situar mi cara debajo de su coño, cuando lo tengo a tiro le introduzco la lengua dentro, entro y salgo, chupo, mordisqueo sus labios con fervor, de vez en cuando mi lengua se entretiene con su abultado clitoris, cuando ella lo nota separa la piel para darme via libre, su coño chorrea mi saliva mezclada con su jugo vaginal, su aroma y sabor me excitan aún más.
Al cabo de unos minutos Omar saca la polla de la boca de Ingrid y rapidamente baja hasta su vagina, sin avisar y violentamente la mete dentro, Ingrid da un grito fuerte y seco empezando a jadear y gemir como una posesa, se está corriendo. A pesar de la envestida de Omar, afortunadamente en aquel momento no tenía la lengua dentro del coño, de lo contrario me habría encontrado lamiendo una polla, lejos de mi intención y gustos, a día de hoy sigo sin tener ningún interés en probar el sexo masculino.. la carne de mujer sigue siendo mi manjar preferido..
Viendo que Omar me ha quitado el sitio, me incorporo a la vez que unto con abundante saliva el agujero del culo de Ingrid, aunque ya estaba bien lubricado pues mientrás le comía el coño de vez en cuando ensalivaba su agujerito y le metía la punta de la lengua. Ingrid se percibe de mis intenciones y con una mano separa sus firmes nalgas, me pongo en posición y a ciegas busco la puerta de entrada con la punta de mi polla, no es fácil, además de la oscuridad, el incesante movimiento que imprime Omar hacen que Ingrid se mueva como una peonza. Parece que lo tengo, noto la estrecha hendidura en la punta de mi polla, empujo pero no consigo entrar, con sus manos Ingrid intenta abrirme camino pero tampoco hasta que desesperado, grito… ALTO!, sorprendidos, ambos se detienen al instante, rapidamente aprovecho este momento y con mi duro capullo ya encarado hacia la estrecha cueva, me abalanzo y empujo con fuerza hacia delante consiguiendo penetrar la punta, sin concesión alguna y casi con violencia muevo mi cintura, noto una fuerte resistencia y presión, puedo notar la enorme polla de Omar dentro de Ingrid, aún y así empujo violentamente hasta que consigo mi objetivo, ha entrado entera, ella da varios gritos, parecen de dolor… instantáneamente Omar tambien empuja violentamente y reinicia su marcha, es como una competición, ambos queremos apropiarnos de la misma presa, los dos queremos el mejor bocado, los dos empujamos fuertemente, Ingrid atrapada, inmovilizada y empalada por nuestras pollas, grita una y otra vez.... se está corriendo de nuevo mientras con una mano manosea bruscamente su clitoris, sus gritos son una mezcla de dolor y placer, jadea, respira profundamente y solloza, "más, más fuerte.. folladme!!"
Al cabo de varios minutos bombeando sin cesar, Omar sale de ella, se levanta y rapidamente mete la polla en su boca, esta la engulle como loba hambrienta, de fondo solamente se escucha el sonido de la saliva en la frenética succión. La presión en mi polla ha disminuido, en parte gracias a la dilatación del culo pero tambien al quedar la vagina liberada del pollón de Omar, momento que aprovecho para ocuparlo yo. Su coño está mojadísimo y muy dilatado, mi polla entra con absoluta facilidad, está muy caliente, la temperatura de la vagina hace que note como mi glande segrega jugo seminal, noto mis testículos duros y apretados, estoy a punto de eyacular pero me resisto y detengo el movimiento por unos instantes hasta que salgo de su interior, me pongo de pie y rapidamente acerco mi polla a la cara de Ingrid, sin dudarlo Ingrid deja sitio para mi polla y ahora agarra nuestros dos firmes pollones, no quiere hacer distinciones y avidamente chupa ambas, las junta, las frota una contra otra. El contacto con la polla de Omar no me molesta diría que incluso me agrada, Ingrid coge las dos pollas con ambas manos y las mueve arriba y abajo con fuerza, hasta que simultáneamente ambos empezamos a gritar de placer corriendonos en la boca, cara y cuerpo de Ingrid, ella chupa y succiona todo lo que sale de nuestras pollas, el pegajoso y resbaladizo líquido seminal fluye por su boca, labios y lengua deslizandose por su cuello hasta sus enormes pechos. Ingrid bebe y traga todo lo que puede, hasta la última gota.
A pesar de la abundante eyaculación las dos pollas siguen casi igual de firmes, los tres nos miramos en un acto casi reflejo, son miradas de complicidad y de placer pero sobre todo de lujuria y auténtico vicio, es evidente de que todos queremos más…. Sin mediar palabra, Omar se acuesto boca arriba, Ingrid dándole la espalda se pone de cuclillas encima de él, este sostiene su polla por la raíz manteniendola firme, Ingrid separa las nalgas abriendo su dilatado agujerito hasta que Omar se la mete de nuevo por el culo, al notarlo Ingrid baja lentamente hasta el fondo introduciendo completamente la polla en su interior. Frente a mí tengo a Ingrid, con su mirada viciosa y la cara desencajada por el enorme placer causado por la polla de su compañero, ella, abierta de piernas mostrándome su precioso y chorreante coño abierto de par en par, con sus manos separa los labios vaginales y tensa la piel alrededor de su clitoris, su coño toma la forma de una preciosa mariposa con sus coloridas alas bien desplegadas, esto me excita mucho y me coloca de rodillas frente a ella, con una mano acaricio su cara y sus húmedos labios cuando ella abre la boca y me chupa y muerde varios dedos de una mano, mientrás con la otra mano agarro mis testículos presionandolos y tirando de ellos hacia abajo, esto hace que la polla quede tensa, con la piel del capullo bien separada y sin contemplaciones se la meto en el coño, los dos damos emitimos un sonido de placer. Los tres nos mantenemos inmóviles durante varios segundos, de nuevo Ingrid está atrapada entre dos hombres, noto como mi polla crece aún más dentro de ella, palpita y se estira como queriendo llegar hasta no sé donde, Ingrid empalada por delante y por detrás momento en el que escupe en una de sus manos y empieza a frotar fuertemente su palpitante clitoris, Omar y yo seguimos inmóviles mientrás disfrutamos de la masturbaciónn de Ingrid, suspira, balbúcea, tiene la boca medio abierta y la saliva se escurre por su labio inferior, expulsa liquidos corporales por arriba y por abajo, su cuerpo completamente mojado por dentro y por fuera, sudor, saliva y esperma forman una mezcla super excitante.
Yo no puedo resistir la tentación y la proximidad de mi boca con la suya y empiezo a lamerle una oreja, despues le chupo los párpados, la nariz hasta llegar a sus jugosos labios que muerdo con afán, ella saca su lengua buscando la humedad de mi boca, no son besos son lametazos lengua con lengua como si fuera una pelea entre ambas, nos mordemos los labios, lenguas, incluso nos hacemos daño pero da igual, estamos totalmente entregados al placer del intercambio de saliva.
Mientrás Omar ha empezado a mover sus caderas, no tiene mucho espacio pués está tumbado en la cama, Ingrid sentada encima de él y yo por encima de sus rodillas y mi polla incrustada en el interior de ella. Pero Ingrid no se lo pondrá dificil, nota el movimiento de Omar y se eleva unos centímetros, los justos para que permitir a Omar subir y bajar sus caderas metiendo y sacando su polla del culo de ella. Con mi polla puedo notar como la de Omar entra y sale de Ingrid, esto me excita aún más e inicio un movimiento de rotación, derecha, izquierda, arriba y abajo, todo esto sin sacar ni un solo milímetro mi polla de su caliente y húmedo coño. Las manos de Omar y las mías manosean sus redondeados pechos, es un juego a cuatro manos, la estrujamos, uno, otro, pellizcamos sin cesar sus duros pezones, de tanto manoseo estos adquieren un color casi morado, pero a ella le gusta. El movimiento cada vez es más rápido, momento en el que el cuerpo de Ingrid empieza a temblar, segundos después sus gritos de placer nos hacen saber que está teniendo otro orgasmo, Omar y yo queremos hacerla disfrutar aún más de este momento y ambos iniciamos el ritual de entrar y salir de ella con fuerza, con mucha fuerza y bruscamente, Omar empuja, yo empujo, el cuerpo de Ingrid es golpeado y agitado por delante y por detrás, ahora él después yo, conseguimos alcanzar un vaivén preciso y ritmico, cuando el sale yo entro y viceversa, Ingrid grita aún más, es otro orgasmo o es el mismo que se alarga? Da igual… da muestras de estar disfrutando mucho. Sus hermosos labios vaginales hinchados y rojos, palpitan de placer, Omar suelta una especie de alarido y clava su polla hasta el fondo, momento en el que su cuerpo se pone tenso y rigido, se está corriendo dentro de su culo, no se mueve y deja que su polla deposite la mercancía en su destino, yo tampoco puedo más pero no quiero correrme dentro de ella y con rapidez saco mi polla de su vagina y cogiendola por la base la acerco hasta su excitadísimo clitoris y empiezo a frotarla presionando fuertemente sobre el rojizo botón hasta que un chorro de esperma sale disparado inundandolo por completo, mi esperma corre por su clitoris bajando por los rosados labios y deslizándose entre sus muslos. Segundos después caigo exahusto en la cama, Ingrid desmonta a Omar y recostandose entre ambos y como muestra de agradecimiento empieza a lamer los restos de leche de ambas pollas . Yo me quedo adormecido y creo que ellos también lo están.
La luz del amanecer me despierta, los tres desnudos y amontonados en la cama, ellos duermen mientrás voy a cubierta. Los primeros rayos solares me permiten ver tierra, estamos llegando. Preparo el desayuno para los tres y les despierto, ambos abren sus ojos, sonrientes y con cara de satisfacción, antes de desayunar Ingrid dice querer darse un baño en el mar, se acerca a mí y me da un cariñoso beso en los labios diciendo "me gustas, bravo!"
Su hermoso cuerpo desnudo se lanza por la borda, Omar la sigue. Minutos después desayunamos, ella sigue desnuda durante todo el desayuno deleitandonos a ambos con su precioso cuerpo, un cuerpo hecho para dar y recibir placer.
Una vez atracamos en el puerto de Mahón, decidimos volver a vernos, quedamos para esta noche en el hotel donde se hospedarán. Intercambiamos los números de móvil y quedamos en llamarnos más tarde.
Me siento bien, muy bien. Aprovecho el día para descansar y dormir, estoy cansado pero también impaciente a que llegue la noche….
JUGANDO CON OTRO
Al principio no le dí mucha importancia a esta última fantasía, pero llevaba un tiempo repitiéndola continuamente. A mi no me hacía especialmente gracia, y aunque reconozco que la mayoría de veces había logrado excitarme mientras me susurraba su fantasía al oído, me hacía preguntarme mil y una cosas ¿ya no le gusto? ¿está cansado de mí? ¿es que quiere estar con otro? ¿es que quiere dejarme?...
Últimamente estaba algo más obsesionado con verme follar con otro hombre, lo que me hacía dudar aún más, ¿realmente estaba dispuesto a dejar que otro me follase? ¿no se pondría celoso? o peor, ¿me lo pedía para poder estar con un chico?... la verdad es que sólo de imaginármelo liado con otro se me mojaban las bragas, pero tenía miedo de descubrir que mi marido fuese gay. Contra otra chica puedo competir, contra un chico estoy en desventaja.
Yo le seguía el juego mientras follábamos y a veces me dejaba llevar por sus fantasías, sobre todo cuando eran con otro hombre más para mí ¿quien de nosotras no le ha echado el ojo al culito de algún otro chico alguna vez?
Un día me desperté a media noche algo alborotada, había estado soñando que estaba follando con otro, ni siquiera recordaba su cara o quien era, pero me había excitado tanto que me desperte completamente mojada y también algo jodida por haber interrumpido el sueño. Mi marido seguía dormido a mi lado. Yo no entendía como había soñado algo así pero no quise quedarme a medias así que me tumbé en la cama de nuevo y me masturbé recordando el sueño hasta correrme.
El haber tenido ese sueño me tuvo pensativa todo el día, no le quise comentar nada a mi marido, pero por la tarde aprovechando que él no estaba, me metí en internet sin saber muy bien que buscar para aclararme. Sin querer acabé encontrando una página de relatos, había muchos de tríos e intercambios de parejas y por curiosidad comencé a leer algunos. Muchos me parecieron estúpidos o imposibles de hacer, pero otros habían logrado excitarme bastante.
Uno de los relatos, me dio algunas ideas de como descubrir si lo de mi marido eran sólo fantasías o de verdad deseaba hacerlo, incluso escribí un email al autor consultándole algunas cosas sobre el relato. Con todo, en unos días tramé un pequeño plan para ponerle a prueba y averiguar hasta donde quería llegar realmente con sus fantasías.
Decidí esperar un viernes cuando solemos ir a cenar fuera y podemos dejar los hijos con alguien. Ese mismo día por la tarde, había reservado hora en mi esteticien habitual, no iba hacer nada fuera de lo común pero quería sentirme guapa, así después de una depilación completa a lo brasileña, un buen masaje, peinado y manicura... me encontraba lista para lo que pretendía, finalmente en casa elegí una minifalda cortita para la ocasión y un jersei que dejara a la vista un buen escote.
Salimos a cenar a uno de nuestros restaurantes favoritos en una población muy turística, uno muy cutre donde su especialdad son los pollos asados. Como siempre estaba llenísimo pero tuvimos suerte y conseguimos una mesa en el interior al fondo del todo. Había un jaleo de voces tremendo, mejor así, pensé, podría hablar con mi marido sin que nadie nos prestase atención. Estaba algo nerviosa con lo que iba a proponerle, no sabía como iba a tomárselo pero estaba decidida a salir de dudas. Después de un par de copas de sangría me animé a empezar.
- "¿Sabes?... hoy no me he puesto tanga." le susurré.
- "¿y que llevas?" me preguntó sorprendido y algo sonriente.
No le respondí, simplemente tiré su servilleta al suelo. Pareció captar mi idea y se agachó a recogerla mientras yo separaba mis piernas ampliamente mostrándole mi sexo recién depilado, sin pelos excepto una delgada línea por arriba de apenas un dedo. Como era de esperar se demoró unos segundos antes de volver a su sitio en la silla.
- "Vaya... " exclamó sin saber que decir.
- "No me lo he puesto en todo el día"
- "¿Has ido al trabajo así?" preguntó sorprendido.
- "Sí" dije sin darle importancia y añadí "me habías pedido muchas veces que saliera así, incluso que para ir a trabajar también ¿no?"
- "Sí, sí, es verdad, pero ¿porque ahora? ¿es que celebramos algo especial?"
- "Bueno, puede... me he decidido a probar algo distinto... ¿no te molesta que alguien pueda descubrirme así si subo unas escaleras o me agacho?" dije tratando de ponerle un poco celoso.
- "¿Te ha visto alguien?... ¿en el trabajo?" preguntaba sorprendido.
- "No... bueno... espero que no" estaba casi segura de que no me había podido ver nadie.
- "Tiene su morbo ¿no crees?... simplemente podrías hacerte la distraída y dejarle mirar sin más" me respondió tras pensarlo un segundo.
No sólo parecía no molestarle, sino todo lo contrario. Yo para nada esperaba una respuesta así, sobretodo con la naturalidad con la que me lo proponía. Incluso con su mano acarició mi pierna y me recogió la minifalda unos centímetros hacia arriba. La verdad es que era una sensación extraña, me moría de vergüenza sólo de pensar en ser descubierta por alguien pero a la vez me excitaba muchísimo.
- "¿Y te has decidido a probar alguna otra cosa?" me preguntó tratando de provocarme burlonamente, tratando de tomar el control de la situación.
Dude unos segundos, no quería perder mi plan y que empezase a ser el suyo. Así que tras volver a colocarme la mini en su sitio y beber un poco de sangría, tomé aire y se lo solté sin más.
- "¿Sigues queriendo verme follar con otro?"
Esta vez el sorprendido fue él y después mirar a todos lados para ver si alguien me había oído, me dirigió una tímida mirada y se quedó callado y pensativo. Le había dejado completamente descolocado, en verdad si lo piensas es algo bastante normal en los hombres cuando una se lanza y es más atrevida de lo que ellos esperan, no pude evitar que en mi cara dibujase una ligera sonrisa triunfadora.
- "Es una pregunta sencilla. Basta con un simple sí o no" dije ante su silencio, "si es no, no pasa nada, entenderé que sólo se trataba de una fantasía" añadí tratando de arrancarle alguna respuesta. Y le pregunté nuevamente:
- "Te gustaría verme con otra polla en la boca?" Dije muy lentamente sonriendo y lamiendome los labios.
Tanto silencio empezaba a hacerme pensar que había metido la pata, que no habían sido más que fantasías suyas y yo una idiota por haber terminado creyéndomelas, pero de repente un casi imperceptible y tímido sí salió de sus labios. No me lo podía creer, ¿había dicho sí?, una cosa era fantasear con el calentón mientras follamos y otra admitirlo así en frío. Dudé un segundo sin saber que hacer, pero me decidí a seguir adelante a ver si realmente era cierto que quería verme así.
- "¿En serio quieres verme así? ¿Estas seguro? ... no pareces muy convencido" insistí ante su tímida respuesta.
- "Sí, sé que te lo he propuesto muchas veces y..." tomó aire un instante y continuó convencido de su decisión "y me gustaría probar al menos una vez a ver que tal".
- "¿Incluso si es sólo para mí?" pregunté para ver que pretendía de un chico.
- "Sí, claro, sin problema, esa es la idea, los dos contigo" contestaba seguro.
- "¿Y si fuese con alguien conocido?" quise ponerle más a prueba.
- "¿Conocido?... ¿en quien estás pensando?" preguntó algo asustado.
- "Bueno... algunos compañeros de trabajo no están mal" le dije burlona.
Para mí tenía un morbo tremendo, y más que nada quería ver como reaccionaba ante la imaginación de verme con alguien conocido. La verdad, no me importaría darle un repaso o mejor que él me lo diera a mí, pero no era mi intención ponerle en un aprieto delante de un conocido, sólo quería comprobar cuanto quería esto.
- "¿y como le proponemos algo así?"
Esto si que me dejo muerta, no me decía que no, sino que no sabía como decírselo. Estuve a punto de decirle que si quería verme follar tendría que ser él, pero no quise ser tan dura ni comprometerle tanto. Tenía otra opción en mente.
- "He pensado que sería mejor con un desconocido que me ligue, por aquello de que desaparacerá en pocos días."
... entonces ¿no será nadie conocido? ... esta bien, me parece bien" añadió aliviado, al saber que no sería con un amigo.
- "Pero tendrá que ser con una condición".
- "¿De que se trata?" dijo impaciente.
- "Será sólo para mí, si quieres que entre en esto, la primera vez será sólo para mí y tu sólo mirarás" era mi prueba final, si de verdad pretendía que jugásemos a ser liberales quería asegurarme de que él lo era de verdad y que lo soportaría sin celos.
- "Esta bien, me gustaría participar pero... acepto que sea así por ser la primera vez" dijo resignado como un niño castigado, "pero solamente por ser la primera vez" volvió a insistirme. En todo caso, seré yo que te de permiso a hacer algo.
Cuando volvimos a casa mi marido nada más entrar me quiso follar, ni siquiera me había sacado toda la ropa cuando ya lo estaba notando su polla entrando y saliendo de mí, follándome casi salvajemente, casi violándome, no paraba de preguntarme si se la quería chupar al chico, o como quería que me follasen, o que les pensaba dejar hacerme. Estaba tan excitado que incluso repitió casi sin parar, su polla casi no se vino abajo después de correrse y volvió a ponerme a cuatro patas, hacía tiempo que no me follaba así y mucho menos dos seguidos. Sin duda la idea que tenía en la cabeza le estimulaba y mucho.
Dos semanas más tarde repetimos, pero esta vez había reservado un hotel en la misma localidad.
Mi marido acompañó al chico hacia donde yo estaba y me lo presentó, todos cruzamos unas ligeras sonrisas nerviosas. Notaba como el chico me observaba de arriba a abajo disimuladamente. Yo tenía el pelo suelto y escondía mi cara tras unas enormes gafas de sol, llevaba un vestido veraniego sin mangas de falda corta y unas botas de tacón alto.
- "Bueno... ¿dónde está esa cervecería?" dijo mi marido rompiendo el hielo.
- "Está aquí cerca, a un par de calles... ¿vamos?" respondió el chico.
Nos pusimos en camino hacía allí mientras cruzábamos preguntas sin mucha importancia por el camino, ¿que calor no?, ¿eres de aquí?,...
Casi sin darnos cuenta, ya estábamos ante la puerta, era un pequeño pub irlandés, todo decorado en madera y tenía unas escaleras que daban a una planta superior abalconada hacía la zona de la barra. Parecía el lugar perfecto para hablar los tres tranquilos sin ser molestados. Ellos pidieron unas cervezas y yo un vino, después estuvimos hablando mientras bebíamos hasta casi olvidarnos de porque estábamos allí.
- "Tengo que ir al aseo ¿pido algo más?" interrumpí yo un momento.
- "Yo aún tengo cerveza" respondió mi marido.
- "Yo estoy bien así, gracias" dijo el chico.
En realidad, no tenía ganas de ir al aseo pero sí necesitaba aclarar mis ideas un poco. El chico me había caído bien pero de ahí a follar con él me parecía un poco fuerte a pesar de lo excitada que estaba. Quedé pensativa unos segundos ante el espejo hasta que una ligera vibración me devolvió en mi, eran unas bolitas chinas que tenía puestas desde por la mañana, el chico me había pedido que las llevara para el encuentro y mi marido también quiso que las llevara cuando se lo conté. La verdad es que el morbo de la situación me tenía toda excitadísima, tome aire y le dije a mi reflejo "es él quien quiere verte follar ¿no?, no seas tonta y fóllatelo, sólo será un polvo". Me arreglé un poco el pelo, respire profundo una vez más y salí del aseo decidida a probar.
- "yo creo que dirá que sí", escuché a mi marido decir al regresar a la mesa.
- "que diré que sí ¿a qué?" pregunté cogiéndolos por sorpresa a los dos.
- "pues... a lo que hemos venido ¿no?" preguntó mi marido como temiendo haber metido la pata.
- "yo iba a preguntarte antes si querías seguir con esto pero... como ya has respondido por mí" dije irónica y continué más burlona "mejor ve pagando la cuenta, cornudito mío"
Mi marido no dijo nada, se disponía a levantarse decidido a pagar.
- "No, espera, sólo bromeaba ¿en serio quieres que sigamos?" le volví a preguntar.
- "Si sabes que sí" respondió como si le hubiese hecho una pregunta absurda mientras reanudaba su camino hacia las escaleras para pagar en la planta baja.
- "¿Y tú? ¿tu quieres seguir?" me preguntó el chico al girarme en la silla hacia él.
No dije nada, sólo sonreí algo nerviosa mientras extendía mi mano izquierda cerrada hacia la suya para entregarle algo, él abrió su mano y dejé caer el tanga negro que había llevado puesto hasta hace un momento antes de salir del aseo. Era también algo que me había pedido, habíamos acordado que se lo regalaría tanto si hacíamos algo como si no, aunque nunca había pensado en dárselo si al final decidía que no.
- "Bueno, espero que te portes bien" le dije.
- "No haremos nada que tu no quieras" me respondió mientras acercaba mi tanga a su nariz para olerlo, me excitó muchísimo verle hacerlo.
- "Sí, eso ya lo dejamos claro antes de quedar, pero quiero hacerlo como en el relato que escribiste"
- "Bien, me parece bien"
- "¿Te acuerdas de que me pedías que trajese puesto?" me lancé atrevida algo más confiada ya.
- "Claro, te daba a elegir entre unas bolas chinas y un plug" respondión algo tímido.
- "¿Te apetece comprobarlo?" y atreviéndome aún más recogí hacia arriba la corta falda de mi vestido y separé mis piernas ligeramente.
No me creía aún lo que estaba haciendo pero estaba lanzadísima, quizás por lo excitada que estaba desde por la mañana, necesitaba que alguien me follase y pronto.
Tome aire un segundo mientras el chico acercaba tímidamente su mano hacia mi sexo para palpar como el cordoncito de las bolitas salía de mi depilado coño. Apenas le dejé tocar unos segundos, estaba muy excitada y no quería que su roce pudiera hacerme correrme allí mismo.
Retiré su mano y me giré sobre la silla hacia la baranda que daba al piso inferior para ver si mi marido había pagado ya. Desde esa posición también veía si alguien subía o no. Entonces, sin mirarle, me levante la falda por detrás y le mostré al chico la base del plug que asomaba introducido en mi culo. Quede así un instante, hasta que noté su mano acariciándolo, le dejé un par de segundos y me puse de pie dejando caer mi vestido a su sitio.
- "¿Nos vamos ya?" le sugerí.
El chico se levantó tratando de disimular la erección que estaba teniendo. Yo sonreía satisfecha de verle así.
- "Si te portas bien podrás meterme todo esto pronto" le dije al oído acariciando con mi mano el bulto en su pantalón, ya hacia rato que tenía curiosidad por sentir como era.
El aprovechando que me tenía tan cerca me besó y sin resistirme me entregué a su lengua por completo hasta que quiso parar. Mi marido nos observaba y esperaba desde la escalera, le sonreí satisfecha al cruzar delante de él y nos pusimos en camino hacia el hotel donde nos alojábamos.
Por el camino mi marido se mantuvo detrás a unos metros como le había pedido yo, para que pudiese verme agarrada a él o dejándome tocar el culo de vez en cuando.
Eran las 13:10, no tardamos en llegar al hotel que estaba también en el centro de la ciudad, en un barrio muy turístico y tradicional, era un hotel pequeño en una de las estrechas calles típicas de la zona pero ideal porque con tanto turista una pasaba desapercibida.
Cuando llegamos al hotel mi marido entró a pedir la llave mientras yo aprovechaba para besar una vez más al chico y dejar que sus manos me siguieran explorando. Pronto nos interrumpió un carraspear, mi marido me mostraba la llave de la habitación en su mano. Casi se la arrebaté y tiré del chico hacia adentro.
- "Déjame 5 minutos" le dije a mi marido en la puerta del ascensor antes de que él entrara.
No pensaba hacer nada especial pero quería pegarme el gusto de disfrutar un instante a solas y de camino recordarle así que no era él quien me iba a follar, que le iba a hacer un cornudito.
Nada más cerrar la puerta de la habitación el chico me atrapó contra ella besándome y metiéndome mano sin cortarse, yo estaba tan excitada que le dejaba hacer. El chico, sabiendo que mi marido aparecería pronto, de repente se detuvo para pedirme que me desnudase mientras retrocedía unos metros para observar como lo hacía.
Yo como la que lleva una camiseta me saqué el vestido por la cabeza y lo arrojé sobre la cama sin más, no llevaba sujetador.
- "Tampoco llevaba ropa como para un strip-tease" bromeé.
Se sonrió pero no dijo nada, se limitó a observar mi cuerpo desnudo de arriba a abajo detenidamente, luego me pidió que diese la vuelta girando lentamente, hasta que estuve frente a él de nuevo. Me sentía totalmente expuesta ante un desconocido, era una sensación extraña pero también me estaba excitando muchísimo.
Fui a decir algo en ese momento pero con un dedo suyo silencio mis labios, y después dejando caer su mano desde mi boca, acariciando mi piel, comenzó ahora él a girar a mi alrededor despacio.
- "Me va a encantar follarte" me susurró al oído tras recorrerme entera.
"Sí, eso es lo que necesito pero ya" pensé yo, necesitaba que me follasen ya y me abalancé sobre él para desnudarle, casi le quería arracar la ropa con mis manos. De pronto, llamaron a la puerta, me giré y abrí la puerta por completo de una vez.
La cara de sorpresa de mi marido me hizo caer en cuenta de que había abierto la puerta totalmente desnuda, por suerte no había nadie más en el pasillo pero creo que estaba tan excitada que me hubiese dado igual o a lo mejor hasta me lo hubiese follado también.
- "Entra ya de una vez" y tras cerrar la puerta añadí "iros desnudando mientras yo voy al baño" aquello sonó casi como una orden.
Cuando salí del baño estaban los dos desnudos, yo me había quitado el plug y lo llevaba en mi mano. Cogí una silla y la coloque pegada a los pies de la cama mirando hacia el cabecero, después le pedí a mi marido que se sentase ahí. Me sorprendió ver que tenía la polla completamente dura, pensé que eso significaba que esto le estaba gustando.
- "Antes ven aquí e inclínate" le dije aplicando al plug un poco de lubricante que saqué de nuestra pequeña maleta.
- "Pero..." no le deje acabar la frase.
- "Habíamos dicho que me dejarías hacerlo como en el relato ¿no?" le recordé maliciosamente.
Mi marido no dijo nada, se inclinó y separó los cachetes del culo para dejarme hacer. Traté de ponérselo lo más delicadamente posible pero no pude evitar que se le escapara un quejido cuando al final el plug se me deslizó un poco al introducírselo del todo. Después obediente se sentó en la silla mirando al cabecero de la cama como la había colocado. Para mi sorpresa otra vez, seguía teniendo una erección tremenda, en cierta manera me alegraba de que fuese así, pensé que si era por el plug quizás más adelante pudiera ver cumplida una fantasía mía de verle con un chico.
- "Saca fotos pero no puedes tocarte, no puedes masturbarte hasta que hallamos acabado" le dije a mi marido dándole nuestra cámara de fotos, era lo que habíamos pactado antes de quedar con el chico.
Me coloqué de rodillas a la izquierda de mi marido pegada a sus piernas y le dije al chico que se pusiera al otro lado, a su derecha. Acerqué al chico con mi mano hacia a mi y comencé a acariciar su polla suavemente, la de mi marido se volvió a poner más dura al verme.
- "Mira y disfruta" le dije a mi marido poco antes de introducirla en mi boca.
El clic de la cámara parecía no parar mientras yo me tragaba la polla del chico, entraba y salía de mi boca, le pasaba la lengua, paraba un instante para masturbarle un poco con mi mano y volvía a empezar. Me tenía excitadísima la situación, le estaba chupando la polla a otro prácticamente encima de mi marido, y este lejos de molestarse parecía volverse loco haciéndome fotos.
Poco después no aguantaba más, paré y le indique al chico que se pusiera un condón mientras yo me tumbaba a los pies de la cama, a lo ancho de forma que mis caderas quedaban a la altura de las rodillas de mi marido. Un suspiro de excitación se me escapó mientras me sacaba las bolitas chinas.
Miré un instante a mi marido, no perdía ocasión para hacer alguna foto más, parecía no querer perder detalle. Mientras, el chico sobre la cama se colocaba en posición. Se inclinó un poco sobre mi de rodillas entre mis piernas, con una mano se apoyaba en la cama y con la otra me acarició suavemente los pechos un instante, luego se inclinó un poco más y me besó. Mi respiración era agitadísima, notaba sobre mi coño el roce de su polla preparada para follarme. Entonces, sin parar de besarme con su mano la colocó en mi entrada y comenzó a presionar, poco a poco se iba introduciendo suavemente, no le costó mucho, estaba hiperlubricada. Finalmente, solté un fuerte gemido cuando sentí su polla completamente dentro de mí, y comenzó un lento vaivén hacia adentro y afuera de mi.
No quería correrme aún pero sabía que no iba a tardar mucho. Comenzó a acelerar su ritmo, entraba y salía de mí más fuerte, después comenzó a follarme con un movimiento más corto y rápido, y volvía follarme fuerte. No tardamos en cambiar de posición, me colocó de rodillas frente a mi marido, tan cerca él y del borde de la cama que para mantenerme tenía que apoyar mis manos sobre sus hombros.
Tenía cara a cara a mi marido, le miraba a los ojos y no pude ni quise disimular mi placer a sentir la polla del chico entrar en mí otra vez, mis nalgas temblaban con cada empuje del chico y me ponía a mil estar haciéndolo así frente a mi marido. Me incliné un poco más y acerqué mi boca su oído para que sintiera hasta el más leve de mis gemidos, también observaba de vez en cuando su polla que parecía que iba a reventar y le susurraba "¿te gusta como se follan a tu mujer?" "¿es esta la putita que querías ver?". Pronto no pude aguantar más, noté como me venía y agarrándome fuertemente a su cuello me corrí gimiendo todo lo que quise. El chico continuó follándome en la misma postura sin parar y ahora yo casi posaba ante la cámara disfrutando de su polla.
Le pedí cambiar de posición, quería sentarme sobre él y montarle yo, pero no me dejó sino que me pidió que me tumbara de nuevo y el también se tumbó a mi lado.
- "Voy a enseñarte algo nuevo" me dijo el chico, no pude evitar sonreírme, había follado con mi marido de mil y una formas, no creí que pudiera enseñarme nada nuevo pero le dejé probar a ver.
Me separó las piernas y acercó su boca a mi coño, comencé a sentir su lengua acariciando suavemente mi clítoris. "Menuda novedad" pensé burlona, pero no iba a pararle, si quería comerme el coño pues que me lo coma. Poco después noté como introducía un dedo y comenzó a agitarlo en mi interior, no sabía que es lo que me estaba tocando por dentro pero me estaba haciendo retorcerme de placer.
Era una sensación distinta, lo sentía como desde dentro del abdomen, me estaba haciendo gozar de verdad pero también me estaban empezando a dar ganas de orinar terribles, le pedí que parara o me iba a mear, pero me dijo que me dejara llevar y siguió comiendome con su lengua y tocándome ahí con su dedo más rápido, no pude aguantar más y me solté salpicando por todos lados a la vez que mi cuerpo convulsionaba en un otro orgasmo mucho más intenso que me dejó las piernas temblando por completo y casi sin respiración. No sé que me había tocado pero me había encantado.
Intenté seguir pero tuve que tomarme unos segundos para recobrar el aliento, el chico mientras me esperaba masturbándose suavemente y mi marido seguía con sus fotos.
"Voy a hacerle un regalito sorpresa" me dije y en cuanto me recuperé, me levanté y coloqué a mi marido sentado en la silla a los pies de la cama como antes pero esta vez de lado.
- "Coge el lubricante" le dije al chico mientras me recostaba sobre las piernas de mi marido estirando mi cuerpo hacia la cama en dirección al cabecero.
"Se lo ha ganado" le dije a mi marido y sin dejar de mirarle viciosamente, arqueé mi espalda alzando ligeramente mi trasero, no hacía falta decir más, quedaba claro lo que estaba ofreciéndole al chico. Notaba la polla de mi marido dura bajo mi pubis, era evidente que disfrutaba viéndome hecha una zorra, y a mí me estaba gustando también.
El chico cogió las bolitas y me las colocó de nuevo, quería que las sintiese vibrar con cada culeada. Un instante después noté sus dedos lubricando mi entrada, no me hacía mucha gracia que me follasen por ahí pero me daba mucho morbo que mi marido viese como le recompensaba por una buena follada, a él casi no le dejaba tocarme ahí.
Noté como la polla del chico presionaba tratando de entrar empujando suavemente, poco a poco iba abriéndose camino muy suave, pero aún así no pude evitar soltar un pequeño quejido.
- "¿Quieres que pare?" me pregunto el chico, temiendo estar haciéndome daño.
- "No, no pares, fóllame el culo, quiero entregártelo aunque me duela" dije sin dudarlo.
Continuó empujando su polla dentro de mi culo poco a poco hasta que la tuve metida por completo, en algunos momentos tuve que morder la almohada para callar mi quejido pero no quería que parase, pronto el dolor cedió y comencé a disfrutar de su follada, notaba como las bolitas se movían dentro de mí con cada embestida suya y con el roce de la polla de mi marido dura acariciando mi coño no tardé mucho en tener otro orgasmo, algo más suave pero lo disfrute igualmente.
De repente, el chico paró y salió de mí, me hizo girarme sentándome en la cama y tras sacarse el condón comenzó a masturbarse rápidamente frente a mí hasta correrse, sentí salpicar y resbalar su leche en mi pecho casi a la altura del cuello. Yo le sonreía satisfecha.
- "Para que huelas a zorrita" me dijo extendiendo su corrida con sus dedos por los lados de mi cuello como si fuese un perfume.
Después me detuvo cuando fui a levantarme y me pidió que sacara la lengua, acercó su polla y escurrió una última gota en la punta. No dude en tragármela y volver a sacar la lengua mostrándosela limpia, miré sonriente a la cámara que no había perdido detalle y ahora sí me levanté para besar al chico bien a gusto, después aproveché que el chico fue al aseo para sentarme sobre las piernas de mi marido.
- "¿Te a gustado?" le preguntaba casi extasiada abrazada a su cuello.
- "Sí, ¿puedo ya?" respondía impaciente por masturbarse.
- "Shhhh, te has portado muy bien y a ti también te recompensaré... pero aún no" sonreía maliciosa, su cara era casi de suplica. "Dime, ¿de verdad te ha gustado verme?" insistía aunque estaba casi segura de la respuesta por las veces que le ví empalmado.
- "Sí, pero no puedes dejarme así, necesito corr..." interrumpió su frase al salir ver el chico del baño.
- "Lo siento pero tengo que irme ya casi" dijo el chico mirando su reloj, eran las 14:00, "si os apetece podemos tomar otra cerveza rápida de despedida por aquí cerca"
- "¿No puedes quedarte otro rato?" pregunté apenada, me hubiera gustado seguir un poco más, esta vez con mi marido, el respondía que no con su cabeza, "Bueno, entonces vale, tomemos esa cerveza" me apresuré a responder, tenía algo de sed.
- "¿Y yo?" protestó mi marido.
- "Nosotros acabaremos luego, además ya es casi hora de comer, seguiremos por la tarde" le dije a mi marido.
- "Pero..." se calló, no dijo más aceptando mi decisión y se levantó hacia el baño.
- "¿A donde vas?, visteté" dije deteniéndole, el chico estaba casi vestido ya y yo me había deslizado dentro del vestido de nuevo rápidamente.
- "Voy a quitarme antes esto" dijo refiriéndose al plug.
- "De eso nada, quiero que te lo dejes puesto, yo lo llevé antes y me estuviste calentando toda la mañana con eso, ahora tú, te toca a tí ir calentito y llevándolo, además yo también llevo las bolitas aún" dije al notarlas moverse de nuevo, casi ni me acordaba.
Dudo un instante antes de complacerme, pero debió verme claro que no pensaba dejar que se lo quitase, ese plug era mi oportunidad para tal vez verle jugar con un chico más adelante y no pensaba perderla. Le dejé vistiéndose mientras me adelantaba con el chico a un bar cercano a tomar algo. Estuvimos charlando riéndonos de los miedos antes de empezar y de lo bien que lo había pasado, sobre todo yo.
Poco después apareció mi marido, me sorprendió ver como le daba las gracias al chico por todo, nunca pensé que pudiera ser tan liberal, incluso comentó la posibilidad de quizás volver quedar alguna vez, aunque yo estaba segura de que me iba a exigir hacer un trío una chica antes de pensar en repetir.
- "Bueno, si escribes otro relato que nos guste bastante te prometo hacerlo realidad" le dije al chico antes de despedirnos con un beso delante de todos sin importarme quien viese, "una cosa sí, me debes un tanga, recuerdalo"
- "¿lo harías con mi marido?... es sólo una idea para que te sirva de inspiración..." le susurré al oído picarona.
El chico se despidio dandome un cachete en el culo y nosotros nos quedamos un ratito más tomando unas tapas, por supesto que me lo tomé con calma, relajada porque estaba disfrutando de tener así a mi marido. Casi una hora después volvimos al hotel, a mí me apetecía descansar un poco pero sabía que mi marido no me dejaría hasta haberse corrido.
- "Desnudate anda" le pedí a mi marido ya en la habitación, no tardó casi nada en hacerlo, yo también lo hice y me senté en la cama "siéntate en la silla" añadí mientras yo sacaba la cámara para repasar las fotos.
- "¿Lo vamos a hacer en la silla?" me preguntó sorprendido.
- "No, te tienes que masturbar tu sólo, ese era el trato ¿no?"
- "Pero... me habías dicho antes que" le corte la frase.
- "Shhh, lo sé pero eso será esta noche, ahora quiero ver las fotos contigo mientras te masturbas".
Antes de mostrar la segunda foto la polla de mi marido estaba ya durísima y sin decir nada comenzó a hacerse una paja, yo iba susurrándole al oído para calentarlo, comentando cada foto... ¿te gusta está?... mira como se la chupaba aquí... me ha hecho sentirme toda una putita... te pone que me trague así la polla de otro ¿verdad?... ¿todavía me huele su corrida?, le decía acercando mi cuello a su nariz, por donde me hecho toda su leche. Apenas llevabamos cinco o seis fotos cuando empezó a correrse.
Después de todo estaba sorprendida de que le pusiese tanto verme así. Mientras mi marido se fue a limpiar al baño, me quedé pensando que debíamos hablar de lo que habíamos hecho, era evidente que esto iba a dar un giro a nuestra relación, no me parecía mal pero sí era una forma distinta de entender la pareja. Decidí que lo hablaría con él más tarde, ahora quería descansar un poco así que me recosté en la cama, aún notaba las bolitas moverse dentro de mí pero no me las quise sacar todavía, seguramente echaríamos un polvo después de la siesta o por la noche. Pero eso ya es otra historia ...